FRESIA BRENES: UNA MUJER DE LETRAS GRECOLATINAS E HISPÁNICAS | REVISTA AJKÖ KI No 4

FRESIA BRENES: UNA MUJER DE LETRAS GRECOLATINAS E HISPÁNICAS | REVISTA AJKÖ KI No 4

 

FRESIA BRENES: UNA MUJER DE LETRAS GRECOLATINAS E HISPÁNICAS[1]

 

Por: Luis Gustavo Lobo Bejarano[2]

 1. Aproximaciones historiográficas y breve comentario

Fresia Brenes Carrillo de Hilarov (San José, Costa Rica, 16 de abril de 1904- Cudahy, Milwaukee, Wisconsin, Estados Unidos de América, 27 de agosto de 1992), es la tercera de los ocho hijos frutos del matrimonio de Roberto Brenes Mesén (San José, Costa Rica, 6 de julio de 1874 – San José, Costa Rica, 19 de mayo de 1947) y Ana María Carrillo Castro (San José, Costa Rica, 24 de diciembre de 1877 – San José, Costa Rica, 7 de octubre de 1961).

Don Roberto, por motivos políticos de sobra conocidos, emigró hacia los Estados Unidos de América en 1918.

Regresó hacia el final del año 1919. Después de enterrar a su primogénita, tomó a toda su familia y se los llevó hacia New York. La vida de Fresia, de 15 años, se va a desarrollar  en los Estados Unidos hasta el día de su muerte. Seis años antes de su fallecimiento, en 1986, otorga el permiso para que -en el cuadragésimo aniversario de la publicación de la obra- se haga una segunda edición de Rasur, el poema que su padre había publicado justo antes de su deceso. Esta edición la llevan a cabo la editorial de la Universidad Estatal a Distancia y la Editorial de la Universidad para la Paz. Cuenta con una presentación de Rodrigo Carazo y un estudio introductorio de María Eugenia Dengo de Vargas.

Como poeta, Fresia publicó 4 libros: Sinfonía Lírica (Ediciones del Repertorio Americano, 1949, Segunda edición: Editorial de la Universidad Estatal a Distancia, 2013); Sinfonía Femenina (Litografía e Imprenta Lehmann, 1954); Heráclito o el hombre eterno (Litografía e Imprenta Lehmann, 1962?) y Amor (Litografía e Imprenta Lehmann, 1976). A partir de ese año y hasta su fallecimiento, no se tiene noticia de alguna otra publicación.

De estos libros, llaman poderosamente la atención dos: Sinfonía Lírica y Sinfonía Femenina. El término Sinfonía en ambos títulos no es antojadizo: Sinfonía Lírica es un libro sumamente lírico, plagado de recuerdos y de momentos significativos para la poeta. Títulos como Roberto Brenes Mesén, Soleida, Ana María, Hiram, Costa Rica, hablan de su padre y sus hermanos desaparecidos y la persistencia en la memoria de la patria lejana[3].

Sinfonía Femenina es más bien un libro lleno de evocaciones históricas y míticas. Se trata, posiblemente, de una de las muestras de poesía escrita por mujeres y sobre mujeres, más interesante de la historia literaria costarricense.

El libro no está dividido en las partes usuales (musicalmente hablando) de una sinfonía. Se trata de una serie de denominaciones musicales, correspondientes al ámbito propiamente musical: Preludio, Intermezzo, Rapsodia (aunque este término nos traiga el recuerdo de los rapsodas griegos), Andante, Himno Eucarístico, Danza Macabra(cuyo título proviene, sin duda de la obra de Saint-Saëns), Pavana en la muerte de una princesa (evocación de la Pavana para una infanta difunta de Ravel), Pathétique (que trae resonancias de Beethoven y de Tchaikovsky), la Balada del Ruiseñor (lo que trae a la memoria la Canción del Ruiseñor de Doña Francisquita de Vives), en fin…

Altamente interesante resulta la mención de una serie de mujeres históricas y míticas que se despliegan en el transcurso de las páginas: Afrodita, Ishtar, Isis, Safo, Calpurnia, Cleopatra, Sor Juana Inés de la Cruz, Victoria Colonna, Alfonsina Storni, Isabel la Católica, Margarita de Angulema y Santa Teresa de Jesús, solamente para dar una lista somera.

