ÉTICA Y LITERATURA: PLACER Y DESDICHA.
UN MUNDO SIN REGLAS Y EL DESEO DE LA UTOPÍA NARCISISTA[1]
Por: Paúl Benavides Vílchez
1. Exposición de hechos
Hace apenas algunas semanas, en el “cotarro literario nacional”, se desató un nudo de actos cometidos por personas ligadas al mundo de la cultura. El caparazón de este hecho configura un conjunto de prácticas contrarias a la ley (ilegales) que incluyen los siguientes aspectos:
- Incumplimiento de lo establecido por la normativa legal costarricense para presentar obras a Premios Nacionales.
- Papel sesgado, subjetivo y sin sustento profesional de los jurados de Premios Nacionales.
- El plagio en su mayor extensión, con hallazgos de “autoplagios” y “ciberplagios”.
- Engaño, autoengaño y fraudes textuales acompañados y protegidos por la sombra de pseudocríticos, arribistas y populistas literarios.
- Presentación de obras, textos o/y libros aparentemente inéditos en concursos nacionales e internacionales, pero que ya no son inéditos (incluidos incluso en antologías de concursos) o que han sido publicados con otros títulos, bajo lo que eufemísticamente se ha llamado como “reescritura” perenne, aunque esto no es sino una manera “simpática” de llamar por otro nombre a lo que es un fraude, tras incumplir reglas establecidas por las bases de los concursos.
- Cancelaciones por parte de lobbies, con opiniones ciegas e intenciones de manchar expedientes profesionales de todo aquel que se atreva a hacer públicas irregularidades en la cultura costarricense.
- Padrinazgos institucionales por parte de personas disfrazadas con un saco, una corbata y medallas en el cuello.

Es importante señalar que gran parte de estos hechos o actos, desde todo punto de vista ilegales, son conocidos por la opinión pública en virtud de un proceso de nulidad documentado, legal y con pago de honorarios, presentado ante el Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica por iniciativa de las poetas Paola Valverde, Rebeca Bolaños y Dennis Ávila, con respaldo de las investigaciones de vieja data, que ha venido realizando, con enorme solidez teórica y metodológica, el poeta e investigador Yordan Arroyo. Estos trabajos se han dedicado a desnudar los mecanismos de tráfico de influencias culturales en el mundo poético, editorial y académico costarricenses. Estas aportaciones científicas y de carácter divulgativo han sido replicadas por programas televisivos como el que dirige la poeta y abogada Leda García, tal es el caso de “Mujeres con Voz”.
Ahora, me permito hacer un recuento sucinto de estos hechos, sin decir que sean todos, para luego exponer interpretaciones sustentadas en un marco sociológico:
- La doble postulación de la novela Donde nadie, del autor Carlos Villalobos, a los Premios Nacionales de cultura, inscrita en dos ediciones consecutivas del certamen —2023 y 2024— con distintas editoriales (Diario Jaén en España y Uruk Editores en Costa Rica), pero con el mismo contenido y título, ambas figurando como “primera edición”, cuando la ley de Premios Nacionales señala que el Premio Aquileo J. Echeverría, será otorgada a la “obra que haya destacado de entre sus homólogas, en el área de literatura durante el año inmediato anterior”. ( Artículo 3, inciso d), Ley N° 9211)
Todo esto ha sido adobado con la valoración de uno de los jurados del Premio Nacional indicado, (D. Cuvardic), quien expone que sin bien la obra de Villalobos presenta fallos o problemas de estructura, el autor – no la obra – debe ser premiado por su trayectoria, no se sabe si académica o literaria, lo que a todas luces distorsiona y contraviene el objeto del premio, premiar la obra en sí.
