¿LITERATURAS REGIONALES RAMONENSES? ¿TIERRA DE POETAS?
APROXIMACIONES Y PROPUESTAS HISTORIOGRÁFICAS Y SOCIOLITERARIAS
Por: Yordan Arroyo Carvajal
A la tierra que me dio barro, llanto y alas
y a Nidia Marina González Vásquez
por su ayuda para cubrir algunas de mis dudas
y por su poesía.
1) ¿San Ramón de Alajuela y su metaregionalismo literario?
El panorama literario ramonense ha sido visibilizado, en su mayoría, por poemarios y nombres de autores como Lisímaco Chavarría Palma[1], que le han permitido, a San Ramón de Alajuela, conservar el controvertido lema “Tierra de poetas” que aquí pretendo problematizar. En este sector literario costarricense, desde finales del siglo XIX e inicios del XX, ha sobresalido el formato lírico, sin embargo, ha contado con personas que han escrito novelas, cuentos, dramas, ensayos, libros de investigación, crónicas periodísticas, han realizado antologías, entre otros asuntos, entre ellos, diálogos con otros autores y tradiciones, como sucede con la poeta Leda García Pérez. Ella publicó el único poemario, hasta donde tengo conocimiento, dedicado a Chavarría Palma, me refiero a Cantos de piedra y pétalo (2007), el cual recibió el segundo lugar del Certamen de Poesía Lisímaco Chavarría en 2007, y fue recuperado en la antología digital Conmigo al desnudo (2020, pp. 39-68). Allí se pueden apreciar, además de poemas, bellas fotografías de su autora en zonas ramonenses, incluidos sus típicos y tradicionales bueyes. Entonces, ya de entrada, Cantos de piedra y pétalo (2007) problematiza el concepto "literaturas regionales ramonenses", pues dicho libro podría ingresar, perfectamente, dentro de su corpus. A pesar de ser escrito por una mujer nacida en San José, es hija del poeta puntarenense Pedro J. García Roger (Guayacán), autor del poemario Voces de muy adentro (1989), libro importantísimo para la tradición poética porteña (Puntarenas). Este hecho no es para nada irrelevante, pues permite establecer una red dialógica heterogénea para los regionalismos literarios costarricenses.
Francisco Rodríguez (2021), aunque sigue un método tradicional (por generaciones), considerado obsoleto por estudiosas como Magda Zavala (en Zavala y Araya, 1995), recapitulado, pero ahora con la calificación “fosilizado”, por Zavala (9 de septiembre de 2022) y con desacuerdos expresados por Jorge Chen con respecto a la extensión del tercer capítulo (26 de mayo de 2021), rescata autores ramonenses desde 1870 hasta 1970 como nunca antes se había hecho y sirve como guía para posibles historias de las así llamadas literaturas regionales, campo en donde los aportes resultan cada vez más significativos y en aumento, así lo comprueban libros como Memoria: I Congreso de estudios literarios regionales: las literaturas regionales en Costa Rica: nuevos horizontes críticos en la investigación literaria, compilado en 2024 por Mijail Mondol López o secciones de Hábitat, historia artística y literatura en América Central: una mirada de lo local a lo regional, compilado en 2024 por Henry Vargas Benavides y Luz Marina Vásquez Carranza. Esto revela un terreno en construcción en donde, no dudo, hay ya varios proyectos en camino.
Sin embargo, es necesario aclarar que ningún artista debe nacer, necesariamente, en un respectivo lugar para considerarse, en este caso, integrante de las literaturas regionales ramonenses, pues ni siquiera existen criterios sólidos para definir, diacrónicamente y en términos de crítica textual, qué son y qué no son las literaturas regionales ramonenses y de haberlo, recomendaría un concepto heterogéneo y que pretenda problematizar, más que homogeneizar. Asimismo, es importante aclarar, más en tiempos de decadencia intelectual[2], que no necesariamente se es poeta por nacer en dicho lugar. Para fundamentar esta disyuntiva geoepistémica con un ejemplo reciente, Rocío Mylene Ramírez González aparece en actividades y en publicaciones de autores ramonenses, sin embargo nació en otra región, Puntarenas. Paralelo a este punto, en un estudio propio de 2023 cuestiono ciertos imaginarios culturales que forman parte de las literaturas regionales, que por sí mismas, como ya lo vimos, ameritan un campo de investigación, no por razones de marketing, sino debido al distanciamiento con las monarquías, capillas y a saber si mafias literarias costarricenses. Este hecho capta cada vez más la atención y suele denominarse “vallecentralismo”, aunque la inyección de este problema se ubica en la capital costarricense, San José[3], y entre más centralizado el asunto, más discusiones permite.
En parte de la producción poética de Ramírez González, pues no es válido encasillar una obra en un solo lugar o únicamente en códigos regionales, se hallan dos identidades literarias, en términos de tópicos, tanto ramonenses (San Ramón de Alajuela) como porteños (Puntarenas). A pesar de llevar, actualmente, más de veinte años de no vivir continuamente en su tierra, Miramar, en buena parte de su contenido poético he identificado ciertos códigos estéticos propios de autores costeños, entre ellos destaco los siguientes:
- Construcción de imágenes relacionadas con el mar[4], los atardeceres y la arena (fase de referentes geográficos y paisajísticos).
- Literatura de contenido erótico, ambientada en sitios costeros (fase de referentes culturales)[5].
- Diálogos nostálgicos hacia una zona costera del país (fase de elegías por parte, principalmente, de poetas regionales nómadas), entre otros leídos, particularmente, en diferentes textos de autores de esta región, como es el caso, por ejemplo, de un autor joven con un camino ya interesante, Jorhan Chaverri Hernández[6], también escritor nómada. Él se desplaza entre San José, capital costarricense (donde se ha concentrado la mayor fuerza hegemónica del campo literario, y esto le ha permitido participar en ciertas actividades literarias y talleres), y su hogar, Puntarenas, una de las regiones más excluidas de las literaturas, no solo regionales, sino costarricenses en su conjunto.
Aunque, algunos “tópicos regionales”[7] también suelen escucharse en literaturas de otras regiones del país (Costa Rica en sí mismo, como país centroamericano, es una región), ejemplo, Turrialba, en donde nació quien sigue siendo, según la mayor atención de la crítica y el poder canónico de las universidades, uno de los poetas más destacados de las historias literarias costarricenses, Jorge Debravo (1938-1967), así como su coterráneo Juan Carlos Olivas (n. 1986)[8], ganador de diversos premios nacionales e internacionales[9] y con un oficio literario que no es válido ignorar. Entre sus galardones costarricenses, cercano a este estudio, se encuentra, en 2007, el Lisímaco Chavarría[10] cuando recién comenzaba, a sus 21 años de edad, su carrera literaria. Olivas es parte de un revelador cosmopolitismo poético, muestra clara de un desdibujamiento del imaginario de lo “regional”. En su obra, este punto parece quedarse como referente más bien geográfico y sociológico, en términos de recepción[11].
Por otro lado, en lo que corresponde a poemarios publicados[12], el panorama de artistas jóvenes en San Ramón presenta, desde una observación historiográfica, vacíos o ausencias por analizar, pues aparte de Raúl Méndez Rodríguez (n. 1995), autor de los libros Textos imprescindibles (2024) y Anexos (2024) desconozco si existe alguien más. Un caso contrario lo ubico en Turrialba, cuyo corpus podríamos iniciarlo con Juan Carlos Olivas[13]. A él le siguen otros poetas todavía más jóvenes, entre ellos, Daniel Araya Tortós (n. 1998)[14], con Reposo entre agujas (2019), Eduardo Fonseca (n. 1995), con La Guerra muda (2023) y Manuel Campos Umaña (n. 1997), con Temporada de malas lenguas (2024). Aunque también existen autores, no necesariamente jóvenes, sino más bien en la categoría de noveles, como Carlos Gustavo Vargas (n. 1981), con Peatón de tempestad (2023), Clarita Solano (n. 1965), con Los trazos del viento (2023) o de publicaciones “tardías”, como es el caso de Luis Rodríguez Romero (n. 1979), cuya ópera prima La voz que duerme entre las piedras data de 2018 o William Velázquez Vásquez (n. 1977), quien también publicó su primer poemario, Los dictados del mar, en 2018.
Todos estos autores tienen un punto sociológico de encuentro en cuanto sector editorial. Ellos han sido publicados, y a diferencia de Olivas (ya había publicado y ganado premios en América [Nicaragua y Ecuador] y Europa [España]), internacionalizados por primera vez gracias a Nueva York Poetry Press o bien su proyecto afín Nueva York Poetry Review, en Estados Unidos. Este hecho, que me atrevo a defender como un fenómeno cultural de quiebre ontológico respecto a la idea local, a veces, dependiendo del caso, reduccionista de “región”, forma parte de un proyecto que inició con el objetivo de difundir, en el campo internacional, más allá de valoraciones estéticas o no, voces poéticas turrialbeñas.
No obstante, este fenómeno metaregional o de internacionalización, como parte de dinámicas literarias que aparecen principalmente a principios del siglo XXI (instrumentos de transmisión), se ha expandido, pues en la actualidad se han publicado autores que, según criterios, pertenecen a la categoría de “escritores regionales”, entre ellos los ramonenses Carlos Villalobos Villalobos (Fosario, 2022), Nidia Marina González Vásquez (Zurda, 2022a y Anamnesis, 2022b, libro ganador del I Premio Latinoamericano de Poesía Marta Eugenia Santamaría Marín) y Gustavo Arroyo (Pájaro mudo, 2022). De los tres, el primero en tener contacto, quizás desde 2018, con los referidos medios norteamericanos, fue Villalobos Villalobos, quien reside en San José[15], y a él se sumaron, por recomendación y convicción propia, González Vásquez y Arroyo, a través del Recital “Voces unidas”, llevado a cabo el 15 de agosto de 2021, en San Ramón de Alajuela[16].
