LUCIDUS ORDO SEGÚN HORACIO O SER UN EMBUSTERO Y CALUMNIADOR SEGÚN ARISTÓTELES (CASO CARLOS MANUEL VILLALOBOS Y FADIR DELGADO ACOSTA)

LUCIDUS ORDO SEGÚN HORACIO O SER UN EMBUSTERO Y CALUMNIADOR SEGÚN ARISTÓTELES (CASO CARLOS MANUEL VILLALOBOS Y FADIR DELGADO ACOSTA)

 

 

LUCIDUS ORDO SEGÚN HORACIO O SER UN EMBUSTERO Y CALUMNIADOR SEGÚN ARISTÓTELES

(CASO CARLOS MANUEL VILLALOBOS Y FADIR DELGADO ACOSTA)

 

Por: Yordan Arroyo 

 

1. ¿El ombligo de la crisis?

 

Durante los últimos meses se han desatado una serie de polémicas y dinámicas dudosas y preocupantes en Costa Rica. Esto ha provocado comentarios de diferentes personas: artistas, escritores, investigadores y periodistas, razón por la cual, escribo este texto en honestidad por la poesía, la literatura y cultura en general, porque antes que investigador soy, a dicha honra, poeta, tal y como lo dijera en su momento Carlos Edmundo de Ory cuando se le cuestionó por estudiar a Federico García Lorca desde una perspectiva distinta a la canónica y establecida por el statu quo. En las siguientes líneas me enfoco en el caso Carlos Manuel Villalobos y Fadir Delgado Acosta, pareja de escritores residentes en Costa Rica, y atados a un foco de análisis en cuanto a modus operandi. Por ende, el propósito de esta investigación es identificar una posible red de tráfico cultural en Costa Rica, con su debido manejo de dinero público, más de 30 000 euros, equivalentes, en moneda costarricense, a aproximadamente 17 millones y medio de colones.  Para ello, entre otros, por aquello de posibles lesiones y amenazas, como ha sucedido en varias ocasiones, me apego a los artículos 28 y 29 de la Constitución Política de la República de Costa Rica y el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos, en tanto adquieren su premisa normativa, que resultara materializada, del Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General de la Naciones Unidas,  en su resolución 217 A (III), del 10 de diciembre de 1948, cuya literalidad establece que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

 

Los acontecimientos que se viven hoy en el país han afectado a muchas personas en diferentes ámbitos, entre ellos emocionales y han roto círculos bien de amistad o bien culturales. Con Carlos Villalobos siempre tuve un trato de mucho respeto, llegando a estudiar y comentar parte de su obra, difundiendo su trabajo como lo hago con diferentes autores e invitándolo a lecturas de poesía que he organizado, porque siempre lo he leído con pasión y sinceridad, como me sucede con varios autores y parte de sus libros, de manera voluntaria. A Fadir Delgado Acosta también la invité a participar en lecturas y actividades literarias, junto con muchas personas más, de diferentes países, como lo hace cualquier persona que ama la literatura y sin pedirles ni esperar nada a cambio. Decir que les he faltado el respeto, insultado, tratado mal o les tengo envidia, como lo presumen algunos, en diferentes espacios[1], es un despropósito. Por eso, en este estudio me atengo al análisis de hechos y pruebas. 

 

Antes de entrar en materia, es necesario decir que a Fadir Delgado Acosta la comencé a leer con mayor profundidad mucho después que a Carlos Villalobos y eso me ha permitido ser consciente de las diferencias, desde una perspectiva crítica, que existen entre las obras literarias de ambos escritores. Él, sin caer en el gravísimo error de decir que ella es mala poeta (porque no lo es), es un escritor mucho más completo en muchos sentidos, incluidas sus diversidades temáticas y estéticas, y esto también se debe, claro está, a un mayor recorrido, asunto afín a la diferencia de edades. Basta con sentarse a leer sus obras para poder establecer conclusiones, desde la objetividad y el rigor.

 

En este asunto imperan muchos factores, entre otros, es necesario decir que nunca tendrá la misma recepción y si se quiere prestigio, un autor cuya nacionalidad o etiqueta de “costarricense” parece ser una condena para la mayoría de escritores locales, a diferencia de quien cargue con la nacionalidad o etiqueta de “colombiano”, país que cuenta, entre otros, con una Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (Piedad Bonnet: 2024) y un Nobel de Literatura (Gabriel García Márquez: 1982), méritos que parecen imposibles para un escritor “tico”, no por temas de calidad, aclaro. Estamos ante tradiciones y horizontes culturales e históricos cuya diferencia es abismal. Los campos “centro y periferias” ingresan en un fenómeno particular de pugnas dialécticas que al día de hoy siguen provocando investigaciones de interés.