- El caso de Fadir Delgado Acosta, quien ganó el certamen UNA PALABRA en Costa Rica, el 2 de octubre de 2020, con un texto que incluso ya había sido publicado y premiado en España (Jovellanos, Asturias), y luego ese mismo libro (aunque ambos hayan sido enviados en fechas similares), con un título diferente y con leves variantes, ganó el PREMIO TIFLOS en España el 24 de febrero de 2021, incumpliendo sus normativas. Allí se establece que los libros enviados deben ser totalmente inéditos. Pese a este desacato e incumplimiento de una norma básica, obtiene en sendos casos el premio con la remuneración respectiva y sus posteriores beneficios, entre ellos viajes y becas.
Debo aclarar que no ha existido por parte de la autora colombiana y residente en Costa Rica una aclaración pública necesaria (una mínima moralia) pese a las evidencias contundentes de las investigaciones literarias realizadas por Yordan Arroyo, quien demuestra los actos ilícitos cometidos.
- La publicación del libro La piel del Lenguaje, que incurrió en el delito de “ciberplagio” o “robo intelectual”, no solo al adoptar textos que no eran de su autoría, sino que también imágenes e ilustraciones gráficas. Todo esto se realizó bajo la figura de quien utilizó el seudónimo “María Musgo”. Asimismo, la publicación y premiación de un poema que hizo pasar por suyo en la Revista Nacional de Cultura de la UNED, con una dotación económica de 200 dólares. Al respecto, tanto el libro como el poema referido contravienen el artículo 121° de la Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos N° 6683, que expresamente dice: “el que, sin ser autor, editor, ni causahabiente ni representante de alguno de ellos, se atribuya falsamente cualquiera de estas calidades y, mediante la acción accesoria que consagra esta ley (…) será sancionado con diez a treinta días de multa, sin perjuicio de los daños económicos que cause con su acción dolosa”.
2. Discusión
A partir de estos acontecimientos demostrados y documentados con pericia, lo que cabe para un sociólogo es hacerse preguntas a partir de hechos específicos. Mi objetivo es establecer interpretaciones generales o más amplias para intentar comprender los cambios recientes en la cultura y la sociedad a partir de los siguientes puntos de quiebre:
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La moralidad pública. |
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El papel del mérito. |
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El rol de la literatura y de los escritores así como su papel ético. |
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El retraimiento de la literatura hacia la intimidad o el mundo privado. |
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Los mecanismos de ascenso en el campo cultural. |
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La capacidad para mentir y que esa mentira se justifique solo por quien lo emite. |
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El papel de la verdad hoy, su opacidad y muerte. |
2.1. Interrogantes
- ¿Qué circunstancias permiten que un académico o profesor, quien se supone posee un registro de méritos y recursos a su haber, interprete que la ley “no es clara”, que “deja el espacio”, que “permite” y que “posibilita” que una obra presentada en el 2023 la presente en el 2024 para Premios Nacionales, pese a que la ley lo impide porque ya no es una obra inédita y un jurado delibere, encuentre falencias y debilidades en la estructura de una novela y aún así se atreva a premiarla?
- ¿Qué circunstancias avalan que una persona transgreda las normas de concursos, en donde se establece con claridad que las obras deben ser inéditas, y presente una misma obra con otro título y cambios menores y con intenciones de inducir a error, justificando un acto ilegal bajo el eufemismo de ser una “reescritura”, cuando las demostraciones fácticas de Arroyo desmontan cualquier tipo de mentira?
- ¿Qué circunstancias admiten que alguien incurra en el delito de ciberplagio o robo intelectual, con nombre falso (pudo hacer sido un hombre o una mujer, el hecho es irrelevante), se atreva a admitir la autoría de un libro que no es suyo y fabrique la ilusión de que es persona autora, cuando todo esta fabulación mantiene la posibilidad de ser descubierta, tal y como sucedió?