Puedo afirmar que estas atractivas diferencias socio-literarias entre San Ramón y Turrialba, en cuanto a esferas de transmisión, se deben al apoyo que ha tenido la poesía turrialbeña gracias al desempeño de Marisa Russo, quien aparte de crear la revista Nueva York Poetry Review y la editorial Nueva York Poetry Press fundó el colectivo Turrialba Literaria[17]. Todo esto ha sido parte de un proyecto de tesis de doctorado que empezó abriendo espacios internacionales a ciertos autores de Turrialba[18] y actualmente, de otras regiones y lugares de Costa Rica, entre ellos predominan, en cuanto a cantidad, jóvenes publicados en su editorial, como son los casos de Alelí Prada, Byron Ramírez Agüero[19], Carolina Campos Solís, Daniel Araya Tortós, Eduardo Fonseca, Sean Salas, Karina Obando, Manuel Campos Umaña y hasta donde tengo conocimiento, de próxima publicación, el más joven de esta lista, Ignacio Aru[20]. A su vez, debe tenerse en cuenta una considerable cantidad de autores noveles o de publicaciones “tardías”, de varias partes del país, asunto ajeno a edades o asuntos de marketing.
Sin embargo, autores más consolidados, históricamente, por su quehacer en el campo literario, como Nidia Marina González Vásquez y Carlos Manuel Villalobos Villalobos[21] y cercano a ellos, Gustavo Arroyo[22], quien, a pesar de ser el más excluido[23] de los tres en cuanto a comentarios, denota un crecimiento literario de interés, afín a una voz particular con tendencias herméticas, compactas y filosóficas, en tanto comprimen la sugerencia de ideas, unas más profundas que otras. Posee tres poemarios con EUNED (Dialéctica de las aspas, 2014; Los amores imaginables, 2016 y Los elementos nobles, 2018) bajo concurso anual[24], Pájaro mudo (2022) con Nueva York Poetry Press[25] y El manuscrito Voynich (2023) con la Editorial Costa Rica, libro que por el momento no he podido leer.
Por su parte, cercanos a González Vásquez, Villalobos Villalobos y Arroyo se encuentra, con un poemario publicado, Monserrath Artavia Moya (Transporte público, 2013). Luego, de épocas más anteriores, con libros publicados aparecen Eduardo García (Iropoesía, 2023 y El dios de un poeta, 1995)[26], Abdenago Cordero (Truenos y altares, 1980), Domingo Ramos Araya (Llama y cenizas, 2018 y Para no olvidar después del referéndum, 2009)[27], Claudio César Araya (Lampos de luna, 1999), Hermida Zamora Carvajal[28], Hernán Cruz Rodríguez, Manuel Espinoza Quirós, Miguel Alvarado Arias (Insurrección de las cosas, 1980[29] y Tentación maniquí, 2010), Ulises Cordero Araya (Poemario de tres épocas, 2004) y Walter Barrantes Chacón (Lluvia adentro y sin zapatos, 2016). Además, da la impresión de que Rodrigo Carvajal Pérez, a pesar de haber nacido en San José, sea ramonense o bien, haya vivido en esta región. Él tiene publicado el libro Poesías (1938), cuyo tono y tratamiento remite a un trabajo en apariencia de matices vanguardistas.
Difícilmente, el vacío hallado respecto a publicaciones de poemarios, por parte de autores jóvenes o noveles, con excepción de Raúl Méndez Rodríguez, sea por falta de nombres, porque he hallado textos, de estas poblaciones, en antologías y revistas literarias virtuales. Este último medio ha asumido papeles cada vez más protagónicos en estos últimos tiempos que Monge (2006) y Zavala (2008) predijeron como la era de las virtualidades o la globalización cibernética. Además, en San Ramón de Alajuela existen espacios de estímulo literario y cultural desde la niñez, así como los talleres literarios “Ceniza Huetar”, “Tierra de poetas” y el “Taller Literario de Occidente”, todavía vigentes, aunque, el más conocido es “Ceniza Huetar”, fundado en 2012 y dirigido por Gustavo Arroyo. También resultan fundamentales los espacios culturales que ofrece El Museo Regional de San Ramón, en correspondencia con la Universidad de Costa Rica, a través del Centro de Literatura Infantil y Juvenil (CLIJ) y el hecho de contar, por lo menos en el ámbito cultural, con un salón que carga con el nombre de Lisímaco Chavarría Palma (en gran parte gracias a la labor humanística y liderada por Adilia Jiménez y Orlando Castro), justamente en el barrio homónimo, cerca de donde vivió (razón por la cual, durante la alcaldía de Nixon Ureña, Fabio Brenes Molina creó una escultura del poeta (hecho público el 2 de noviembre de 2018), en un tamaño considerable) y donde hoy descansan sus restos, en el cementerio municipal.
No obstante, según datos recogidos de Rodríguez (2021), más aportaciones propias, cabe mencionar otros espacios, entre ellos, los talleres impartidos por Francisco Zúñiga Díaz, entre 1990 y 1996, la revista “Tertulia” (publicación de los talleres literarios de la Sede de Occidente), que pasó por las manos de Magdalena Vásquez Vargas, Carlos Manuel Villalobos Villalobos, Eduardo García Rodríguez, Nidia Marina González Vásquez y Melvin Campos Ocampo, y el taller de poesía “Carbunclo”, que se deshizo en 2012 tras la muerte de Guillermo Naranjo Ulate, aunque, lo tomaron, de inmediato, Milena Chaves Matamoros y Sara Castro Méndez, quienes en 2015 (fecha de su fundación), le pusieron “Colectivo Tierra de Poetas”. Aparte de Chaves Matamoros y Sara Castro Méndez, aparecen como colaboradores: Tayson Sancho Vargas, Gladys Muñoz Núñez, Diana Zapata, Yasmín Araya Torres, Milagro Solís Estrada, Alejandro Chaves Salazar y Noemy Paniagua Granados. A su vez, la revista literaria Ajkö Ki (virtual), fundada por el autor de estas páginas en 2021, la fundación de la editorial de Cartonera “La carajada” de Monserrat Artavia Moya y las labores que lleva a cabo el joven Raúl Méndez Rodríguez, para difundir poetas y poesía ramonenses a través de su blog Tierra de poetas y mediante una editorial local de carácter independiente.
Es notable que en lo relativo a regiones costarricenses, donde aparecen, solo por citar algunos lugares, Limón, Pérez Zeledón, Puntarenas, Guanacaste[30], San Carlos, San Ramón de Alajuela, Sarchí y Turrialba (que en sí mismas poseen microperiferias), existen muchas diferencias. Lugares como San Ramón, Turrialba y Guanacaste han cargado, a lo largo de la historia, con gran parte de la vanguardia intelectual-literaria en las regiones del país. No debo obviar la presencia de poetas guanacastecos, entre ellos, destacables por su obra y labor cultural, como Miguel Fajardo Korea, Ligia Zúñiga Clachar y Guadalupe Urbina (trabajo fundamental como cantante, aunque también es poeta, oficios afines), mientras a ellos se acercan otras voces, como las de Soren Vargas, Rocío Soto (acreedora del premio del Certamen Lisímaco Chavarría Palma 2021 a autores sin obra publicada, a través de su libro El canto de Tánatos y el silencio de Eros, 2022 / 2024) o Josué Torres, con uno o dos libros publicados o de manera más precisa, con menor recorrido, pues la cantidad de libros no debería determinar más trayectoria, mucho menos excelencia.
Contrario a otros sitios, el hecho de que en San Ramón haya nacido Lisímaco Chavarría Palma (1873 - 1913), a quien cada dos años se le dedica un concurso nacional de poesía en San Ramón, a pesar de que en Turrialba existe Jorge Debravo (1938-1967), a quien, desde el 25 de abril de 1996, en honor a su natalicio, cada 31 de enero se le dedica el Día Nacional de la Poesía, ha inferido muchísimo en la construcción de ciertas identidades locales, entre ellas el lema “Tierra de poetas” y sus respectivas recepciones. Este sello cultural es más conocido en San Ramón que en Turrialba (y mayor distancia, todavía, si incluyo a Guanacaste), aunque presente en ambos sitios (eso sí, en Turrialba no es amparado por ley, como sí en San Ramón de Alajuela), en tanto cuentan con poetas como Debravo y Chavarría, hoy bastante reconocidos en el ámbito local e internacional. Sin embargo, este tema remite a factores sociales, políticos y económicos[31], porque en esa misma etiqueta se han difuminado los nombres y trabajos de ensayistas, narradores e intelectuales.
2) ¿Hacia un proyecto en construcción? Esbozo historiográfico
Este aporte se nutre gracias a aportes académicos y de difusiones literarias realizadas principalmente por personas cercanas a San Ramón de Alajuela, entre ellas Sonia Rodríguez Quesada (1981, 1995, 2016 y 2018)[32], Francisco Rodríguez Cascante (2013a, 2013b, 2014, 2018, 2019 y 2021), Magdalena Vásquez Vargas (1990 y 2005), Trino Barrantes Araya (2010), José Ángel Vargas Vargas (1990, 1995 y 2009), Ángela Quesada Alvarado (1996, 1999 y 2003), Colectivo Ceniza Huetar (2019 y 2024), Minor Herrera Valenciano (2020), Carlos Manuel Villalobos Villalobos (1990 y 2012) y aportaciones propias (ya finalizado este texto, conocí el artículo divulgativo de Rojas, 2022a, sirva únicamente como referencia).