 

2. ¿Piñas Nacionales o Piñatas Internacionales?

 

Los hechos anteriores no pretenden decir que a Carlos Villalobos, quien de manera reciente, en una publicación de Semanario Universidad ha sostenido que no ve problema en la premiación costarricense de su novela Donde nadie (excusándose de que no fue enviado por él), no se le pueda ni deba cuestionar como se ha hecho con algunas personas. Es necesario poner un blanco de discusión, entre otras varias razones:

  • Por el envío, según consta en las boletas de postulación[2], de una misma novela al Premio Nacional Aquileo J. Echeverría 2023 (descartada) y 2024 (ganadora) en Costa Rica, cuando el Reglamento en su artículo 5 inciso “d” aclara lo siguiente[3]: “Este premio tiene como fin, el reconocimiento de las obras literarias que hayan destacado durante el año inmediato anterior, de entre sus homólogas, e impliquen un decidido nivel de aporte al fortalecimiento del entorno cultural costarricense” (el subrayado es propio).

Sin necesidad de profundizar en el problema del jurado, en cuanto a relaciones íntimas con uno de ellos (lo que ya implica todo un tema de disertación en lo relativo a la Ley y a la ética profesional), al hablar de reconocimiento y carácter destacado de una obra literaria (no una edición determinada por un ISBN[4], saber distinto en su composición ontológica) durante el año anterior, dicha novela ya había recibido tales méritos. Por tanto, el año que pudo haber ganado el Premio Nacional por Ley era en 2023, fuera con la edición española o la costarricense (segunda reedición[5]general), como cualquier otro de los postulantes de ese mismo periodo y de cualquier otro año.

 

Debido a una polémica desatada en torno a “nuevo libro” o “reedición”, tras algunas publicaciones realizadas por el movimiento costarricense “Transparencia”, conformado por un grupo de escritores, gestores culturales y artistas locales, me detuve a hacer una revisión minuciosa de referencias especializadas, entre ellas el Manual del usuario del ISBN (2017) y el artículo “Información y documentación. Número normalizado internacional del libro (ISBN). Informe técnico ISO 2108” (2006)solicitar asesoramiento al Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO), a Rubric y  a Lozano Impresores y por razones del destino, tener la oportunidad de llevar un curso especializado de edición con Grupo Anaya, donde se pudo tratar este tema.

 

Este marco referencial me permite afirmar que la noción de “libro nuevo” es materia compleja y variopinta. De manera formal y en términos muy generales, se comprende el primer tiraje y por tanto edición, ventas y movilidad del libro (cualquiera que sea el país donde esta dinámica se establezca). Aunque este asunto posee algunas excepciones y a ello se integran situaciones específicas según leyes de cada país, máxime en cuanto al caso de premios, cuyas normativas son distintas.  

 

Reediciones de libros pueden existir muchas y nuevas ediciones también. Eso es un derecho de cualquier escritor, no es algo prohibido, el posible problema legal y por tanto ético surge cuando un libro se somete a premios haciéndose pasar como “nuevo” por tener otro ISBN[6] (asunto ineludible tras ser en un país distinto al que dio luz a una novela, en este caso premiada). De entrada, el acto de lanzar una edición costarricense (sin cambios textuales o de contenido pertinentes y verificables)[7], con otro ISBN, no debería convertir a ningún libro en uno “nuevo”, sino en una “edición internacional” y por tanto “ reedición”[8] o de la manera más precisa, “segunda edición general”[9]. Pero repito, edición no es lo mismo que obra literaria (según apunta la Ley), mucho menos cuando existe más de una impresión y en editoriales diferentes.

 

Por tales razones, la novela Donde nadie de Carlos Villalobos incluye: A) en su portada la mención al premio recibido en España en 2023 (aplaudido por parte de los jurados costarricenses), B) en su contraportada la mención, también a dicho premio español y C) en sus primeras páginas, que fue finalista de un premio en 2022 (hecho público [aplaudido por parte de los jurados costarricenses], con el mismo título y nombre de autor) y ganador de otro en 2023 (ya con conocimiento público de nombre del autor y título de la obra [ruptura de anonimato]), ambos hechos ocurridos en España (Salamanca y Jaén). Además, tuvo que solicitar los debidos permisos de derechos de autor a Diario Jaén, S. A, a quienes pertenecían, por ser los primeros en publicar la novela en cuestión y premiarla.

