MONÓLOGO CON UN FONDO DE MAR[2]
1
Ascensión de tu noche que me absorbe
Amanda
como un peligro infinito en feliz consumación
cuando los labios tiemblan
y el filo de tu voz corta mi plegaria sublime
estremecimiento impronunciable -¡pero nítido!-
donde crecen ángeles y madreselvas perfumadas
con las cuales acaricio la luz
palpo tu ambigüedad
me embriago de la mística serenidad de la muerte
2
Vístete de mar
arrullada por el viento salobre
envuélvete en la tristeza profunda
que yo en mi precisa nostalgia
emergeré lúcido
-salvador réquiem-
y grítale al tiempo su maledicencia
su implacable música
con esa nueva voz que surge tuya de ti misma
hasta más no saber / hasta más no sentir
en esta tu hora inquieta entre las olas henchidas
bajo las altas estrellas
con la pureza tirante
casi olvidándolo todo hasta la intimidad recóndita
dentro de tu oscuro corazón de mujer acrecentada
diluida en este azul atormentado cielo
poco a poco
en tus palabras
me voy encontrando
junto a la afirmación que te rodea
silenciosa
rodeada de lejanías
surtida de sombras
anticipada
prometedora
nocturna entre la brisa fría
3
Cómo se cobija el Tiempo
alrededor de tu cintura
Amanda
oscuro beso
que se posa
en los alrededores de la sensualidad
marina
te pones y te dejas
llevar
del sol en los brazos
oh qué lenta crece esta mañana morena
esta osadía en pompas de oro gigantescas
hacia la blancura
raída
navegando
entre el goce de la arena
bronce
ventura sin fin de ese susurro
que se introduce en mi oreja
para escucharte
cómo alientas
totalmente diluida dentro de mí
olas que se explayan
el Vino que se derrama en el Mar
encarnizada suavidad
sin compasión
ebrios de sol
podemos dudar de todo
no de la vida
mucho menos
oh cuerpos como barcas
oh brazos como velas que se cruzan y resbalan
hacia el azul de la Luz eterna
4
Cuando la voz es como el cielo
el cielo es como el perdón
y el horizonte se adelgaza sobre el mar...
¡se rompe!
y se escancia la miel sobre el terror ominoso
de la tormenta que crece
poblada
de augurios / de rayos / de enigmas
posesos de la locura
oh Música
lléname doliente
sangrienta en la pasión
y anonádame secretamente
con un aroma ácido
precipitado
y cohibido
porque
voy
asido a sus silencios femeninos
volcado
sobre sus ojos fulgentes
pienso
que quizá / tal vez
un recuerdo
un nardo prolífero
se asome entre el brillo distante
y la ternura nerviosa
entre todo
ese Negro Esplendor
de su cabello
y sus ojos
manto perverso
fuego inviolado
esclavizante geranio
mis manos afloran como lianas tensas
cercanas a su soledad suave
y a la augusta
progenie de sus besos
entelerido
pertinaz
y dichoso
recorro amaneceres
tormentas que se van
5
Crecen mis manos como aves mensajeras
desde los pies de espuma hasta los rayos de su luna
recorriendo en largas travesías
su dormida piel suave suave
y adelgazarse
hasta el límite sombrío
quiero naufragar
salvarme en el vientre destinado
de la materia la mayor alabanza
de la carne arremangada del espíritu
arrebatados por la brisa
sus cabellos se me cruzan
negros heraldos de la muerte
y no puedo ver las estrellas temblar
Oh cómo encerrarla entre mis brazos
cómo ahogarnos en la tierna voluptuosidad
y entre las ondas del mar y de su cuerpo
exánimes
dejemos fluir la sabiduría del amor
los efluvios del dolor
los temblores desleídos
inefables
me reclino ante su oído susurrándole claridades
recodos de un beso
en la vuelta de ese cuello en sumisión mortal
ausencia qué me hablas
ausencia me suspiras
el púrpura paisaje por los siglos de los siglos
¡arroyo bendecido en la pletórica vida del abrazo!
