Prosa de prisa (diario de un nicaragüense en el extranjero)
Preguntas a hombres ilustres
Por: Roberto Carlos Pérez
Simón Bolívar: «Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo».
Ilustrísimo don Simón: ¿Por qué ordenó usted ejecutar a casi diez mil civiles, entre ellos a indígenas, en lo que hoy se conoce como Navidad Negra (1822) en el pueblo de Pasto (ubicado en la actual Colombia) y exigió tratar al pueblo como «prisionero de guerra»? ¿Por qué envió a mercenarios ingleses llevar a cabo la masacre? ¿Dónde quedó su bizarría? ¿Es usted El Libertador o el primer Ocupa o Tomatierras hispanoamericano?
Miguel Hidalgo: «México para los mexicanos».
Señor Hidalgo: ¿Por qué, siguiendo el adagio popular «México para los mexicanos», jamás reconoció que ninguno de los ochenta mil mexicanos que usted y el emperador Agustín de Iturbide pidieron regresar al mal llamado Imperio Mexicano jamás lo hizo? ¿Por qué de esas yermas tierras no retornaron a la imponente Ciudad de México? ¿Por qué el Imperio Mexicano, que pugnó por independizarse de España, tuvo un emperador, Agustín I? ¿Les informó usted a sus súbditos que el Imperio Mexicano era, en realidad, el Virreinato de la Nueva España, anexado a Tenochtitlan por indígenas subyugado por los mexicas, y sacerdotes españoles? ¿Pudo usted reconocer que el tratado fronterizo entre México y los Estados Unidos no fue hecho por la República de México sino por los españoles? ¿No le resultó rarísimo que prefirieran quedarse del otro lado del Río Grande? ¿Qué pasó con la Grandeza Mexicana?
Francisco Morazán: «Declaro que mi amor a Centroamérica muere conmigo».
Don Francisco: ¿No le bastó su amor para evitar el encarcelamiento del presidente salvadoreño Manuel José de Arce, el del presidente del Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena y Piñol, o el del Intendente de Nicaragua, Mariano de Beltranena y Llano, por mencionar a algunos, al no someterse éstos a su dictadura derrocada en 1829 por el senador hondureña Juan Barrundia? Así las cosas, ¿podemos hablar de usted como el forjador de la unión centroamericana?
José Martí: «La libertad cuesta cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o comprarla por su precio».
Poeta: ¿Tenía usted noticia del proyecto imperial del presidente de los Estados Unidos, Glover Cleveland, y de sus intentos de hacerse de Venezuela bajo la Doctrina Monroe? No llegó a verlos, pero ¿qué diría de los genocidios perpetrados por el presidente William Mckinley en el Reino de Hawái y en el Imperio Qing (actual China)? ¿Por qué vio usted el horror de los españoles, pero no el del naciente imperio del Norte?
Augusto C. Sandino: «Nuestro Ejército está compuesto de negros, indios, blancos etc., sin prejuicios de razas ni clases, está propuesto a implantar en Nicaragua los principios de fraternidad humana y para conseguirlo pide por el conducto de esta Jefatura Suprema, el imprescindible apoyo moral y material de todo el pueblo nicaragüense».
Augusto: Como los últimos emperadores romanos, ¿no persiguió usted a la Iglesia Católica y ocupaba sus templos para almacenar el botín robado? ¿No ordenó a su amigo Pedro Altamirano, «Pedrón», decapitar a sus oponentes Francisco Castro, Hipólito Vallejos, Emilio Siles, y a tantos otros, a vista de sus padres? ¿No saqueó las tierras de los campesinos Juan Alberto Briones, Simeón Rodríguez, Manuel Mantilla, el «chino» Quant e Ignacio Castellón, por mencionar algunos? ¿Eran ellos para usted norteamericanos o nicaragüenses? Recuerde que usted escribió y cumplió lo siguiente:
Si entre los individuos que llevan las cargas, hay quien se oponga a entregarlas a nuestras fuerzas, QUE: ESE INDIVIDUO SEA PASADO POR LAS ARMAS. Si entre los vecinos hay quien no quiera recibir para su propio consumo lo que nuestro Ejército le ordena recibir, que TAMBIEN ESE INDIVIDUO SEA PASADO POR LAS ARMAS […] Los que no quieran recibir las cosas que nuestro Ejército decomise de los traidores a la Patria, es porque se consideran futuros traidores y por consiguiente HAY QUE PASARLOS POR LAS ARMAS.
Patria y Libertad. A. C. SANDINO. Cuartel Gral. del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua. Octubre, 16 de 1930.
SOBRE EL AUTOR: Nació en 1976 en Granada, Nicaragua. Es autor del libro de cuentos Alrededor de la medianoche y otros relatos de vértigo en la historia (2012 y 2016) y editor de José Emilio Pacheco en Maryland (1985 - 2007), ensayos en homenaje al poeta mexicano, y de El vampiro (1910), novela del poeta y narrador hondureño Froylán Turcios. Ha publicado cuentos y ensayos críticos en revistas como eHumanista, especializada en temas cervantinos y medievales; Carátula; Círculo de poesía; El Hilo Azul, editada por el Centro Nicaragüense de Escritores; Lengua, de la Academia Nicaragüense de la Lengua; La Zebra; El pulso, periódico de investigación; El Sol News, de Nueva York, entre otros. Aparece en las antologías Flores de la trinchera. Muestra de la nueva narrativa nicaragüense (2012) y Un espejo roto (2014). Su cuento «Francisco el Guerrillero» fue traducido al alemán y se incluye en la antología Zwischen Süd und Nord: Neue Erzähler aus Mittelamerika (2014). Estudió en la Duke Ellington School of Arts y se licenció en música clásica por Howard University. Investigador de la obra de Rubén Darío, es máster en Literatura Medieval y de los Siglos de Oro por la Universidad de Maryland.