 

Incluso, de manera reglamentaria, según lo establecen las normativas generales y expertos sobre el tema, para que un libro pueda considerarse “nueva edición” en su totalidad (nacional e internacionalmente) debe, además de tener otro ISBN, poseer cambios notables en su escritura (correcciones, cambio de capítulos, aumento o reducciones) o bien, en el ámbito externo, pasar de una impresión de tapa blanda a tapa dura o en formato digital. Por estas razones, la novela de Carlos Villalobos no incluye, como sí aparece en otros libros, fundamentalmente traducciones (por ser una variante que sí compete, en términos formales, como “nueva edición”), un indicador del tipo: nueva edición, 2024, de la edición española, Diario Jaén, S. A, 2023.  Mariana Eguaraas (2019) ilustra muy bien parte de este asunto:

 

 

En líneas cercanas aparece Ediciones Kitzalet (2020):

 

 

Dicho esto, según mis hallazgos y análisis de hechos existe un posible incumplimiento del artículo 5, inciso “d”, de la Ley N° 9211 referente a Premios Nacionales de Cultura en Costa Rica. Sugiero, desde el ámbito profesional, tratar cuanto antes este asunto ante los respectivos órganos judiciales. Máxime que el propio jurado del Premio Nacional en disputa se atrevió a poner en duda (aunque meses atrás la presentaran en la Universidad de Costa Rica, Sede en San Ramón y en San José) premiar a una de las finalistas en poesía (Nidia Marina González Vásquez) por creer que su poemario ya había recibido un premio en España. Respecto a la novela de Carlos Villalobos, no se mencionó para nada que ya había sido premiada, galardones que no aparecen ocultos. Esto ya provoca dudas, porque se dio un premio compartido (asunto inexistente en la Ley) en novela por supuestas razones de género (con Catalina Murillo), cuando en realidad no se estaba siendo equitativo con la referida poeta (a pesar de dar una mención honorífica[10] a otra poeta (Paola Valverde Alier), asunto también inexistente en la Ley). A su vez, el presidente de los miembros del jurado infiere que se le debe premiar por su trayectoria, asunto otra vez inexistente en la Ley.

 

  • Por haber enviado (él, no terceros) a Premio Nacional Aquileo J. Echeverría 2024 un “libro” de poesía (Desánimo del padre) haciéndolo pasar, a la manera de travestismo, por “antología”[11] o de manera más precisa, “selección personal”, sin contar con las medidas profesionales. Esto podía  inducir al jurado a cometer error (posible delito de ardid [en conjunto con otras acciones aquí omitidas]). Además, se estaba ocultando el libro tras no haber realizado un depósito legal, según corresponde. Ante este hecho deben tenerse los siguientes aspectos en cuenta:
  1. En materia de ISBN, Desánimo del padre aparece, para efectos de la Ley de Derechos de Autor y Derechos Convexos, como un “nuevo” libro, cuando no es así. Esto se une al caso de su novela doblemente premiada (2023 y 2024), que, tal y como ya lo comprobé, tampoco es un libro “nuevo”.     
  2. Otros ejemplares presentados por la misma colección editorial han sido expuestos como lo que son, “libros”, tal es el caso de otra de las poetas (Lucía Alfaro) dedicada del mismo evento en el que participó Carlos Villalobos, y cuyo depósito de ley sí existía. Cuando han sido "antologías", entiéndase "selección personal", posee tal aclaración desde la primera página, tal es el caso de Pertenencias (2022) de Julia Hernández. Dicho libro se encuentra reportado ante la Agencia ISBN como "antología", según consta en el siguiente enlace: https://www.isbncostarica.sinabi.cerlalc.org/catalogo.php?mode=detalle&nt=44276  
  3. Carlos Villalobos imparte, como catedrático, lecciones de literatura en una universidad de gran prestigio en la región centroamericana, por lo cual, debería saber, perfectamente, si acaso su posible artimaña era introducir su libro como aparente “antología” y que ganara el Premio Nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría 2024, tal cual sucedió, más o menos, de manera consecutiva, con otros libros en el país, que las antologías (término controvertido y variopinto) son muy distintas por las siguientes razones:    
  • Especifican el dato de identificación desde el inicio (portada o sino en la primera página). En la mayoría de ocasiones, se conoce popularmente por “antología” a libros de selecciones personales que incluyen etiquetas de tipo “Poesía escogida (1963-2018)” y “Poesía escogida (1976-2018)”; caso contrario, por ejemplo, a Las sirenas de debajo de la escritora española Aurora Luque, pues si bien aparece “Poesía reunida (1982-2022)”, la edición se encuentra a cargo de Josefa Álvarez, lo que le brinda un carácter no solo más formal, sino también profesional.
  • Normalmente, en caso de considerarse más rigurosas o serias (desde una perspectiva filológica), vienen acompañadas de un prólogo o estudio introductorio.
  • Las “antologías” editadas profesionalmente indican los poemarios de donde son tomados los supuestos “mejores” textos (hay otras versiones a las que no les interesa apelar por supuestos textos “superiores”), asunto que omite, por ejemplo, Fadir Delgado Acosta en sus “antologías” personales (dato que sí aparece en el título), no solo por temas dudosos de edición, sino para continuar, con menor exposición pública, su modus operandi de seguir enviando libros reciclados a premios o publicándolos con aspiración a ganar otros certámenes, según lo hizo, también en 2024, con otro libro (Suturas) que, al igual que el de Villalobos, no existía depósito de ley (doble posible delito de borrado de huellas).
  • En otros casos costarricenses documentados, a pesar de ser bastante discutibles para recibir un Premio Nacional, con mayor razón cuando incluyen selecciones de libros anteriormente premiados, aparece una lista específica y sistematizada de poemas inéditos. Con respecto a Carlos Villalobos, si acaso tenía la intención de ganar el Premio Nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría 2024 para luego ampararse en la excusa-sofisma de ser una supuesta “antología”, debo argumentar que esta acción podría verse como un posible fraude camuflado y muy mal hecho.