Para detallar, de manera cronológica, la lista de autores y libros que conforman el panorama literario ramonense, he creado un corpus con nombres y publicaciones[33]. Primero, en el lado izquierdo agrego el título de la antología y el nombre de sus compiladores, y en el derecho, la lista de escritores. Segundo, en los casos no hallados en antologías, menciono a su izquierda el título del libro donde fue hallado y a su derecha el nombre de la respectiva persona. Y tercero, se incluyeron cuatro casos (Manuel Espinoza Quirós, Walter Torres Chacón, Jesús Rodríguez Delgado y Gabriel Rodríguez Delgado) no hallados, directamente, en antologías citadas ni en ninguno de los materiales historiográficos desglosados. Posteriormente analizo, en un espacio de discusión historiográfica, si dicho corpus cierra con esa lista, con el fin de poder determinar algunos problemas o tensiones historiográficas al respecto.
|
Título de las antologías o corpus literario encontrados |
Nombres de escritores |
|
Antología Ceniza Huetar (2024) de Ceniza Huetar.
|
Rocío Mylene Ramírez González, Nidia Marina González Vásquez, Gustavo Arroyo, Eduardo García Rodríguez, Lucía Paula López Gamboa, Laura Villalobos Álvarez, Mary Ramírez Elizondo, Raúl Méndez Rodríguez, Mauricio Araya Cambronero, Hanzel Bracamontes Orozco y Carlos Luis Agüero Zamora. |
|
Historia de la literatura ramonense. Desde los orígenes hasta el postmodernismo (1870-1970) de Francisco Rodríguez Cascante (2021). |
Arturo García Solano, Arturo Moncada Gamboa, Carlomagno Araya López, Carolina Rodríguez Monge, Carlos García Ugalde, Corina Rodríguez López, Eduardo Zamora Brenes, Edwin Salas Bermúdez, Eliseo Gamboa Villalobos, Emel Salas Guzmán, Emma Gamboa Alvarado, Félix Ángel Salas Cabezas, Gabriela Rodríguez Delgado[34], Gustavo Arroyo, Héctor Naranjo Rodríguez, Jesús Rodríguez Delgado, Joaquín García Carrillo, José Gamboa Alvarado, José Joaquín Salas Pérez, Karla María Vásquez Rojas, Lisímaco Chavarría Palma, Marco Tulio Castro Carrillo, Miguel Ángel Hidalgo Salas, Rafael Estrada Carvajal, Rafael Lino Paniagua Alvarado, Rafael Lucas Rodríguez Caballero, Raúl Zamora Brenes, Reinaldo Soto Esquivel, Trino Echeverría Campos y Zeneida Montanaro Alfaro. |
|
Antología de Poesía Joven. Nueva Poesía Costarricense (2020) de Byron Ramírez Agüero. |
Milena Chaves Matamoros, Jennifer Rojas González[35] y Yurien Vindas González. |
|
Los gritos de Medea: Violencia de género en la poesía costarricense (2020) de Yordan Arroyo Carvajal y Luis Gustavo Lobo Bejarano. |
Jennifer Rojas González, Magdalena Vásquez Vargas, Milena Chaves Matamoros y Yurien Vindas González. |
|
Women Poets of Costa Rica / Mujeres poetas de Costa Rica, 1980-2020, Bilingual Anthology / Antología bilingüe (2020) de Arabella Salaverry. |
Milena Chaves Matamoros y Nidia Marina González Vásquez.
|
|
Ceniza Huetar. Antología (2019) de Colectivo Ceniza Huetar. |
Carlos Agüero, Davis Calvo Rojas, Eduardo García, Edwin Orozco, Gustavo Arroyo Chaves, Hanzel Bracamontes Orozco, Lucía Paula López Gamboa[36], María de los Ángeles Ramírez Elizondo, Monserrat Artavia Moya, Nidia Marina González Vásquez, Ólger Villegas Cruz[37], Rocío Mylene Ramírez González, Virginia Salas y Yerlin Tatitana Vega Mesén. |
|
Lluvia adentro y sin zapatos (2016)[38]. |
Walter Barrantes Chacón. |
|
Ganadores del premio Lisímaco Chavarría en 2015 y en 2017. |
Gabriel Rodríguez Delgado[39] y Jesús Rodríguez Delgado[40]. |
|
“Poema Semi-histórico. El pasado transitorio - y por mi parte los funestos terminales en - y de la Ermita San Rafael de San Ramón” (1967), en San Rafael su ayer y su gente, de Carlos Hernández Lobo (2009), pp. 68-73[41]. |
Manuel Espinoza Quirós.
|
|
Composiciones literarias populares (2008)[42]. |
Hernán Cruz Rodríguez.[43] |
|
Perfil de las letras ramonenses (1999) de Ángela Quesada Alvarado. |
Abdenago Cordero Elizondo, Álvaro Fuentes Quesada, Arturo García Solano, Bertalía Rodríguez López, Carlos Luis Agüero Zamora, Carlomagno Araya, Carlos Manuel Villalobos Villabos, Carolayn Jara Vásquez, Claudio César Araya Rodríguez, Claudia María Castro Villegas, Corina Rodríguez López, Domingo Ramos Araya, Eduardo García Rodríguez, Eduardo Zamora Brenes, Edwin Orozco Flores[44], Edwin Salas Bermúdez, Eliseo Gamboa Villalobos, Emel Salas Guzmán, Eugenio Rodríguez Vega, Félix Ángel Salas Cabezas, Jeuhdy Castellón Villalobos, Jorge Castro Villegas, José Gamboa Alvarado, José Joaquín Salas Pérez, Juan Guillermo Ortiz Guier, Katherine Solano Araya, Lisímaco Chavarría Palma, Luis Albán Jiménez Camareno, Luis Antonio Chaves, Mauricio Araya Cambronero, Marcela Hidalgo Jiménez, Marcial Moya Chaves, Marco Tulio Castro Carrillo, Miguel Ángel Hidalgo Salas, Nidia González Vásquez, Óscar Carvajal Brenes, Pablo Ureña Jiménez, Rafael Estrada Carvajal, Rafael Lucas Rodríguez Caballero, Rafael Rodríguez Salas, Raúl Zamora Brenes, Reinaldo Soto Esquivel, Rita Arias Arias, Roxana Reyes Rivas, Sonia Rodríguez Quesada, Trino Echavarría, Ulises Cordero Araya, Virgilio Rodríguez Rodríguez y Zeneida Montanaro Alfaro. |
|
San Ramón de Antaño (1998)[45]. |
Hermida Zamora Carvajal[46]. |
|
Antología Poética Ramonense (1990) de José Ángel Vargas Vargas, Magdalena Vásquez Vargas y Carlos Manuel Villalobos Villalobos. |
Abdenago Cordero Elizondo, Agustín Jiménez Villalobos, Álvaro Fuentes Quesada, Ángela Quesada Alvarado, Arturo García Solano, Bertalía Rodríguez López, Carlos Manuel Villalobos Villalobos, Carlomagno Araya López, Claudio César Araya Rodríguez, Eduardo Zamora Brenes, Eduardo Sánchez Trejos, Eliseo Gamboa Villalobos, Emma Gamboa Alvarado, Félix Ángel Salas Cabezas[47], Freddy Rojas Lobo, José Joaquín Salas Pérez, Juan Guillermo Ortíz Guier, Lisímaco Chavarría Palma, Luis Albán Jiménez Camareno, Luis Antonio Chaves, Marco Tulio Castro Carrillo, Miguel Alvarado Arias, Nelson Gamboa Guzmán, Nidia González Vásquez, Pablo Ureña Jiménez, Rafael Estrada Carvajal, Reinaldo Soto Esquivel, Roxana Reyes Rivas[48], Trino Barrantes Araya, Ulises Cordero Araya[49] y Zeneida Montanero Alfaro. |
Autoría propia
Este contenido historiográfico, por actual que parezca, representa, en gran medida, más de 100 años de literaturas ramonenses[50] (si partimos de Lisímaco Chavarría Palma), aunque, todavía quedan nombres y libros por agregar. Al respecto, Quesada (2003) suma los siguientes autores: Carmen Yadira Santos, Célimo Sancho, Víctor Julio Ulate S, Teodoro Barrantes (Lolito), Erick Rodríguez Solano, Virginia Salas C[51] y Fabián Campos C. Al llegar a este punto, debe indicarse que Rodríguez (2008) menciona lo siguiente:
En realidad, San Ramón es un cantón que tiene muchos escritores, la mayoría poetas; pero podemos agregar otros autores que escriben en diferentes modalidades: ensayo, cuento, novela y otras disciplinas. Rafael Lino Paniagua Alvarado, Adolfo Herrera García, Héctor Naranjo Rodríguez, Fernando Contreras Castro[52], Ángela Quesada Alvarado, Israel Calvo González, Alcides Rodríguez L., Elieth Rodríguez Quesada, Raymundo Méndez Montero, Paúl Brenes y Olga Echavarría Campos. Fernando González Vásquez, Paúl Brenes Cambronero[53] y José David Rodríguez Rodríguez. (pp. 6-7)
Esta lista, aunque no solo de poetas y poesía, igual que en los cuadros anteriores, según Rodríguez (2008), constituye un considerable legado para las literaturas regionales ramonenses a partir de sus publicaciones en el periódico Occidente. También, desde esta óptica, en narrativa cabe agregar a Lenin Céspedes Arias[54], Carlos Hernández Lobo[55], José Ángel Vargas Vargas[56], Gabriela María Rodríguez Céspedes[57] y dos casos citados por Ángela Quesada Alvarado (1999): Julio Acosta García[58] y José Figueres Ferrer[59] y en dramaturgia, sorprende Francisco Rodríguez Cascante (2013 b)[60], pues es una persona que ha dedicado la mayor parte de su vida a la investigación académica y no así a la creación literaria y por último, se decidió agregar al joven creador de monólogos, Luis Carlos Rojas Castro[61]. Aquí debo agregar, además, el libro ilustrado Trapiches de San Ramón. Entre la nostalgia y la sobrevivencia de la exdocente universitaria y antropóloga Silvia Castro Sánchez, quien aunque no sea ramonense de nacimiento, puede incorporarse a las complejidades de los nomadismos y los regionalismos por adopción aquí expuestos, pues su libro está ambientado en San Ramón de Alajuela, a partir de una preocupación por los trapiches de la zona, tal y como lo dejan ver Badilla (2017), Rojas (2017) y El Diario Extra (2016). También, parece ser que tiene más libros, propiamente de relatos, aunque no manejo información precisa al respecto.
