RICARDO SEGURA AMADOR  | REVISTA AJKÖ KI No 4

RICARDO SEGURA AMADOR | REVISTA AJKÖ KI No 4

 

 

MONÓLOGO CON UN FONDO DE MAR[2]

 

1

 

Ascensión de tu noche que me absorbe

Amanda

como un peligro infinito en feliz consumación

cuando los labios tiemblan

y el filo de tu voz corta mi plegaria sublime

estremecimiento impronunciable   -¡pero nítido!-

donde crecen ángeles y madreselvas perfumadas

con las cuales acaricio la luz

palpo tu ambigüedad

me embriago de la mística serenidad de la muerte

 


 

2

 

Vístete de mar

arrullada por el viento salobre

envuélvete en la tristeza profunda

que yo en mi precisa nostalgia

emergeré lúcido

-salvador réquiem-

y grítale al tiempo su maledicencia

su implacable música

con esa nueva voz que surge tuya de ti misma

hasta más no saber / hasta más no sentir

en esta tu hora inquieta entre las olas henchidas

bajo las altas estrellas

con la pureza tirante

casi olvidándolo todo hasta la intimidad recóndita

dentro de tu oscuro corazón de mujer acrecentada

diluida en este azul atormentado cielo

poco a poco

en tus palabras

me voy encontrando

junto a la afirmación que te rodea

silenciosa

rodeada de lejanías

surtida de sombras

anticipada

prometedora

nocturna entre la brisa fría

 


 

3

 

Cómo se cobija el Tiempo

alrededor de tu cintura

Amanda

oscuro beso

que se posa

en los alrededores de la sensualidad

marina

te pones y te dejas

llevar

del sol en los brazos

oh qué lenta crece esta mañana morena

esta osadía en pompas de oro gigantescas

hacia la blancura

raída

navegando

entre el goce de la arena

bronce

ventura sin fin de ese susurro

que se introduce en mi oreja

para escucharte

cómo alientas

totalmente diluida dentro de mí

olas que se explayan

el Vino que se derrama en el Mar

encarnizada suavidad

sin compasión

ebrios de sol

podemos dudar de todo

no de la vida

mucho menos

oh cuerpos como barcas

oh brazos como velas que se cruzan y resbalan

hacia el azul de la Luz eterna

 


 

4

 

Cuando la voz es como el cielo

el cielo es como el perdón

y el horizonte se adelgaza sobre el mar...

¡se rompe!

y se escancia la miel sobre el terror ominoso

de la tormenta que crece

poblada

de augurios / de rayos / de enigmas

posesos de la locura

oh Música

lléname doliente

sangrienta en la pasión

y anonádame secretamente

con un aroma ácido

precipitado

y cohibido

porque

voy

asido a sus silencios femeninos

volcado

sobre sus ojos fulgentes

pienso

que quizá / tal vez

un recuerdo

un nardo prolífero

se asome entre el brillo distante

y la ternura nerviosa

entre todo

ese Negro Esplendor

de su cabello

y sus ojos

manto perverso

fuego inviolado

esclavizante geranio

mis manos afloran como lianas tensas

cercanas a su soledad suave

y a la augusta

progenie de sus besos

entelerido

pertinaz

y dichoso

recorro amaneceres

tormentas que se van

 


 

5

 

Crecen mis manos como aves mensajeras

desde los pies de espuma hasta los rayos de su luna

recorriendo en largas travesías

su dormida piel suave suave

y adelgazarse

hasta el límite sombrío

quiero naufragar

salvarme en el vientre destinado

de la materia la mayor alabanza

de la carne arremangada del espíritu

arrebatados por la brisa

sus cabellos se me cruzan

negros heraldos de la muerte

y no puedo ver las estrellas temblar

Oh cómo encerrarla entre mis brazos

cómo ahogarnos en la tierna voluptuosidad

y entre las ondas del mar y de su cuerpo

exánimes

dejemos fluir la sabiduría del amor

los efluvios del dolor

los temblores desleídos

inefables

me reclino ante su oído susurrándole claridades

recodos de un beso

en la vuelta de ese cuello en sumisión mortal

ausencia qué me hablas

ausencia me suspiras

el púrpura paisaje por los siglos de los siglos

¡arroyo bendecido en la pletórica vida del abrazo!  