Casi todos los textos del libro en mención son autoplagiados de otro libro suyo publicado en 2022, Fosario, el cual ya había sido enviado a Premio Nacional en su respectivo año. Asimismo, aparecen cambios de títulos (“El primer grito” en vez de “El primer grito de la independencia” y "El pueblo que huyó” en vez de "Mi pueblo salió huyendo" [en Ceremonias desde la lluvia, 1995]), como sucede también, en varias ocasiones, con Fadir Delgado Acosta, y solo posee un texto inédito, "Alcanfor". Este hecho revela intenciones que carecen totalmente de ética y que podrían ser vistas como posibles delitos de ardid y falsedad ideológica, según lo asuman los órganos judiciales competentes.

  • Carlos Villalobos sabe perfectamente qué es lo que hoy popularmente se conoce como “antología”. Un ejemplo de mi argumento se encuentra en una de sus publicaciones de 2024, Antilogía, porque si bien no menciona específicamente de dónde son tomados los textos, pues es una edición que tiene por objetivo fomentar la lectura de manera democrática (mediante los espacios digitales), desde el título ya juega con este asunto. A su vez, adentro aparece la etiqueta “Selección Poética (2015-2023)”, misma que no existe en Desánimo del padre, libro enviado, en 2024, al Premio Nacional Aquileo J. Echeverría en la rama de Poesía.

 

  • Por defender que la referida Fadir Delgado Acosta pone en práctica parte de las claves horacianas que muy bien conozco gracias a las clases eruditas de mi profesor, el catedrático de latín y poeta Juan Antonio González Iglesias. Me permito mostrar mi asombro ante tal tergiversación, si se quiere apropiación y pésima interpretación.

Yo, como persona crítica y que cree fielmente en el valor de la educación y de la importancia de las universidades públicas como motor de cambio y desarrollo social, máxime en una sociedad democrática, esperaría, de cualquier docente universitario, un nivel educativo más alto y propicio, pero parece ser que Carlos Villalobos debe tomar, cuanto antes, un curso de literatura latina o por lo menos leer a Horacio con mayor cuidado. No vaya a ser que enseñe tales lecturas desastrosas a estudiantes costarricenses o se le ocurra publicar semejantes aberraciones en sus trabajos y haya filtros que pasen tales asuntos por alto. Eso preocupa y mucho, tal y como se preocupara en su momento Roberto Brenes Mesén por el estado corrosivo de la educación costarricense, tras invasión de un tufo cristiano conservador.

 

Todo indica que Carlos Villalobos manipula a Horacio para utilizarlo como auctoritas y de esta forma validar criterios dudosos por parte de Fadir Delgado Acosta, a partir de palabras como las siguientes, expresadas, el 23 de diciembre de 2024, ahora por una Señora Profesora de Literatura en una Universidad de Colombia, sin contar, según parece, ni siquiera con los debidos títulos de formación profesional, y “travestirse” de supuesta feminista, y digo “travestirse” porque una feminista intelectual y seria, como muchas mujeres que conozco y admiro, jamás dirían lo siguiente: “es una maestra en la difícil tarea de crear una atmósfera en el poema”[12], para luego citar las siguientes palabras de Delgado Acosta:

 

Puedo tener varias versiones de un mismo libro; a veces juego con las formas, y muevo las palabras, una y otra vez hasta verlas vivas en el poema […] nunca estoy satisfecha con un libro y siento que siempre estoy reescribiendo el mismo. He dicho que el reto no está en escribir, sino en reescribir (los subrayados son propios)

 

Esto le permite agregar, más adelante, como pensamiento mediático suyo que permite notar un problema de pobreza lectora: “Bien merecido fue ese reconocimiento que le hizo Colombia al concederle el Premio Nacional en 2023 […] Un reconocimiento que dicho sea de paso, es el más grande que puede recibir en Colombia un poeta o una poeta” y termina citando un texto que aparece en Cama de hospital vista desde abajo (Premio UNA PALABRA, Costa Rica) y en La temperatura exacta del miedo (Premio TIFLOS, España) con títulos distintos.  