Sin duda, el camino de los escritores ramonenses no ha sido sencillo, representa una lucha constante por hallar un espacio de visibilización y posicionamiento, alcanzado por algunos de ellos, pero en su mayoría, luego de su labor terrenal. Por ejemplo, entre estos fenómenos, por citar ciertos casos, se halla 1) la publicación de una antología poética de Lisímaco Chavarría en 1976, con la Editorial Costa Rica, 2) la publicación del poemario Flor de infancia de Emma Gamboa Alvarado (nacida en San Ramón de Alajuela), con la Editorial Costa Rica, 3) la publicación de la obra poética de Rafael Estrada Carvajal en 1982, por parte de Carlos Luis Sáenz con la Editorial Costa Rica 4) el rescate de las obras completas de Lisímaco Chavarría, gracias a Francisco Rodríguez Cascante (2013), así como su antología en 2014[62], ambas con la Editorial de la Universidad de Costa Rica ; 5) mi reconocimiento del primer poema escrito a Puntarenas en manos del poeta ramonense Lisímaco Chavarría Palma; 6) la dedicatoria, por medio del libro Niños héroes en tiempos de pandemia. Selección de textos (en proceso, comp. Yordan Arroyo), al trabajo con poblaciones infantiles[63], por parte de Magdalena Vásquez Vargas[64] y la incorporación de un poema de Ema Gamboa; 7) la reivindicación de la obra literaria pionera y feminista de Corina Rodríguez López (figura con cuyo nombre se creó un premio en la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón) y de la historia de la literatura ramonense desde sus inicios en 1870 hasta 1970, gracias a Francisco Rodríguez Cascante (2018 y 2021); 8) el rescate de la producción poética de Félix Ángel Salas Cabezas, por medio de Sonia Rodríguez Quesada (2008) y la consideración, dentro este estudio, de Francisco Rodríguez Cascante (2013b) como integrante de las literaturas regionales ramonenses, lo cual, además justifica por qué referirse a ellas en plural y no en singular, pues poseen heterogeneidades, de géneros literarios, bastante amplias y 9) el trabajo de difusión que lleva a cabo el joven Raúl Méndez Rodríguez.
Asimismo, para seguir desarrollando la idea de que San Ramón no es solo tierra de poetas, sino también de escritores de otros formatos, cabe señalar la publicación de El favorito (2016) de Félix Ángel Salas Cabezas, primera novela ramonense en la historia, esto, de nuevo, gracias a la encomiable labor de Sonia Rodríguez Quesada, quien desde 1981 ha venido reafirmando la relevancia de Salas Cabezas. A esto se suman, además, las labores que también poseen en narrativa y en ensayo, actualmente, dos de los más destacables escritores actuales de la región ramonense, Carlos Manuel Villalobos Villalobos[65] y Nidia Marina González Vásquez[66].
Por otro lado, el camino de estos escritores, para llegar a ser parte del campo literario ramonense, en el medio académico y cultural ha estado y sigue estando lleno de tensiones y problemas por rellenar, considerar, descubrir y redescubrir a la hora de seguir actualizando el estado de las literaturas ramonenses. Sin embargo, para empezar desde sus inicios, uno de los campos minados, por ejemplo, remite a Rosa Corrales, quien fuera esposa de Lisímaco Chavarría. Se habla, en ciertos sectores, como si existieran posibilidades de su habilidad en la escritura, sin embargo, esto no se ha podido comprobar a cabalidad. Todo comentario que se haga al respecto no deja de ser hipótesis[67], por lo menos hasta hoy.
Luego, otra de las coyunturas, quizás más recientes, aunque desde la época de Rafael Estrada Carvajal (estudiado por Francisco Rodríguez Cascante (2017 y 2021) como poeta destacable y como crítico literario), nacido en El Salvador (en Sonsonate), es retomar la pregunta inicial, ¿qué determina que un autor pertenezca al campo de las literaturas regionales ramonenses?, ¿su obra?, ¿su lugar de nacimiento?, ¿sus años de vivir en San Ramón?, ¿los tres elementos?, ¿si se marchó a San José u otro sitio y no regresó? Es evidente que no existe un acuerdo estable y difícilmente lo habrá ni debería existir, pues eso borraría su contenido heterogéneo. Incluso, para antologías, ciertos escritores podrán ser seleccionados según criterios de selección de cada antologador, compilador o editor responsable.
Ya referí el caso de Rocío Mylene Ramírez González, pero es necesario agregar otras voces que podrían incluirse en el corpus de poetas ramonenses, más allá de su lugar de nacimiento, tales son los casos de Jennifer Rojas González y Mailyn Madrigal ¿poetas palmareñas o ramonenses?, ¿podría pensarse en la unión de ambos sitios, como lo fuera en un inicio? Andrey Gómez Jiménez ¿poeta griego[68] o ramonense?; ¿qué sucedería si se realizan antologías de ambos lugares?, ¿acaso sucederá lo mismo que con Rocío Mylene Ramírez González respecto al marco geoepistémico conflictivo: Puntarenas - San Ramón? o ¿se quedarán como ramonenses por falta de antologías en sus sitios originarios, tal cual sucede con el ya fallecido Ulises Cordero Araya o el caso de Lucía Paula López Gamboa?[69]
Y para recapitular la interrogante inicial, ¿qué determina que un autor pase a pertenecer al corpus literario de una región?, ¿podrá estar en dos sitios al mismo tiempo?,[70] ¿qué factores determinan estas clasificaciones?, ¿cuál es el papel del crítico y del antologador literario al respecto? Sin pretender que ninguna de estas preguntas tenga respuestas concretas, pues puede que no las lleguen a tener y no tienen ni deberían por qué tenerlas, queda el panorama abierto para reflexiones, debates, diálogos y nuevas interrogantes que permitan, incluso, incorporar más autores que no hayan sido considerados para este corpus, por desconocimiento involuntario de ellos.
Por último, cabe agregar que, lamentablemente, salvo la Antología Poética Ramonense de José Ángel Vargas Vargas, Magdalena Vásquez Vargas y Carlos Manuel Villalobos Villalobos (1990), las bases de datos o fuentes consultadas no incluyen años de nacimientos, y esto, al menos en materia metodológica historiográfica, tiende a ser importante para personas interesadas en este terreno de la investigación. Por ende, se recomienda, en futuros trabajos, entre ellos antologías, agregar estos datos para hacer más factibles los esfuerzos de otras personas o en futuros proyectos, tal y como se han venido gestando desde la Coordinación de Investigación de la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón[71].
3) Resumen y reflexiones
A) En correspondencia con Barrantes (2010), no quedan dudas de que la etiqueta identitaria “Tierra de poetas”, actualmente aceptada por la Asamblea Legislativa de Costa Rica, responde a un discurso político. San Ramón de Alajuela no es solo tierra de poetas, sino también de narradores, dramaturgos, ensayistas, pintores, músicos[72], gestores culturales, destacables humanistas y altruistas casi únicos como Braulio Chacón Herrera e intelectuales de peso para el legado histórico y cultural del país. Sin embargo, es necesario recalcar que el uso de este calificativo no da para brechas entre regiones, pues Turrialba también es una tierra de destacado quehacer cultural y producción literaria, misma que se ha dinamizado, cada vez más en materia internacional, desde que Marisa Russo puso interés en su poesía, logrando romper, de esta manera, bloques regionales y expandir este campo a la internacionalización cultural o hacia un metaregionalismo.
B) En Turrialba se tienen diferentes nombres de interés para futuros estudios, entre ellos, actualmente, uno de los artistas más jóvenes y destacados, Juan Carlos Olivas, quien, es autor de poemarios dignos de estudio, tales son sus más recientes contribuciones de Contra un cielo pintado (2021) y El año de la necesidad (2018). Por su parte, en San Ramón de Alajuela, quienes siguen llevando la mayor carga en sus hombros son Nidia Marina González Vásquez, Carlos Villalobos Villalobos y Gustavo Arroyo. Estos tres autores, aparte de estar publicados en editoriales estatales del país y fuera de este territorio, en gran parte gracias a la editorial Nueva York Poetry Press[73] y los proyectos de su fundadora Marisa Russo, integran un fenómeno de internacionalización respecto a las literaturas regionales costarricenses. Además, dos de ellos (Villalobos Villalobos y González Vásquez) son poetas, narradores, ensayistas y a ello puedo agregar que González Vásquez es artista plástica[74], Carlos Villalobos antologador y ambos han realizado tareas de gestión cultural.