me conmueve

 


 

6

 

Se alarga el Tiempo

Amanda

como una libélula infinita hacia el fondo abismal

en la nítida oscuridad

donde el alma de los muertos flota entre las aguas heladas

donde se escucha el eco grave

de tu voz      dulce y cósmico

verde y fragante oboe

amante inconclusa

maleable cual la esfera dúctil

tenaz entre mi fuerza

sujeta

rebelde vela tendida en el viento crepuscular

un aura azul que se asoma

un formidable suspenso

levitando

entre la osadía y el desdén

olas que arrastran

torbellinos que engullen el paisaje con estruendo mudo

eternidad del Ser

que reverbera en la Fuente del Destino

y se estanca

en esta clarividencia

de unos ojos que laten

 


 

7

 

Se cuela el eco del sonido

Amanda

de las olas

en estruendo mudo

¡y choca!

contra las paredes fucsia

esparciéndose

la espuma

en chispeantes algarabías

tontas

serenándose

en jadeos oblicuos

hasta morir

descansando ya sin tiempo

(porque

la muerte es descanso)

sombra fresca

donde nos tenderemos

¡suavemente!

suavemente apretados

por donde el cielo

crece

en espirales silenciosas

donde cuelga la Música

ansiosamente esperando unos labios

húmedo/feroz

fruto místico

truenos que se deshacen

almas que se funden

en sangre

en odio

en NADA

en campanillas  -minúsculas-

salvajes

flores que se extasían

en la soledad

de esta muerte

esperando

el Poder Infinito

que nos apaciguará

nos colmará

a-b-r-a-z-á-n-d-o-n-o-s

protegiéndonos

amándonos

en el regazo divino

(contra el pecho mortal)

 


 

8

 

Voy por la vida

como por el cielo

Amanda

y el cielo parpadea

lleno de oboes grises

aves que chillan reinando

negro coro

ah cielo azul del alba

oh luz que fuiste una vez sí derramada

¡chorreante!

cálida en la amargura

sinrazones vibrantes

que corren

al unísono

y se estrellan

lenguas del dolor

contra la cerrazón púrpura del trueno

porque

se oscurece el mar

y la tarde

es sombría

ondas

suaves

que reverberan

y se escapan

en inexpresable huida

violoncello amargo

en gravedad universal erguido

... te vas Vida

como un etéreo intercambio

con la NADA...

pisando emboscadas de recuerdos

 


 

9         

 

Para llegar

AQUÍ

Amanda

donde estoy

en este recodo extraño del espaciotiempo

a siete mil años del Sueño

sufriendo silente

ahogando el oscuro sollozo

de esta nutrida piel sensible

entre la aireada seducción enorme

me uno

al sol

para arder como una quimera olorosa

que teje

su vai-

vén

en este mundo

interpretado

al encuentro

de un no saber qué / de un no saber dónde

sin un POR QUÉ

que nos atraviese el corazón

de un solo golpe amargo

con pulcritud silenciosa

y se apoye en nuestros hombros

como un amigo fiel

¡resplandeciente de ingenuidad!

(sino de su propia efímera grandeza)

lleno

de Misericordia.

 


Ricardo Segura Amador (Costa Rica, 1965): Nace a 50 metros de la playa de Puntarenas en el Hospital San Rafael el segundo día de setiembre del año 1965, a plena noche y en pleno invierno; seguramente por esto es amante del mar y sus tormentas, pero también de las estrellas remachadas en el fondo oscuro del cielo cuando llega el verano y la brisa acaricia las altas palmeras. De esas vibraciones misteriosas nace su poesía, nace toda poesía. Ganó algunos premios de poesía, anduvo un poco errante en su juventud (como perdido algunos años en la capital), pero ya hace muchos años se estableció de nuevo en su amada tierra salobre. Ahora es un funcionario universitario, un hombre dedicado a la familia y al misterio, un lector perseverante y un aprendiz de todos los momentos de esta vida implacablemente hermosa.

 

CURADURÍA: Yordan Arroyo (Costa Rica).

 


 NOTAS 

[2] Los nueve poemas aquí incluidos, como unidad temática, son inéditos y fueron cedidos por su autor para efectos de esta publicación. *Nota de Yordan Arroyo.