 

En esta misma línea de auctoritas, Carlos Villalobos, el día 23 de diciembre de 2024, ya había citado algunas palabras ya referidas de Fadir Delgado Acosta y luego dijo lo siguiente:

 

La velocidad no me interesa. Puedo tener varias versiones de un mismo libro; a veces juego con las formas, y muevo las palabras, una y otra vez hasta verlas vivas en el poema”. Con estas palabras, Fadir Delgado defiende el concepto de depuración que viene de la antigua escuela horaciana y la llamada “labor de la lima”. Estas y otras propuestas las desarrolla la poeta colombiana en una amena entrevista que le hizo Jhonattan Arredondo y que publicó recientemente Círculo de Poesía . (el subrayado es propio)

 

Respecto a este hecho, ignoran ambos aduladores de Delgado Acosta que reescritura y plagio/autoplagios, desde una perspectiva filológica, son conceptos muy distintos, así logré comprobarlo luego de tabular datos, de manera rigurosa y sistemática, respecto a la alteración-reciclaje léxico entre los libros premiados en Costa Rica (UNA PALABRA) y en España (TIFLOS).

 

Respecto al libro premiado en España (La temperatura exacta del miedo), de un total de 4062 palabras, 1337 son modificadas, lo que equivale, en comparación con Cama de hospital vista desde abajo (Premio UNA PALABRA, Costa Rica), a un 67% igual (2725 palabras). No obstante, en el 98% de los casos, tales variantes no provocan ningún cambio ni mejora en los niveles semánticos de los poemas y más bien suelen conducir a errores graves de tipo gramatical, en su mayoría de concordancia entre sujeto y verbo o género y número, como sucede, entre varios, en estos dos ejemplos: 1) “veamos las piedras que nace bajo la lámpara”, cuando debería ser “veamos las piedras que nacen bajo la palabras” y 2) “Te hablo del insecto del hambre / El que se jamás se atrapa / A la que le dejaba comida en la cama para que también / viera mi hambre”, en vez de “Te hablo del insecto del hambre / El que jamás se atrapa / al que le dejaba comida en la cama para que también / viera mi hambre”. En este caso particular, aparte del pronombre reflexivo “se” duplicado y de más, esto sucede porque en el poema modificado en el libro que recibió el Premio UNA PALABRA en vez de “insecto” aparece “mosca” (a la que le dejaba). Lo mínimo que debería hacer cualquier escritor es escribir bien, cuidar la gramática y la sintaxis, asunto más importante que ganar y presumir premios. Cualquier escritor puede reescribir y mejorar su obra las veces que quiera, pero no es este el caso, vinculado con reciclaje de libros para enviar a premios. 

 

Además, debido a que existen personas que creen en el sofisma de supuesta reescritura, esto se desmonta de inmediato al revisar las normativas del premio UNA PALABRA, en donde se aclara, muy rotundamente, que dos obras no pueden estar en premios al mismo tiempo, pero, además, se prohibe hacer modificaciones en la edición premiada. El PREMIO UNA PALABRA (fecha límite de envío 7 de agosto de 2020) fue muchos meses antes, se otorgó el 2 de octubre de 2020, mientras el TIFLOS (fecha límite de envío 24 de septiembre de 2020, por extensión de plazo) se brindó el 24 de febrero de 2021. Asimismo, el TIFLOS se publicó en mayo de 2021 y el UNA PALABRA el 12 de noviembre de 2021. La normativa del UNA PALABRA, por ser el primero en premiarse y que descalifica cualquier intento de supuesta "reescritura" es la siguiente: 

 

 

Debido a que 30 textos de 40, en comparación con La temperatura exacta del miedo (Premio Tiflos) fueron alterados en cuanto a sus títulos y palabras menores e insignificantes (en su 30% aproximadamente), existe una violación de la normativa del Premio UNA PALABRA, subrayada en amarillo. 