- ¿Qué factores existen detrás de esta “cacería” desbocada de premios y desatada de cualquier consideración ética, cuando en realidad lo que se busca es el reconocimiento, la medalla, el pichel del Premio Nacional, a cualquier costo, más que la escritura en sí y su proceso arduo, silencioso, alejado de cámaras y de pasarelas, en ese lugar que Jean Genet llamó “vida literaria”, lo cual nada tiene que ver con lo que él mismo llamó “la Literatura”.
- ¿Qué modos de operación sistemática y componentes ocultos existen detrás de estos comportamientos aislados? ¿Podrían integrarse a un grupo más amplio de hechos sucedidos en la esfera político-institucional del país, como puede ser el “cementazo”, el “caso diamante”, “cochinilla”, “azteca”, donde coluden funcionarios públicos y empresarios privados que sueltan coimas? ¿Existen evidencias comunes entre estos hechos políticos y los acontecimientos ligados al mundo de la cultura, que se supone es el ámbito más elevado de una sociedad, libre de prácticas manidas y sospechosas?
2.2. Propuestas argumentativas posibles
A) Existe un macro proceso o un proceso cultural de enorme calado en este campo, lo cual se puede connotar como el “destronamiento de la verdad” (von Hildelbrand 2021 / 2024). Las normas objetivas que regulan la vida social son canibalizadas por el subjetivismo radical o un escepticismo absoluto que niega la verdad objetiva y la sustituye por una mera “opinión” o “verdad” personal o “subjetiva”.
Desde este marco confrontativo, no importan los hechos demostrados, los datos cuantitativos, las constataciones empíricas, biológicas, las normas legales o morales que establecen límites, la aplicación de la lógica y de la argumentación para llegar a conclusiones. No. Mi verdad (mi percepción opinada sobre un hecho sin tener que fundamentarlo) vale tanto o más por provenir de mí (subjetividad) que cualquier demostración en donde se aporte evidencia fáctica.
B) Concomitante a esta opacidad o “destronamiento de la verdad” (von Hilderbrand 2021 / 2024) provocada por ella, las reglas, normas y jerarquías que establecen una ponderación y regulación del mundo de la ética, es decir lo que una sociedad ha desarrollado histórica, legal y constitucionalmente para garantizar el orden y su existencia, lo cual distingue la diferencia entre lo que es bueno y lo que es malo, entre lo permitido y lo que no está permitido, entre lo legal o ilegal, entre lo que transgrede principios y valores morales que garantizan el respeto a tales normas y que confirman o reafirman el pacto básico de la vida en comunidad, desaparece: al desaparecer el fundamento que conforma el ethos valórico mínimo (un mínimo ético de reglas y de apoyaturas de convivencia) la moralidad que sirve de fundamento a la ética se vuelve inoperante, o mejor dicho, innecesaria.
Cuando se violenta una norma o ley, se violenta de manera previa y perversa la moral que sirve de fundamento a la ética como marco regulador de la convivencia social. Por eso es que el dictum “es legal, pero es inmoral” es una contradicción insostenible, puesto que en la base filosófica de toda ley o constitución está primero una moralidad que le da legitimidad y valor a tal ordenamiento regulatorio.
Cuando se fractura el núcleo de una moral social que respalda la ética como marco de convivencia, se diluyen las orientaciones, las referencias, los puntos cardinales que indican hasta qué punto debo llegar para no afectar el marco de convivencia en el que existo y vivo. El freno moral, tan caro en la sociedad corroída por la violencia y también por la corrupción, desaparece.
Un mundo sin reglas y sin normas, en el que priva una subjetividad desprovista de límites o un relativismo absoluto y en donde las reglas las impone cada quien y las acomoda a sus intereses, de acuerdo a sus aspiraciones y deseos, es ni más ni menos que el mundo de los niños, de los adolescentes o de los adultos irresponsables guiados por un boyante y soberbio narcisismo.