Desde el inicio del libro encontramos reminiscencias de Homero y de Hesíodo en el uso del lenguaje. De pronto nos parece estar leyendo a los autores citados. Adjetivos como anchos, níveas, húmedas arenas reflejan este lenguaje homérico y hesiódico.

Un buen ejemplo lo tenemos en el Preludio Sinfónico:

“Olas de anchos senos, lentas caen,

se desvanecen en espumas níveas,

se hunden en húmedas arenas;

estrellan bulliciosas en contra de rocas.

 

Ah! Claridad, bóveda luminosa.

 

Ah! Luna y Sol en el firmamento,

miran con sus ojos abiertos

a Afrodita desnuda, que del mar,

en tierra se abre paso”.

Aquí nos habla de mujeres celestes en relación al mito del nacimiento de Afrodita, la celeste (como sabemos, la diosa nace de los testículos de Urano).

Sigamos leyendo:

“Afrodita, Venus, mujer de florecientes senos;

desnuda y bella, bella como ninguna”.

Aquí no nos queda duda de que es griega y romana, puesto que pone en diálogo ambas tradiciones de manera consciente. Las alusiones a los nombres tradicionales griego y romano son perfectamente conscientes. Entremezcla la tradición hesiódica y lucreciana. Lucrecio bebe de la escuela griega (Demóstenes, los epicúreos) y lo demuestra en su poema De rerum natura, escrito hacia el año 50 a. C. pero escribe en latín. Así tenemos que en Fresia hay una voz griega con tintes romanos.

Lenguaje poético muy muy rico. Veamos:

“Cabellos translúcidos ondulan al viento”.

Los cabellos identificaban a Afrodita en la tradición griega. También pone en juego los orígenes de Afrodita, Ishtar en Babilonia Astarté en la Fenicia:

 

“Madre de Eros, Ishtar de Babilonia.

 

Tus manos engendraron trigo, flor y grano!

 

Tus senos dan vida al ser humano.

 

Brotaste límpida y desnuda del seno del mar;

la Luna Jónica y el Sol Mediterráneo te dieron

luz y calor!

Son tus perfumes las dulces fragancias de raíces

y espigas de jacintos;

tu luz lunar que gira mensual y eterna y recóndita

te dio la castidad de los lirios!

 

Tu voz mágica que traspasa los corazones,

voz de mirlo y ruiseñor!

 

Afrodita! – Lilene, Venus –Artemis, Astarté!”

Como vemos, presenta gran erudición y vasto conocimiento de la cultura griega.

 

Con una voz griega de la antigüedad tardía (Safo) presenta las 2 tradiciones: griega y romana. En sus poemas dice por ejemplo Cantos de Homero y de Plinio (griego/romano) pero hace una mezcla entre la poesía y la historia (Homero  poeta /Plinio historiador) Recupera la tradición literaria así como la tradición mítico-histórica. Véase la cita textual:

                           

Vislumbre de la cuna de los hombres,

que se canta con las voces –Semiramia-

de las lenguas de asirios, persas, medas, griegos

y romanos!

Cantos de Homero y de Plinio,

cantos de madres en las cunas de sus niños.

Cantos engendrados en los pechos de los hombres

por el amor eterno y sublime de sus mujeres.

 

Peces de luz en el océano de sus mentes.

 

Lanza el anzuelo!”

Hay un proceso de écfrasis (entendida como una representación verbal de una representación visual). Cuando describe a Safo de nariz perfilada parece que tiene acceso a una pintura, mosaico o retrato de la poeta o bien podría ser que leyera a la poeta cubana Mercedes Matamoros. En el poema Fugue, cuya dedicatoria dice Safo, expresa:

 

“Es Safo de Mitilene,

poetisa lírica de los griegos,

flor de la Voz!

 

Abril de la vida.

 

Safo de los ojos de esmeralda,

con sus plumitas negras por pestañas,

y sus arcos finos de cejas.

 

Safo de nariz pequeña y perfilada,

boca dulce de miel,

y de simbólica palabra.

Aire, forma, flor núbil.

 

Gacela, ligera, bella, grácil!