 

Dicho esto, el libro cuyo premio debería remitirnos a un problema más serio y legal respecto a las bases comentadas y analizadas es La temperatura exacta del miedo, pues es posterior al Premio UNA PALABRA y, por tal razón, es producto de "textos premiados" que fueron modificados. Asimismo, ya de por sí incumple las propias bases del Premio TIFLOS en su edición 2020, las cuales aclaran lo siguiente:

 

 

En este caso, debido a que la autora envió un libro que en apariencia "modifica" (sostengo que esto es parte del modus operandi de cacería de premios) después del 20 de mayo de 2020 y cuyos textos no son originales ni inéditos en su totalidad, existe, de inmediato, un incumplimiento de la declaración jurada incluida en la plica. Además, véase la siguiente normativa:

 

 

En este caso, debo precisar que el PREMIO UNA PALABRA fue liberado el 2 de octubre de 2020 mientras el TIFLOS, el 24 de febrero de 2021. Aquí no existe simultaneidad, como lo asevera Delgado Acosta en una publicación en su cuenta personal de Facebook (gracias al informe brindado en el programa 23 ¿Cuál es el límite entre la crítica y la persecusión? de la Esquina Rota, a cargo de Carlos Aguasaco, Marisa Russo, Carlos Velásquez Torres e Irene Santos, el día 29 de mayo de 2025), en donde indica "Tengo dos libros con dos versiones que ganaron premios de manera casi simultánea. Entiéndanlo. Simultánea. [...] Yo siempre he dicho en entrevistas que reescribo mucho y que puedo tener diversas versiones de mi trabajo literario" (la letra en negrita y el subrayado son propios). Por un lado, la propia autora confiesa romper el punto tres de las bases del Premio UNA PALABRA, que da crédito de la violación del juramento con el Premio Tiflos, premiado, en cuanto a fondos públicos españoles, con 10 000 euros. Nuevamente, al igual que con Carlos Manuel Villalobos, hay dinero estatal en juego (la Once, España / Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica / Ministerio de Cultura de Colombia): 

 

 

 

Aunque aquí yo mismo debo corregir la inexactitud de tales sofismas, muy mal programados. Hay cuatro meses entre un premio y otro, eso no es simultaneidad. Por ende, este hecho me remite a otro sofisma más, como parte del modus operandi, ya debidamente justificado con pruebas, de Carlos Manuel Villalobos y Fadir Delgado Acosta. Para sostener mi argumento es necesario acudir ahora al artículo 4 de la normativa del TIFLOS:  

 

 

 

Queda expreso, por tanto, que, debido a la carencia de una obra original e inédita y que tiene modificaciones posteriores al 20 de mayo de 2020, según consta en el libro premiado el día 2 de octubre de 2020 (Cama de hospital vista desde abajo, Premio UNA PALABRA), el Premio Tiflos se verá obligado a quitarle el premio, descalificando automáticamente el libro La temperatura exacta del miedo con el que Fadir Delgado Acosta, además, ganó el Premio Nacional de Colombia 2023 (equivalente a 60 000 pesos colombianos). 

 

También, es necesario tener en cuenta que Delgado Acosta recibió, el 22 de marzo de 2020, una mención de honor en el Segundo Premio Internacional Vicente Rodríguez-Nietzsche en Puerto Rico, gracias a su poemario Un reino para la fiebre. Este título conduce al lector al poema “En las orillas de las puertas”, páginas 37 y 38 de La temperatura exacta del miedo (TIFLOS): “Vienes dispuesto a curarme las llagas que me han / [nacido bajo el reino de la fiebre” (el subrayado es propio). Por tanto, insto al personal de dicho Premio puertorriqueño a verificar y hacer público, en honor por la poesía, si el contenido de ese libro corresponde con los dos poemarios ya premiados porque Delgado Acosta nunca rechazó tal mención de honor. 

 

Asimismo, Delgado Acosta recibió, el 4 de septiembre de 2020, una mención de honor en el V Premio Nacional de Poesía Tomás Vargas Osorio en Colombia, con el supuesto libro titulado Los muertos del jardín. Este poemario remite al título homónimo, en las páginas 79 y 80, del poemario Cama de hospital vista desde abajo (Premio UNA PALABRA) y su variante nominal “Explicación”, en la página 68 de La temperatura exacta del miedo (Premio Tiflos): "La madre aprovecha la oscuridad para matar a los gusanos del jardín" (el subrayado es propio, Premio UNA PALABRA) / "Sé que la madre aprovecha la oscuridad para matar a los gusanos del jardín" (el subrayado es propio, Premio Tiflos):

 

 

En cuanto a este hecho, al igual que el premio puertorriqueño, la autora nunca rechazó la mención honorífica, lo único que rechazó fueron las posibilidades de publicación. En este caso colombiano, es todavía más notable que estamos hablando del mismo libro (con versiones refritas), pues así consta en las actas del jurado:

 

Los muertos del jardín se destaca por el dominio de lenguaje, temática y aliento poético sostenidos, por transmitir una atmósfera lúgubre y casi teatral, clásica de los blancos hospitales, y por llevarnos con imágenes a los umbrales de una desesperanza existencial. Se trata de la revelación de la desgarradura en un universo alucinado, febril y cargado de incertidumbre.