C) Villalobos Villalobos es el primer poeta ramonense en publicar en una editorial en España, me refiero a Altares de Ceniza (2019) y es el primer escritor ramonense en ganar un premio de novela y poesía[75] en España, específicamente, el Premio Internacional Diario de Jaén de novela corta, con su obra Donde nadie (2023 / 2024) y el III Premio Internacional de Poesía Dolors Alberola, 2022, con su poemario Un río sonámbulo (2023). No obstante, respecto a estos últimos títulos, aparecen ciertas confusiones. La novela es, en apariencia, Premio Nacional Aquileo J. Echeverría 2024, pero ya había sido publicada en 2023. No queda claro si una reedición costarricense (URUK) en este caso podría ser premiada[76]. Por su parte, el poemario es una reducción, en apariencia, para entrar al referido concurso literario, de Fosario (2022 - simultáneo al Dolors Alberola), pues incluso ambos libros mantienen al pie de la letra el texto “El año de la guerra” (p. 18 / pp. 97-99). Estos títulos (Un río sonámbulo y Fosario), entendidos como un proyecto literario “convertido o travestido”[77] en dos libros, remiten a una faceta de su infancia, geográficamente, en un río ubicado en los Ángeles de San Ramón de Alajuela, en sí, al lugar donde él creció y por tanto un viaje y reivindicación, mediante el registro de la memoria, por sus raíces (entre ellas las genealógicas)[78].
D) Nidia Marina González Vásquez es la primera persona de San Ramón de Alajuela en ganar un premio internacional de poesía, me refiero al I Premio Latinoamericano de Poesía Marta Eugenia Santamaría Marín con su libro Anamnesis (2022b). No ignoro su Premio Internacional Pilar Fernández Labrador, a través de su libro Atrapanieblas (2024), sin embargo, como ya vimos en el punto anterior, Villalobos ya había ganado un premio en España en 2022 (Dolors Alberola). Para mayores detalles sobre ambos libros remito a reseñas propias y a un artículo científico de próxima publicación. Asimismo, González Vásquez es la primera autora (sea hombre o mujer) en poseer un poemario traducido al italiano, me refiero al libro bilingüe La curvatura de la piel de próxima publicación en Italia (2025, en prensa).
E) Antes de la primera llegada de Marisa Russo a San Ramón de Alajuela tras la organización del Recital “Voces Unidas”, el 15 de julio de 2021, el único y primer poeta ramonense publicado en una editorial internacional, propiamente en México, era Carlos Villalobos Villalobos, por medio de su poemario Trances de la herida (2015)[79]. A él se sumaron, de manera casi complementaria, González Vásquez y Arroyo.
F) Varios poetas de esta región costarricense reservan sus textos o bien han publicado en formatos artesanales y en tirajes cortos, a veces muy difíciles, por no decir imposibles, de identificar.
G) Publicaciones pioneras de antologías de poetas costarricenses como Lisímaco Chavarría Palma y Rafael Estrada Carvajal en la Editorial Costa Rica han servido como medio de visibilización.
H) Se reivindican, [80]cada vez más, voces, legados y aportes de mujeres en San Ramón de Alajuela, por "más" me refiero a espacios, no así en cantidad, porque tampoco son muchos los nombres. Al respecto, destacan, principalmente, Corina Rodríguez López, Emma Gamboa Alvarado[81] y Nidia Marina González Vásquez[82].
De esta manera, cabe dirigir, enseguida algunas preguntas para quienes lean este trabajo, con el fin de extender este diálogo hacia nuevas problemáticas que quizás no fueron aquí comentadas ni desarrolladas: ¿hacia dónde apunta el futuro de la producción literaria ramonense, de Costa Rica y de los estudios literarios regionales en general?, ¿qué sucedería si no existieran historias de las literaturas regionales, como es el caso de la historia literaria ramonense, hecha por Rodríguez, 2021?, ¿sería posible visibilizar obras de autores regionales sin historias de las literarias regionales?
Por otro lado, ¿de qué manera la etiqueta “Tierra de Poetas” alimenta la tradición y producción literaria de San Ramón de Alajuela?, ¿qué aspectos se pueden mencionar respecto a la continuidad de las literaturas regionales ramonenses?, ¿será necesario contemplar y expandir el panorama y los problemas aquí expuestos?, ¿qué propuestas metodológicas se pueden hacer a la hora de analizar textos de autores ramonenses sin caer en etiquetas y métodos fosilizados[83] en las historias y estudios literarios costarricenses? ¿se puede? ¿cuáles son o podrían ser las posibles rutas de diálogo para el futuro de nuestras literaturas regionales costarricenses frente a procesos de centralización, vallecentralismo, capillas o a saber si mafias literarias?, ¿podría considerarse la creación de una cátedra, movimiento cultural o centro de investigaciones de estudios literarios regionales que articule los diferentes problemas y manifestaciones artísticas que se producen en distintas regiones del país y que hasta hoy son bastante desconocidas?, ¿qué impacto podría llegar a tener esto en Costa Rica?
4) Bibliografía
Artavia Moya, M. (2013). Transporte público. Ciudad de Guatemala: Metáfora editores.
Alvarado Arias, M. (2010). Tentación maniquí. San José: Uruk.
— (1980). Insurrección de las cosas. [Premio Joven Creación]. San José: Editorial Costa Rica.
Araya Rodríguez, C. C. (1999). Lampos de luna. San José: Editorial Mirambell.
Araya Tortós, D. (2019). Reposo entre agujas. Nueva York: Editorial Nueva York Poetry Press.
Arroyo, G. (2023). El manuscrito Voynich. San José: Editorial Costa Rica.
— (2022). Pájaro mudo. Nueva York: Editorial Nueva York Poetry Press.
— (2018). Los elementos nobles. San José: EUNED.
— (2016a). Los amores imaginables. San José: EUNED.
— (2016b). Círculo de diámetro variable. San José: Uruk
— (2014). Dialéctica de las San José: EUNED.
Arroyo Carvajal, Y. (27 de mayo de 2021). Lisímaco Chavarría Palma: ¿El poema más antiguo dedicado a Puntarenas? ¿Poesía puntarenense? Revista Kametsa. https://revistakametsa.wordpress.com/2021/05/27/lisimaco-chavarria-palma-el-poema-mas-antiguo-dedicado-a-puntarenas-poesia-puntarenense/
Arroyo Carvajal, Y., y Lobo Bejarano, G. (Comps.). (2020). Los gritos de Medea: Violencia de género en la poesía feminista costarricense. San José: Editorial Arboleda. https://archive.org/details/los-gritos-de-medea
Awid. (s. f). Roxana Reyes Rivas. [Página web]. https://www.awid.org/es/whrd/roxana-reyes-rivas
Badilla Vargas, M. (2017). "Silvia Castro Sánchez,Trapiches en San Ramón.Entre nostalgia y la sobrevivencia". Pensamiento Actual, 30 (1), pp. 194-198. https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/herencia/article/view/29923/29933
Barrantes, T. (2010). SAN RAMÓN TIERRA DE POETAS. Revista Estudios, (23), 133-158. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5466978
Barrantes Chacón, W. (2016). Lluvia adentro y sin zapatos. San José: Edinexo.
Brenes Cambronero, P. (2014). Los perros guapeados. San Ramón de Alajuela: Fundación El Ramonense.
Campos Umaña, M. (2024). Temporada de malas lenguas. Nueva York: Nueva York Poetry Press.
Carvajal Pérez, R. (1938). Poesías. Editorial sin especificar.
Castro Sánchez, S. (2015). Trapiches en san Ramón: Entre nostalgia y la sobrevivencia. San Ramón de Alajuela: Editorial Alma Huetar.
Centro Cultural e histórico José Figueres Ferrer. Certamen de Poesía Lisímaco Chavarría 2009-2011-2013-2015. San Ramón de Alajuela: Editorial Centro Cultural e histórico José Figueres Ferrer.
Céspedes Arias, L. (2006). Las historias de zancudillo. [Primera parte]. San José: Producciones creativas.
— (2006). Las historias de zancudillo. [Segunda parte]. San José: Producciones creativas.
Chen Sham, J., y Rodríguez Cascante, F. (2021, 25 de mayo). Conversatorio sobre el libro “Historia de la literatura ramonense. Desde los orígenes hasta el postmodernismo (1870-1970)”. Facebook de la Fundación Interartes. https://www.facebook.com/fundacion.interartes/videos/1619333321596212
Colectivo Ceniza Huetar. (2019). Ceniza huetar. Antología. San Ramón de Alajuela: Editorial Cartonera La Carajada.
Cordero Araya, U. (2004). Poemario de tres épocas. San José: Editorial Mirambell.
Cordero Elizondo, A. (1980). Truenos y albores. San José: Librería Imprenta Lehman.
Corrales Arias, A. (2015). Narrativas regionales de Costa Rica: ¿una ficción? Herencia, 28 (2), 43-48. https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/herencia/article/view/24730/24946
Chase, A. (Ed.). (1976). Poesías escogidas de Lisímaco Chavarría. San José: Editorial Costa Rica.
Chaumet, S., y Villalobos Villalobos, C. (2020). Las Costuras del sueño. 15 poetas costarricenses. Bogotá: Editorial Escarabajo.
Chaverri Hernández, J. (2020). Fragmentos del latido. San José: Poiesis Editores.
Cruz Rodríguez, H. (2008). Composiciones literarias populares. San Ramón de Alajuela: Coordinación de Investigación de la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón.
Diario Extra (2 de febrero de 2016). "La escritora Silvia Castro pretende rescatar el patrimonio nacional". Diario Extra. https://www.diarioextra.com/noticia/la-escritora-silvia-castro-pretende-rescatar-el-patrimonio-nacional/
Fonseca, E. (2023). La Guerra muda. Nueva York: Nueva York Poetry Press.