 

Desprende su túnica blanca

ceñida a la cintura

de margaritas

y desnuda al mar se da!

 

Mar que amante la espera,

la besa, la acaricia,

y ella como pez se desliza.

 

Fresca y rosa,

ahora en las arenas reposa;

y canta queda su voz

amor a Lesbia y Afrodita.”

 

Como vemos, tiene presencia de una voz griega, luego romana para acabar con una voz completamente hispana. En el libro se van haciendo presentes figuras hispanoamericanas tales como Sor Juana Inés de la Cruz en el poema Andante, Alfonsina Storni en Danza Macabra, Isabel la Católica en el poema Balada del Ruiseñor y con un cierre portentoso: el libro concluye con un extenso poema dedicado a Santa Teresa de Jesús. Citemos algunas partes del mismo:

 

“¡Hosanna!

                                                               Santa Teresa de Jesús.

 

Amaba a Dios así como el sol renace cada día.

 

Así como se mece en dulces olas el césped sobre la pradera.

 

Así como alzan las rosas sus labios a las mariposas.

 

Así como perfuma blanco con su aliento el lirio;

como arde en la penumbra de un templo un sirio. [sic]

 

Así como crecen bellos los árboles en la selva,

como brillan titilantes y azules las estrellas.

 

Así como danzan los vientos sobre las olas del mar.

 

Así como las madres no pueden más que a sus niños amar.

*

Tenga cuenta la priora en que haya buenos libros,

porque es en parte este mantenimiento

para el alma como comer lo es para el cuerpo.

 

Siempre informaos, hijas, de quien tenga letras,

y en estas hallaréis el camino de la perfección

con discreción y verdad.

 

Esto han menester mucho las preladas.

 

Pero – Dios me libre de santos encapotados”.

 

Después de larga y penosa enfermedad,

comenzaba a caminar a gatas y decía:

 

“Yo no estoy ya para nada,

sino el ruido que hace Teresa de Jesús”.

*

Así, calladamente, sencillamente, sin ruido, sin alarde,

subió su alma a Dios como lo hacen

todas las almas buenas, sencillas, humildes.

 

Amó a Dios en cada instante de su vida,

desde niña hasta su muerte.

 

Creció de la tierra como crecemos todos,

su ansia de unirse con su Dios,

tan profunda, tan arraigada;

su alma se perfumó como flor,

se abrió en su belleza total de blancura de lirio;

y como esencia se levantó a las esferas divinas.

 

Luz a la luz! Éxtasis final, total, total amor.”

 

Arte Gráfico de ‌Irina Tall (Novikova).

Graduada de la Academia Estatal de Culturas Eslavas.

 

2. Últimas consideraciones

Fresia nos presenta un panorama extraordinario. Su Sinfonía Femenina es una serie de evocaciones míticas, históricas y literarias y nos presenta un panorama como pocas veces antes se ha hecho. Así, los nombres de mujeres célebres confluyen con su visión muy particular del mundo y de la poesía. Para ello se ha de haber valido, con toda seguridad, de la maravillosa biblioteca de su padre (hoy conservada en la Universidad de Costa Rica). La poeta se sumerge en el mundo propio y privado de esas mujeres y no solamente hace poesía por hacerla sino que de alguna manera mediúmnica se convierte en ellas y evoca su historia, su esencia.

Sinfonía Femenina es, entonces, eso: una evocación y, por medio de ésta, una re-creación de esas mujeres emblemáticas en la historia y que son visibles por medio de las letras grecolatinas e hispánicas.

 

3. Referencias

Lobo Bejarano, L. G. (2020). “Fresia Brenes de Hilarov o el misterio de la poesía” Repertorio Americano, no. 30, pp. 355-361.

 


NOTAS 

[1] Presentado como ponencia en las Primeras Jornadas de Estudios Clásicos “Clásicos en Occidente: Desde la Antigüedad hasta Hispanoamérica”. Universidad de Costa Rica. Sede de Occidente, octubre de 2024. El autor agradece a Yordan Arroyo las sugerencia del título y otros asuntos. 

[2] Filólogo e investigador costarricense graduado de la UNA.

[3] Para un repaso más detallado sobre la vida de la autora se sugiere la revisión de Bejarano (2020).