Es un libro que propone una orquestación poética y polifónica, a partir de la cual nos acerca a los recovecos oscuros de la muerte y su antecesora, la enfermedad. A través de sus poemas nos ambienta en un mundo en demolición, donde después de un alumbramiento doloroso los niños perversos juegan en el mundo de los ciegos. De esta manera, es fiel representante de una visión apocalíptica de nuestro tiempo.

 

Muy al respecto, durante una presentación en Facebook de los ganadores del Premio Nacional de Poesía Tomás Vargas Osorio, a cargo de “La pájara pinta” (https://www.facebook.com/Lapajaraliteraria/videos/4347944768609828/), en el minuto 48:16, Delgado Acosta dice no encontrar los poemas que debe leer. Posteriormente, en el minuto 49:05, retoma la lectura, con el texto “Quirófano”, páginas 25 y 26, de La temperatura exacta del miedo, por tanto, con esto quedan en evidencias dos versiones premiadas de manera previa al Premio Tiflos. También insto a la organización del Premio Nacional de Poesía Tomás Vargas Osorio a referirse al tema, en honor a la poesía. ¿Por qué el libro ganador de Delgado Acosta no está publicado, aunque sí leyó poemas?

 

También, dentro de este modus operandi de borrado de huellas y sofismas, en la publicación del día de mayo de 2025, por parte de Delgado Acosta, dice nunca haber ocultado sus publicaciones. En realidad, por ejemplo, de las dos versiones premiadas, la única que carga consigo en presentaciones públicas es el TIFLOS-Premio Nacional de Colombia. Incluso, varias publicaciones en donde se le ha etiquetado, entre ellas, en referencia a una versión del UNA PALABRA que se encuentra en la Librería Lehman, han sido ignoradas por Delgado Acosta (ni reacción ni comentario). A este modus operandi pueden agregarse varios ejemplos más, sin embargo, es necesario retomar la materia Villalobos para dejar claro que Horacio, en sus Epístolas a los Pisones (o Ars Poética, según se quiera llamar), no aplica ni sugiere la técnica de labor limae como Carlos Villalobos asevera (“labor de la lima”) mediante las siguientes palabras, dichas el día 7 de abril de 2025:

 

A propósito de los textos literarios que replantean la escritura de un libro anterior del mismo autor sostengo que es una práctica literaria totalmente válida.

Lo aconsejaba Horacio hace dos mil años y lo han practicado muchos escritores a lo largo de la historia en nombre de la depuración.

[…] Al respecto Fadir Delgado, quien ha defendido este mismo proceso creativo en varias ocasiones, apunta en una entrevista que le hizo el Periódico Nuevo Siglo: “Nunca estoy satisfecha con un libro y siento que siempre estoy reescribiendo el mismo. He dicho que el reto no está en escribir, sino en reescribir”. (los subrayados son propios)

 

 Aquí existe un caso de tergiversación interpretativa afín a un fenómeno cultural muy vulgar y cuestionable (me referiré a ello, con profundidad, en otra ocasión), en tanto, a la manera de proxenetismo neoliberal, ciertas personas toman y se apropian de la figura de una mujer, principalmente, o de cualquier grupo social así llamado subalterno (homosexuales, no binarios, travestis, transexuales, afrodescendientes) para manipular discursos y adquirir poder y credibilidad entre las masas populares (mainstream, ententainer y en ocasiones explotación mediática del capital erótico-corporativo).

 

Si algo debe tener claro Carlos Villalobos es que Horacio habla del acto de pulir constantemente las palabras, los poemas/vasijas, para formar torres sólidas e imperecederas mediante el exquisito proceso de lucidus ordus[13], no así hacer libros que pretenden ser diferentes para enviarlos a varios concursos literarios, de manera simultánea, y engañar a sus jurados, entre otros aspectos, cambiando sus títulos. Afirmo, Horacio, dado que no existían en sus tiempos los premios literarios ni las redes sociales que atrofian las identidades de las personas ante la sed de postureo y aplausos, no pensaba en el ejercicio del ardid y la falsedad ideológica, como sí lo piensan varios hijos de la ultrapostmodernidad fragmentada, quienes dudo de que hayan leído al referido poeta romano o acaso, quizás estamos frente a un ejemplo único de recepción clásica mediático-corporativa, inscrito en el contexto neoliberal globalizado, donde la figura del político cínico se tragó a la de investigador, y la de actor/actriz de Hollywood a la de poeta. 