Gamboa Alvarado, E. (2023). La tierra encantada (selección y prólogo de Carlos Rubio). San José: Editorial Costa Rica.
— (1978, publicación póstuma). Flor de infancia. San José: Editorial Costa Rica.
García, E. (2023). Iropoesía. San Ramón de Alajuela (¿?): editorial independiente.
— (1995). El dios de un poeta. [Premio Joven Creación]. San José: Editorial Costa Rica.
García Pérez, L. (2020). Conmigo al desnudo. Antología poética (edición a cargo de Milena Chaves Matamoros). San José: Ministerio de Cultura y Juventud (versión digital). https://actualidadjudicial.poder-judicial.go.cr/vol257/publicaciones/antologia_poetica.pdf
García Roger, P. (1989). Voces de muy adentro. San José: EDUCA.
González Vásquez, N. (2024). Atrapanieblas. Salamanca: Ayuntamiento de Salamanca.
— (2022a). Zurda. Nueva York: Editorial Nueva York Poetry Press.
— (2022b). Anamnesis. Nueva York: Editorial Nueva York Poetry Press.
— (2020). Árbol de papel. San José: Poiesis Editores.
— (1985). Cuando nace el grito. San José: Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes.
Hernández Lobo, C. (2009). San Rafael su ayer y su gente. San Ramón de Alajuela: Coordinación de Investigación de la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón.
Herrera Valenciano, M. (2020). Manifestaciones de la tradición clásica en el poemario Orquídeas de Lisímaco Chavarría. Revista de estudios clásicos, 48, 13-30. https://revistas.uncu.edu.ar/ojs3/index.php/revistaestudiosclasicos/article/view/4023/2870
López Gamboa, L. Irreverencias (2020). San José: Poiesis Editores.
— Otoño sin tabúes (2018). San José: Mirambell.
Méndez Rodríguez, R. (2024). Anexos. San Ramón de Alajuela: editorial independiente.
— (2024). Textos imprescindibles. San Ramón de Alajuela: editorial independiente.
Monge, C. F. (2006). "Andanzas españolas de la poesía costarricense". [Discurso de ingreso]. Academia Costarricense de la Lengua. https://www.acl.ac.cr/d.php?cfm
Olivas, J. C. (2021). Contra un cielo Pintado. San José: EUNED.
— (2018). El año de la necesidad. Salamanca: Diputación de Salamanca.
— (2018). Colección particular. Nueva York: Nueva York Poetry Press.
Orozco Flores, E. (1995). Labrando briznas. No se especifica editorial.
Quesada Alvarado, Á. (2003). En el suelo ramonense también vemos estrellas. San José: Gala.
— (1999). Perfil de las letras ramonenses. San José: Editorial Mirambell.
— (1996). Recordando la historia de mi pueblo San Ramón. San José: EUNED.
Ramírez Agüero, B. (Ed. y comp.). (2020). Antología de Poesía Joven. Nueva Poesía Costarricense. https://issuu.com/antologiapoeticacr/docs/ antolog_a_beca_creativa_mcj
Ramírez González, R. M. (2022). Trenzando agua (pról., Y. Arroyo Carvajal). San José: Editorial de la Asociación Costarricense de Escritoras.
Ramos Araya, D. (2018). Llama y cenizas. San José: Editorial Arboleda.
— (2009). PARA NO OLVIDAR DESPUÉS DEL REFERÉNDUM. San José: Perro azul.
Rodríguez Cascante, F. (2021). Historia de la literatura ramonense. Desde los orígenes hasta el postmodernismo (1870-1970). San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.
— (2021). "Rafael Estrada y la formación de la crítica estético-literaria costarricense". Revista Pensamiento actual, 21 (36), pp. 116-130. https://www.kerwa.ucr.ac.cr/server/api/core/bitstreams/a513c5fc-42c2-4dab-8861-a15c28c0e212/content
— (2018). Obra Literaria de Corina Rodríguez López (Poesía, Narrativa y Ensayo). San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.
— (2017). "Rafel Estrada y la Distinción en el campo literario costarricense de la década de 1920". Revista de Filología y Lingüística de la Universidad de Costa Rica, 43 (2), pp. 85-101.Doi: 10.15517/rfl.v43i2.30861
— (Ed.). (2014). Lisímaco Chavarría. Antología. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.
— (Ed.). (2013a). Obras completas de Lisímaco Chavarría. [Dos tomos]. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.
— (2013b). Lisímaco de mí. San José: Fundación Interartes para la Cultura y las Artes en América Central.
Rodríguez Céspedes, G. M. (2018). La catizumba. San Ramón de Alajuela: Coordinación de Investigación de la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón.
Rodríguez Quesada, S. (2008). Félix Ángel Salas en la lírica costarricense. San José: EUNED.
— (1995). Recordando la historia de mi pueblo San Ramón. San José: EUNED.
— (1981). Trayectoria poética de Félix Ángel Salas y su ubicación en la lírica costarricense. [Tesis de Licenciatura, no publicada en línea]. Universidad de Costa Rica.
Rodríguez Romero, L. (2018). La voz que duerme entre las piedras. Nueva York: Nueva york Poetry Press.
Rojas, G. (21 de marzo de 2022a). "La poesía ramonense y su presencia en la construcción de la literatura nacional". Universidad de Costa Rica. https://www.ucr.ac.cr/noticias/2022/3/21/la-poesia-ramonense-y-su-presencia-en-la-construccion-de-la-literatura-nacional/
Rojas, G. (18 de marzo de 2022b). "Obras de Emma Gamboa Alvarado y Corina Rodríguez López se exponen en el Museo Regional de San Ramón". Universidad de Costa Rica. https://www.so.ucr.ac.cr/es/noticia/obras-de-emma-gamboa-alvarado-y-corina-rodriguez-lopez-se-exponen-en-el-museo-regional-de
Rojas, G. (6 de abril de 2017). "Libro de Silvia Castro rescata el valor de los trapiches". Universidad de Costa Rica. https://www.so.ucr.ac.cr/es/noticia/libro-de-silvia-castro-rescata-el-valor-de-los-trapiches
Ruiz, A. (2022, 7 de marzo). Carlos Villalobos: tico ganador del Premio Internacional de Poesía Dolors Alberola España 2022. [Entrevista publicada en Youtube]. La reacción. https://www.youtube.com/watch?v=lfJ62rSTeCs
Sáenz, C. L. (edición y prólogo). (1982). Obra poética de Rafael Estrada. San José: Editorial Costa Rica.
Salas Cabezas, F. (2015). El favorito. [Rescate y edición Sonia Rodríguez Quesada]. San Ramón de Alajuela: Editorial Independiente.
Salaverry, A. (antologadora). (2020). Women Poets of Costa Rica / Mujeres poetas de Costa Rica, 1980-2020, Bilingual Anthology / Antología bilingüe. Nueva York: Casasola editores.
Solano, C. (2023). Los trazos del viento. Nueva York: Nueva York Poetry Press.
Soto, R. (2022 / 2024). El canto de Tánatos y el silencio de Eros. San José: Abecedaria editoras.
Vargas, C. G. (2023). Peatón de tempestad. Nueva York: Nueva York Poetry Press.
Vargas Vargas, J. A., Vásquez Vargas, M., y Villalobos Villalobos, C. (antologadores). (1990). Antología poética ramonense. San José: Ediciones Zúñiga y Cabal.
Vargas Vargas, J. A. (2013). Los caminos de Juan Gabriel. San José: Club de libros.
— (2013). Juan Gabriel pan y miel. San José: Litografía e imprenta LIL.
— (2009). Testamento de Judas del Presbítero Joaquín García Carrillo: Primer texto literario ramonense. San José: Alma Mater.
— (1995). Notas para una aproximación a la Poesía Ramonense. Revista Comunicación, 8 (17). [No posee edición en línea].
Velázquez, W. Los dictados del mar. Nueva York: Nueva York Poetry Press.
Villalobos Villalobos, C. (2024). Donde nadie. San José: Uruk.
— (2023) Donde Nadie. Jaén: Diario Jaén S.A.
— (2024). Donde Nadie. San José: Uruk.
— Un río sonámbulo. Cádiz: Editorial Dalya.
— (2022 a). Fosario. Nueva York: Editorial Nueva York Poetry Press.
— (2022 b). Los extremos de la imaginación y otros ensayos semióticos. San José: EUNED.
— (2020). La curación de la locura. Heredia: EUNA.
— (2019). Altares de ceniza. Madrid: Amargord Ediciones.
— (2015). Trances de la herida. Toluca: Diablura ediciones.
— (2014). El ritual de los atriles. Disertaciones desde el alma máter. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.
— (2012). Construcciones simbólicas de la guaria morada en la poesía de Lisímaco Chavarría. Káñina, 36 (2), 15-20. https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/kanina/article/view/6461
— (2003). Tribulaciones. Ciudad de Guatemala: Letra Negra.
— (2001 / 2019). El libro de los gozos. San José: Uruk
— (1992). Los trayectos y la sangre (pról., F. Zúñiga Díaz). San José: Ediciones Zúñiga y Cabal.
Ulate Dondi, J. (2021, 6 de febrero). “Bar de mala suerte”. El Sol de Occidente. https://elsoldeoccidente.com/culturales/bar-de-mala-muerte/
Zamora Carvajal, H. (1998). San Ramón de antaño. San José: Editorial Mirambell.
Zavala, M. (2008). “Globalización y literatura en América Central: escritores y editoriales”. En Mackenbach, W. (Ed.). Intersecciones y transgresiones: Propuestas para una historiografía literaria en Centroamérica. Hacia una Historia de las Literaturas Centroamericanas (pp. 225-245). Ciudad de Guatemala: F&G Editores.