me conmueve
6
Se alarga el Tiempo
Amanda
como una libélula infinita hacia el fondo abismal
en la nítida oscuridad
donde el alma de los muertos flota entre las aguas heladas
donde se escucha el eco grave
de tu voz dulce y cósmico
verde y fragante oboe
amante inconclusa
maleable cual la esfera dúctil
tenaz entre mi fuerza
sujeta
rebelde vela tendida en el viento crepuscular
un aura azul que se asoma
un formidable suspenso
levitando
entre la osadía y el desdén
olas que arrastran
torbellinos que engullen el paisaje con estruendo mudo
eternidad del Ser
que reverbera en la Fuente del Destino
y se estanca
en esta clarividencia
de unos ojos que laten
7
Se cuela el eco del sonido
Amanda
de las olas
en estruendo mudo
¡y choca!
contra las paredes fucsia
esparciéndose
la espuma
en chispeantes algarabías
tontas
serenándose
en jadeos oblicuos
hasta morir
descansando ya sin tiempo
(porque
la muerte es descanso)
sombra fresca
donde nos tenderemos
¡suavemente!
suavemente apretados
por donde el cielo
crece
en espirales silenciosas
donde cuelga la Música
ansiosamente esperando unos labios
húmedo/feroz
fruto místico
truenos que se deshacen
almas que se funden
en sangre
en odio
en NADA
en campanillas -minúsculas-
salvajes
flores que se extasían
en la soledad
de esta muerte
esperando
el Poder Infinito
que nos apaciguará
nos colmará
a-b-r-a-z-á-n-d-o-n-o-s
protegiéndonos
amándonos
en el regazo divino
(contra el pecho mortal)
8
Voy por la vida
como por el cielo
Amanda
y el cielo parpadea
lleno de oboes grises
aves que chillan reinando
negro coro
ah cielo azul del alba
oh luz que fuiste una vez sí derramada
¡chorreante!
cálida en la amargura
sinrazones vibrantes
que corren
al unísono
y se estrellan
lenguas del dolor
contra la cerrazón púrpura del trueno
porque
se oscurece el mar
y la tarde
es sombría
ondas
suaves
que reverberan
y se escapan
en inexpresable huida
violoncello amargo
en gravedad universal erguido
... te vas Vida
como un etéreo intercambio
con la NADA...
pisando emboscadas de recuerdos
9
Para llegar
AQUÍ
Amanda
donde estoy
en este recodo extraño del espaciotiempo
a siete mil años del Sueño
sufriendo silente
ahogando el oscuro sollozo
de esta nutrida piel sensible
entre la aireada seducción enorme
me uno
al sol
para arder como una quimera olorosa
que teje
su vai-
vén
en este mundo
interpretado
al encuentro
de un no saber qué / de un no saber dónde
sin un POR QUÉ
que nos atraviese el corazón
de un solo golpe amargo
con pulcritud silenciosa
y se apoye en nuestros hombros
como un amigo fiel
¡resplandeciente de ingenuidad!
(sino de su propia efímera grandeza)
lleno
de Misericordia.
Ricardo Segura Amador (Costa Rica, 1965): Nace a 50 metros de la playa de Puntarenas en el Hospital San Rafael el segundo día de setiembre del año 1965, a plena noche y en pleno invierno; seguramente por esto es amante del mar y sus tormentas, pero también de las estrellas remachadas en el fondo oscuro del cielo cuando llega el verano y la brisa acaricia las altas palmeras. De esas vibraciones misteriosas nace su poesía, nace toda poesía. Ganó algunos premios de poesía, anduvo un poco errante en su juventud (como perdido algunos años en la capital), pero ya hace muchos años se estableció de nuevo en su amada tierra salobre. Ahora es un funcionario universitario, un hombre dedicado a la familia y al misterio, un lector perseverante y un aprendiz de todos los momentos de esta vida implacablemente hermosa.
CURADURÍA: Yordan Arroyo (Costa Rica).
NOTAS
[2] Los nueve poemas aquí incluidos, como unidad temática, son inéditos y fueron cedidos por su autor para efectos de esta publicación. *Nota de Yordan Arroyo.