C) Detrás del destronamiento de la verdad está el debilitamiento de la racionalidad aplicada para llegar a conclusiones. Si prescindo de un método para llegar a la verdad y si suspendo la lógica y el procedimiento para fundamentar la opinión, la subjetividad toma el campo de la razón, mis deseos se tornan “razones”, para establecer, de nuevo, reglas y normas que solo me atañen. El deseo individual es el nuevo ethos o casa valórica. Y como tal, es infinito.
Al no importar la verdad objetiva que está en los hechos comprobados, al no importar la aplicación de un método científico para llegar a conclusiones, al ser la subjetividad radical (mis deseos) el único motor para establecer normas y regulaciones, la ley, las normas jurídicas, los códigos penales o de cualquier tipo de regla que establece una sociedad, son desechadas y enviadas al basurero de la historia por ineficaces y absurdas.
De esta manera llegamos a la Utopía a la que todo narcisista aspira: un mundo sin reglas, desprovisto de normas mutuamente aceptadas, donde la subjetividad es la nueva fuente del derecho, entiéndase de deseos, que son infinitos, tanto como la subjetividad desligada de cualquier tipo de racionalidad aplicada, aspira.
Al desconectar los fines de los medios, toda acción para conseguir el objetivo conducido por un impulso narcisista se constituye en el medio y en el fin. La subjetividad narcisista opera por una demanda infinita de impulsos emocionales, el deseo de satisfacción de deseos que se multiplican y que por su origen, no responden a compromisos con fines y objetivos sociales, comunitarios, colocados en lo que puede llamarse el bien común. La ética de la responsabilidad, como la concibió Max Weber, esta vez reservada al político, se esfuma, o mejor dicho nunca existió. La responsabilidad social y jurídica, en una sociedad sin reglas previamente aceptadas, no existe.
D) Un mundo sin reglas y normas de regulación ética, suspendida la moral que enjuicia dónde empieza el mal y dónde el bien, dónde lo legal y dónde lo ilegal, dónde lo inmoral y dónde lo moral, dónde la verdad y dónde la mentira, sienta los fundamentos de un nuevo nihilismo, desprovisto de su impulso original, una expresión del existencialismo que posibilitó la reflexión filosófica en literatura (La Náusea de Sartre) como resaca moral de la primera guerra mundial, o la filosofía de Nietzche o de Heidegger como cuestionamiento de la cultura occidental, sino un nihilismo plano, vaciado de referentes y significado, negador sin más, desprovisto de contenido cultural, no como crítica intelectual y filosófica a la modernidad, sino como reacción, impulso, deseo, lo más cercano a los abismos de la postmodernidad.
Por lo demás, campo fértil que aprovechan hoy los populistas de viejo y nuevo cuño, los nuevos fascismos de derecha e izquierda a la vez, convertidos en un solo monstruo con cientos de cabezas, los líderes autoritarios que surgen donde la sociedad ha erradicado por ineficaz, las anquilosadas normas y reglas que establecen la responsabilidad de los actos.
Bibliografía
Von Hildebrand, D. (2024). El Destronamiento de la verdad (trad. P. Grande Sánchez). Ediciones Rialp.
NOTAS
[1] La base de este texto fue leída el 24 de junio de 2025 en la actividad “Ética y literatura: placer y desdichada”, realizado en el Centro Cultural de España en Costa Rica, bajo la organización de Dorelia Barahona Riera.
SOBRE EL AUTOR: Poeta, sociólogo, asesor parlamentario y profesor en la Universidad Nacional de Costa Rica. En poesía ha publicado Duelos Desiguales (2012, EUNED,), Oficio de Ciegos (2014, Arboleda Editores), Apuntes para un Náufrago (2017, Editorial Letra Maya), Áspera noche (2019, Letra Maya) y Ciego de noche (2023, Letra Maya), así como artículos académicos y publicaciones sobre Cultura, Política y Sociedad en diversas revistas nacionales e internacionales. Además, en 2021 fue premio Nacional Aquileo Echeverría en novela por su libro Los papeles de Chantall.