— (2022, 9 de septiembre). “Presentación del libro Desde los márgenes a la centralidad. Escritoras en la historia literaria de América Central” (min 43-55). [Publicado en el canal de Youtube de la Sede de Occidente]. https://www.youtube.com/watch?v=BNHubyF5xIU
Zavala, M. y Araya, S. (1995). La historiografía literaria en América Central (1957-1987). Heredia: Editorial Fundación UNA.
Zúñiga, L. (2024) “Identidades, márgenes y letras en la Antología Desamparados, Cantón de Costa Rica”. En Mondol López, M. (comp.). Memoria: I Congreso de estudios literarios regionales: las literaturas regionales en Costa Rica: nuevos horizontes críticos en la investigación literaria (pp. 171-177). Coordinación de Investigación, Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente.
NOTAS
[1] El nombre de este poeta es muy importante en esta región, actualmente, la imagen de venta del café gourmet “El poeta”, producido en San Ramón de Alajuela, es una ilustración suya, véase: https://m.facebook.com/photo.php?fbid=490894532738848&id=100054549156680&set=a.490894502738851&source=44
[2] Podría considerarse, como lo he indicado en otros espacios, que vivimos en una Neoedad Media. Se está frente a la decadencia de la Roma posmoderna (hago eco en ideas de mi admirado profesor y poeta Juan Antonio González Iglesias para quien Roma no fue, porque seguimos estando en ella).
[3] Para algunas nociones sobre el concepto de regionales en la literatura, véase Corrales (2015).
[4] Su poemario Trenzando agua (2022) utiliza el recurso del mar, el agua, como componente polisémico, punto al que me refiero en su prólogo.
[5] Véase Chaverri (2020).
[6] Jorhan Chaverri es integrante de los talleres de grupo literario Poiesis, misma casa en donde publicó su ópera prima Fragmentos del latido (2020) y su segundo libro, pero en narrativa, Realidades sonámbulas (2021). Forma parte del Colectivo Poético Costeño, anteriormente denominado Faro Cultural. Se mueve entre la poesía y la narrativa, incluso, problematizando el concepto académico de “género”.
[7] Por tópicos regionales propongo entender aquellos signos o claves que remiten a lugares, épocas o condiciones de vida propias, en términos históricos, de regiones específicas de Costa Rica y que al estar alejados de la capital tienen modelos propios de vida, entre ello, la cercanía de los artistas con el campo y sus actividades, lo pastoril, la literatura que pinta y describe paisajes campestres desde diferentes posibilidades estéticas, como es el caso de Nidia Marina González Vásquez, cercano a nociones plásticas.
[8] Cabe señalar que Rodríguez (2021) lo coloca como cartaginés, aunque, para precisar el terreno, resulta válida la etiqueta “turrialbeño”.
[9] Destacan entre ellos, el Premio Pilar Fernández Labrador en Salamanca, España y el Premio Paralelo Cero en Ecuador.
[10] Según Rodríguez (2021), el primer concurso Lisímaco Chavarría se generó en 2003 y fue ganado por el poeta Ronald Bonilla, Premio Magón en 2015. Ese mismo año, 2003, las ramonenses Karla María Vásquez Rojas y Nidia Marina González Vásquez recibieron mención honorífica.
[11] Los autores regionales, sufren, en su mayoría, ostracismo, lo que les obliga a migrar hacia los centros literarios, donde se encuentra la mayor fuerza del sector cultural costarricense.
[12] Se hace la aclaración porque, como se detalla más adelante, existen autores ramonenses jóvenes que, aunque no tienen poemarios publicados, forman parte de eventos literarios y comparten sus textos en revistas y antologías.
[13] Para la fecha cuando escribí este artículo, 2020, el poeta Olivas seguía siendo joven, según la ley de la persona joven en Costa Rica, cuya edad máxima son 35 años. Posee una antología personal publicada por Nueva York Poetry Press: Colección Particular.
[14] Aunque, actualmente, se retiró, por decisión propia y salud mental, del quehacer literario.
[15] Carlos Villalobos, ya adulto, quizás de treinta años en adelante, hace la mayor parte de su vida en San José, donde actualmente trabaja en la Universidad de Costa Rica, sin embargo, no deja de visitar su tierra natal, y este arraigo, justamente, es visible en parte de su obra.
[16] Véase, a través del medio de comunicación “Ahora”, una notificación de tal actividad, a través del siguiente enlace: https://www.facebook.com/ahoranoticiascr/posts/pfbid06kkexhNKiLzJrjre77nEYFmBcg2ZBBgAg1cjYgojvSYQBsAhjrK43m3uQpnxZornl
[17] Desde este proyecto se han llevado a cabo talleres literarios impartidos por Juan Carlos Olivas y el Festival Internacional de Poesía de Turrialba (hasta 2024, en su quinta edición finalizada).
[18] Daniel Araya Tortós, Eduardo Fonseca, Manuel Campos Umaña, Juan Carlos Olivas, Luis Rodríguez Romero, Marco Aguilar, Carlos Enrique Rivera Chacón, William Velázquez, Carlos Gustavo Vargas y Clarita Solano.
[19] Dependiendo de los criterios que se establezcan, puede integrar el concepto de literaturas regionales debido a su lugar de origen y actual residencia, Desamparados. Este sitio, aunque está en San José, suele concebirse como parte de las periferias costarricenses. Este punto engloba un importante punto de tensión historiográfica en los estudios literarios regionales. Véase. Zúñiga (2024), respecto a una antología "desamparadeña".
[20] Aquí es posible agregar, si nos alejamos de formalismos, aunque su libro esté, en apariencia, ciberplagiado en su totalidad, a la autora de pseudónimo María Musgo, pues su ópera prima no deja de ser La piel del lenguaje (2024, hoy retirada), en tanto responde a una época y contexto de recepción particular, asunto en proceso de investigación.
[21] Su ópera prima fue en poesía, cuando tenía 24 años de edad, y se titula Los trayectos y la sangre (1992).
[22] Aparece en Rodríguez (2021) más bien como gestor cultural, no como poeta (quizás por razones de periodización). Se corrige esa posible errónea etiqueta a partir de este estudio.
[23] De los tres autores, la poesía que ha sido mayormente estudiada es la de Carlos Manuel Villalobos Villalobos, aunque, actualmente, la poesía de Nidia Marina González Vásquez comienza a recibir su merecida atención en espacios académicos y fuera de ellos.
[24] En 2016 publicó el poemario Círculo de diámetro variable con la editorial Uruk.
[25] Puede verse un comentario propio en la revista Repertorio Americano.
[26] Premio Joven Creación de la Editorial Costa Rica. En su biografía más actualizada, en la antología poética Ceniza huetar agrega “Ha publicado dos libros y tres cartolibros” (p. 31), aunque desconozco la información precisa respecto a sus “cartolibros”.
[27] Reconocido artista y escultor. Muchos trabajos suyos se pueden hallar en la siguiente página: https://escultordomingoramos.com/wp-content/themes/domingo/escritos-page
[28] Los nombres de los libros de los cuatro últimos autores (Espinoza Quirós, Barrantes Chacón, Cruz Rodríguez y Zamora Carvajal) aparecen más adelante, propiamente, en la lista de cuadros creada para este estudio.
[29] Premio Joven Creación de la Editorial Costa Rica.
[30] También tenemos el caso de Puntarenas, donde destaca y apenas se empieza a visibilizar un poco más la labor del esparzano Francisco Zúñiga Díaz, quien diera paso a un grupo de escritores que fueron sus estudiantes, quienes junto con otras personas, entre ellas, Marjorie Jiménez, dieron inicio, mediante una serie de procesos, al Colectivo Faro Cultural. A esto me he referido en otros espacios.
[31] Véase Barrantes (2010).
[32] Su tesis es pionera y se adelanta a otros aportes realizados por el personal académico de la región ramonense. Sin duda, la labor de Rodríguez Quesada abrió un horizonte de estudios que todavía sigue provocando diálogos, principalmente, por parte de Francisco Rodríguez Cascante a través de proyectos de rescate de las literaturas ramonenses, gestados desde la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón.
[33] Se acomodaron, en orden alfabético, por la inicial del primer nombre.
[34] Tanto Jesús como Gabriel, hermanos, aparecen en Rodríguez (2021, pp. 37-38) sin identificar, pero son ramonenses o al menos, de manera más precisa, con mucho tiempo de vivir en este cantón de Alajuela.
[35] Vive en Palmares de Alajuela (en algún momento de la historia fue un solo lugar con San Ramón y se llamó San Ramón de los Palmares), pero gran parte de su tiempo lo ha vivido en San Ramón, mismo sitio donde fue estudiante de la Universidad de Costa Rica. Fue ganadora del concurso de canto y poesía “Con una palabra puedo alcanzarte” (2020), dedicado, en la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón, a la poeta costarricense Julieta Dobles Yzaguirre.
[36] Igual que Rocío Mylene Ramírez González, esta autora no nació en San Ramón, es sancarleña de nacimiento, actualmente, se le ubica en San Ramón por sus años de vivir en esta otra región de la provincia de Alajuela. Es autora de los poemario Otoño sin tabúes (2018) e Irreverencias (2020).
[37] Premio Magón (2010).
[38] Poemario.
[39] Aparece publicado en el Centro Cultural e histórico José Figueres Ferrer. Certamen de Poesía Lisímaco Chavarría 2009-2011-2013-2015. Editorial Centro Cultural e histórico José Figueres Ferrer. Ganó el concurso de 2015.
