LECTURAS DE VERANO (CASI HAIKU)
Libro al regazo
y dos brazos pegados:
sudor estival.
(Inédito. Cedido para efectos de esta publicación).
MI ABUELO ERA UN ESTOICO
Aunque jamás leyó a Séneca
ni llamó αὐτάρκεια a limpiarse
la boca con solo media servilleta.
Nunca utilizaba nada
más de lo que necesitaba
y a todos impuso aquel credo.
Durante años los primos
hemos hurgado en sus bolsillos
y solamente extraíamos
las otras medias servilletas sin usar
(pero nunca monedas)
Solo una vez —así empiezan las leyendas—
uno de nosotros volvió de la expedición
con algo de cobre —los mitos tienen esto:
ya ni siquiera sabemos quién—.
¡Veinte céntimos repartidos
entre los cuatro primos
como un botín inaudito!
De su austeridad a cambio
recibíamos sabios consejos:
trazar diagonales en nuestras rutas
despertar diez minutos antes
por el simple placer de quedarse en la cama
lavarnos las manos para manipular
el santo alimento de la abuela
a quien religiosamente llamábamos
veinte minutos antes de subir a casa
para que pusiera a cocer el arroz.
De sus palabras aprendimos también
algo vital: de junio a septiembre
no salir de casa sin adivinar
primero las sombras del camino.
(Inédito. Cedido para efectos de esta publicación).
MAITINES
Desde este lado de las cosas
eres porque te nombro
porque habitas las sierras
y las profundidades todas
los cristalinos reflejos del céfiro
y la tierra cultivada.
¿Sabe alguien de la verdad que nos envuelve?
Tu idioma es extranjero: comprenden
tus signos solamente la luz
y el polvo que te traspasan.
Solo en escarcha brota
la palabra sin labio
el contorno de una sombra antes cuerpo.
Queda entonces un hueco
el margen del adiós junto al
crujir de letras que es tu nombre.
De estas horas inventadas no marches
arraiga aquí tus sentires
bajo el laurel y la hojarasca.
Solo sobre este suelo
habrán de cocer como barro
las palabras y los gestos
que jamás pudimos entregarnos.
(Inédito. Cedido para efectos de esta publicación).
CÓMO ALIÑAR UNA ENSALADA
Padre sabe cómo aliñar una ensalada
porque conoce la cantidad exacta de sal
y pimienta: la horma exacta del amor.
Padre sabe pelar los kiwis y cortar
rodajas perfectamente concéntricas
conoce la técnica milenaria
de doblar una sábana
de abrir las ventanas lo necesario
de prender la luz que cada momento pide.
Padre mastica las veces
que hay que masticar
—a veces algunas más
a veces algunas menos—
y no llora nunca
solo cuando sí.
Padre augura y padre recuerda
padre hace y deshace todos los caminos
para que nosotros
cuando hagamos
y deshagamos los nuestros
no nos llaguemos los pies los ojos
o los verbos.
Padre calla y padre dice
—poco pero lo justo—
y padre proclama:
uno no sabe nada
mientras no sepa
cómo aliñar una ensalada.
(Inédito. Cedido para efectos de esta publicación).
CRÍTICA TEXTUAL
Figúrate
cuántos ojos habrán juzgado
a Ariadna cuántos a Teseo
qué bocas habrán balbuceado
los versos heroicos de Ovidio
antes que tú.
Imaginas pasados míticos
en lo que la mañana
emite su canto de chicharra
los ojos se te empiezan a cerrar
viendo insectos vuelves a abrirlos
por las idas y venidas del sol
pero el cuello se te vence y no te culpo.
La página que ahora cubres
con tus manos como sin vida
discute las vicisitudes de no sé
qué filólogos sobre un planxit
stravit o texit por los que solo
nosotros nos preocupamos.
Lees
quamque lapis sedes, tam lapis ipsa fui
y eres tan de piedra en tu gesto
como la piedra que ahora te sostiene
tua quae possum pro te vestigia tango
y alargas el brazo tras mi rastro
porque te falto un poco
que es algo más que nada
y por eso te disgusta.
Nadie recogerá esta lectura
de las Heroides
porque no somos lo suficientemente
filológicos
pero hemos bajado al río
a leer a Ovidio un rato
hemos caído dormidos en el intento
y eso basta.
(Inédito. Cedido para efectos de esta publicación).
Miguel Arche López (España, 1999): Graduado en Filología Clásica por la Universitat de València y, actualmente, doctorando en el Departamento de Filología Clásica de la misma universidad. Realiza como tesis doctoral la edición crítica y anotada de la correspondencia epistolar del humanista valenciano Juan Luis Vives. Ha publicado algunos de sus poemas en revistas como Casapaís o Parnaso. Revista cultural universitariay, en 2021, salió a la luz su primer poemario, de la muela, el juicio (Edicions 96), galardonado en los XVIII Premios Universitat de València de Escritura de Creación, en la modalidad de poesía en castellano.
CURADURÍA: Yordan Arroyo (Costa Rica).