[40] Ganador en 2017. No se sabe de publicación alguna, como es el caso del libro que recoge los ganadores del periodo 2009-2015. Muy probablemente salga publicado, luego, junto con ganadores de nuevas versiones del concurso.
[41] Este poema no ha sido recogido ni mencionado en ningún material del corpus consultado.
[42] Poemario.
[43] Aparece referido en Barrantes (2010).
[44] Posee el poemario Labrando briznas (1995).
[45] Poemario.
[46] Esta autora se refiere en Rodríguez (2018).
[47] Le dedicó un poema a Hermelinda Mora, mujer importante para el patrimonio histórico ramonense.
[48] Se me externó que había ganado un Premio Joven Creación en la rama de poesía, sin embargo, luego de investigar y tener conocimiento de todos los ganadores de este premio, se constató que no es así. Además, en la página de awid se menciona que murió en 2019 y por eso, lamentablemente, no pudo publicar sus poemas en libro (poemario). Al parecer, sus textos hacían constar su faceta como feminista. Por ende, se propone rescatar, con su familia, su obra, para luego evaluar la calidad e intentar publicarla, pues podría ser un aporte importante para las letras ramonenses, cuya tradición de textos feministas inicia con Corina Rodríguez López.
[49] Es uno de los poetas que se destacan en la historia literaria ramonense, esto, a pesar de su nacimiento en Guacimal, Puntarenas, un 15 de marzo de 1924. Murió un 1 de abril de 2008 en el Hospital Carlos Luis Valverde Vega en San Ramón de Alajuela.
[50] Predominan poemas (en antologías u otros medios) y poemarios.
[51] Publicó un libro en la Coordinación de Investigación de la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón.
[52] Otro de los evidentes casos de nomadismos.
[53] Ha publicado sobre historia local, así como también lo ha hecho Fernando González Vásquez, hermano de la poeta Nidia Marina González Vásquez. Además, Paúl posee un libro de anécdotas publicado con la EUNED, título Los perros guapedos (2014). Sobre Paúl y Fernando, cabe decir que juntos poseen una editorial histórica en San Ramón de Alajuela, según datos brindados por Nidia Marina González Vásquez (entrevista personal).
[54] Las historias de zancudillo (2007).
[55] San Rafael su ayer y su gente (2009). En él se cuentan historias de San Rafael de San Ramón de Alajuela.
[56] Juan Gabriel Pan y miel (2013, novela). Este libro contiene los tintes estilísticos de Marco Ramírez de Carlos Luis Fallas y cuyo cronotopo remonta a los paisajes geográficos de los setenta en San Ramón de Alajuela, donde actualmente este autor todavía reside junto con su esposa Magdalena Vásquez Vargas y gran parte de sus hijos, hijas y nietos. También es autor de la novela Los caminos de Juan Gabriel (2024), cuya lectura, por el momento, no he podido realizar.
[57] Autora del libro de relatos La catizumba (2018, relatos), que según apunta Damaris Madrigal López en su presentación “[…] es una metáfora de la imagen que nos dejó Gabriela el primer día que llegó a nuestras oficinas, a ella la rodeaban tantos niños como cuentos y como el conjunto de sus escritos no llevaba título, nos tomamos la libertad de bautizar así su texto” (p. 11). Es necesario señalar que, por aquel entonces, Madrigal López era la directora de la Coordinación de Investigación de la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón, por ende, decidió asumir dicho proyecto.
[58] Se incluyeron sus textos: “Cartas a un ciudadano” y “Franjas de Luz”.
[59] Se incluyeron sus textos: “Que caiga todo” y “Los 16 lustros de fundado San Ramón”.
[60] Lisímaco de mí (2013, drama). Este caso es muy importante y de visibilización, pues Francisco Rodríguez Cascante forma parte de las tensiones entre San Ramón y Palmares de Alajuela, porque vive en este último sitio, pero pasa la mayor parte de su tiempo en la Sede de Occidente; además, como ya se había dicho antes, estos dos sectores fueron uno solo y actualmente, a la hora de delimitar los corpus “literaturas ramonenses” y “literaturas palmareñas”, se generan problemas o tensiones.
[61] Véase Ulate (6 de febrero de 2021).
[62] En 1976, el escritor y poeta Alfonso Chase publicó Poesías escogidas de Lisímaco Chavarría, con la Editorial Costa Rica.
[63] Además, en las literaturas ramonenses existe una tradición de textos infantiles, no puede ignorarse. Asimismo, leyendas campesinas que forman parte importante del folclor.
[64] Con poemas publicados, aunque no poemarios. Cabe decir, además, que Vásquez ha realizado diferentes trabajos, junto con José Ángel Vargas Vargas, a favor de la cultura ramonense, entre ello, es necesario atribuirle la idea de tener una pequeña editorial en la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, para publicar obras de autores de la región.
[65] El libro de los gozos (2001 / 2019, novela), La curación de la locura (2020, cuentos), el ritual de los atriles (2020, ensayo), Los extremos de la imaginación y otros ensayos semióticos (2022 b, ensayo), Donde nadie (2023 / 2024, novela) y tampoco debe olvidarse su faceta como antologador, su ejemplo más reciente junto a Stéphane Chaumet es Las Costuras del sueño. 15 poetas costarricenses (2020).
[66] Su ópera primera en narrativa se titula Árbol de papel (2020, relatos). Cuando se habla de González Vásquez en la función de ensayista, se considera su participación como presentadora de libros y publicación de comentarios en el periódico "Semanario Universidad", siempre haciendo uso de un lenguaje poético particular, sin caer en academicismos y a su vez sin perder su esencia intelectual, propia de una profesora con quehacer y reconocida trayectoria por la Universidad de Costa Rica, Sede de Occidente, Recinto San Ramón.
[67] Información brindada, en 2020, por Iris Chaves Alfaro, estudiosa de la literatura de mujeres en Costa Rica y docente de la Universidad Nacional. Cabe decir, por aquello que se piense lo contrario, que ella conoce bien la labor de Francisco Rodríguez Cascante sobre Lisímaco Chavarría, entre ello, su obra dramática. Aunque, desde su consideración, no podría llegarse a una respuesta cierta, mucho menos si se considera el divorcio entre ambos a raíz de un conflicto en el campo literario. Tales argumentos son bastante válidos.
[68] Grecia de Alajuela, Costa Rica.
[69] Parte de estos problemas ya se observaban y siguen observando con Rubén Darío, pues hay momentos en donde sus textos remiten a un poeta francés, otros a un poeta español y otros a un nicaragüense. El lugar de nacimiento no deja ni debería dejar de ser una ubicación o clasificación geográfica y a su vez ideológica, pues la etiqueta centroamericana, por sí misma, implica un peso de invisibilización, salvo casos excepcionales que se desprenden de ello por diferentes razones, entre ellas círculos de poder, ejemplo, Claribel Alegría Gioconda Belli y Sergio Ramírez.
[70] En términos geográficos, Claribel Alegría siempre solicitó que se le considerara nicaragüense-salvadoreña.
[71] Debido a esto, para brindarle uniformidad al trabajo, se decidió no colocar fechas de nacimiento en los autores que conforman el corpus historiográfico de este estudio.
[72] En este trabajo no se le dio mínimo espacio, pues da para un trabajo por aparte, pero es imposible omitir un caso reciente, con gran talento, como es el de la joven cantante ramonense Ana Belén Zamora.
[73] Esto permitió, incluso, que Nidia Marina González Vásquez, gracias a su libro Anamnesis, pase a ser la primera mujer ramonense (de nacimiento o sedentaria, lo que podría considerarse una de las fases de un autor regional, sin procesos culturales de nomadismo) en ganar un premio de poesía internacional (Marta Eugenia Santamaría Marín, 2022).
[74] Sus pinturas aparecen como portada en varios poemarios de autores ramonenses, entre ellos, Rocío Mylene Ramírez González, Edwin Orozco Flores y Ulises Cordero Araya; también, como portada de libros de otros autores costarricenses, entre ellos, Cristian Marcelo Sánchez, Lucía Alfaro y Ronal Bonilla. Por último, durante los años noventa, realizó todas las portadas e ilustraciones de la revista Tertulia. Sin duda, ella es una artista comprometida con la cultura costarricense, de oficio y polifacética.
[75] Premio de libros completos. También es el primer ganador en la rama de cuento, me refiero al XXXIV Premio Cuentos Ciudad de Coria con su libro Inferus, en proceso de publicación.
[76] Este tema amerita una investiga más profunda por individual.
[77] Este tema amerita una investiga más profunda por individual.
[78] Este dato se toma de la entrevista realizada por Álvaro Ruiz el 7 de marzo de 2022: https://www.youtube.com/watch?v=lfJ62rSTeCs
[79] Esto, por delimitar esta explicación al género de la poesía, pues en narrativa ya había publicado, en Guatemala, el libro de cuentos Tribulaciones(2003).
[80] Véase Rojas (2022b)
[81] Recientemente, Carlos Rubio publicó Tierra encantada (2023) de Emma Gamboa Alvarado. Esta edición ilustrada por María José Sabatén e incluye textos infantiles inéditos, difusos en revistas del país, con una presentación por parte del propio Rubio Torres.
[82] Es necesario publicar un libro que reúna los 40 años de escritura poética de esta autora.
[83]Se utiliza el término expresado por Zavala (9 de septiembre de 2022). En lo personal, atrae la idea de estudiar la producción poética escrita por mujeres para establecer, a partir de una metodología dialógica, puntos de encuentro y de desencuentro.
SOBRE EL AUTOR: Poeta y lector apasionado. Máster en “Textos de la Antigüedad Clásica y su Pervivencia” de la Universidad de Salamanca, misma casa en donde es investigador predoctoral. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