 

Este hecho ya más o menos nos lo explicaba, con total vigencia, Aristóteles en su Moral a Nicómaco, en cuyo capítulo VII sobre la “veracidad y la franqueza”, mediante traducción española de Patricio de Azcárate, menciona lo siguiente:

 

No es uno vanidoso y fanfarrón sólo porque sea capaz de mentir, sino porque de hecho ha preferido la mentira a la verdad. Es uno fanfarrón por hábito moral y por naturaleza, como es uno embustero. Tal embustero se complace en la mentira misma; y tal otro miente, porque espera con esto alcanzar nombradía o provecho. Los que son vanidosos y fanfarrones únicamente por adquirir reputación, se atribuyen falsamente condiciones, mediante las que se granjean la alabanza de los hombres o su envidiosa admiración. Pero a aquellos cuya vanidad aspira al lucro y se atribuyen cualidades que pueden ser útiles a los demás, puede disimulárseles más fácilmente; por ejemplo, la ciencia de un médico entendido o de un adivino hábil. De esta clase son las condiciones que frecuentemente se atribuyen los charlatanes; porque a ello los arrastran los motivos que acabamos de decir y que llevan en sí mismos (ed. 2002, tomo I, p. 147, los subrayados son propios).

 

  • Por último, por cubrir, mediante sofismas y padrinazgo, como si de una posible secta se tratara, otro caso de sofismas y borrados de huellas, tema tratado en mi artículo "¿Otra "reescritura" más en las letras costarricenses? (Extensión de una posible red de tráfico cultural)" (https://revistaajkoki.com/index.php/ensayos/234-otra-reescritura-mas-en-las-literaturas-costarricenses ) que recomiendo leer posterior a este trabajo para comprender, gracias al método aplicado de sociología experimental (con mayoría de sus bases en pensadores franceses), el hallazgo de una posible red de tráfico cultural en Costa Rica. 

 

3. ¿”Canicas”, “La anda” o jugar al “Escondido”?

 

A estos asuntos y otros más tuve la intención de referirme en una conferencia pública cuyo espacio le solicité a la Benemérita Biblioteca Nacional de Costa Rica (en donde ya he impartido varias charlas y conferencias), petición en la que intervinieron, e incluso insistieron para que se me asignara el espacio, personas de prestigio para las letras costarricenses y centroamericanas en general, pero que incluso así, dijeron no tener cupo en tal recinto para mí, en lo que resta del año 2025, porque al parecer no cuentan con el personal suficiente. No obstante, luego de que otras personas solicitaran, muy amablemente, que se colgara, en la plataforma digital de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano, una conferencia grabada por mi propia persona, sin requerir transmisión ni apoyo de terceros, la respuesta, desde el día 8 de mayo de 2025, fue el silencio. ¿Cómo le llamamos a esto?

 

 Parece ser que estamos regresando a la Edad Media o a las Edades Medias (suelen volver e irse, y así consecutivamente, a la manera de una espiral) y digo parece porque todavía quedan espacios abiertos de pronunciamiento, basados en la ética, el pensamiento libre y el honor por la literatura, como el siguiente. Gracias a este medio de crítica cultural me permito, para sostener la anterior cita de Aristóteles, y el resto de mi artículo, adjuntar imágenes en donde los lectores de este comentario podrán tener constancia, por su cuenta, de un hecho que contradice todos los comentarios que pretenden defender, de manera absurda, a Fadir Delgado Acosta y el proceder cultural de Carlos Villalobos.

 

Sostengo, el poema “Afuera es domingo” (pp. 30-31), finalista del VII Premio Internacional de Poesía Jovellanos, según lista pública el 23 de marzo de 2020 e incluido, posteriormente, el 24 de junio de 2020, en la antología El mejor poema del mundo, 2020, impresa por Ediciones Nobel en Oviedo, Asturias, es el mismo, 100% al pie de la letra (por aquello de supuestas reescrituras, a manera de sofismas, porque lo que cambia es, muy pobremente, el orden de los versos, para intentar confundir, acaso distraer, a la manera de un modus operandi ya identificado gracias a mi investigación), aunque con cambio de título “Parto” (pp. 22-24), que aparece en Cama de hospital vista desde abajo, libro que recibió el Premio de la Universidad Nacional, Certamen UNA Palabra 2020, cuadragésima segunda edición, liberado el 2 de octubre de 2020, y cuyas bases son bastante claras respecto al carácter inédito de los textos. A su vez, tales hallazgos comprueban que Delgado Acosta ha abultado su currículum de manera dudosa a partir de versiones recalentadas de un mismo libro. A todo ello le ha sacado muy buen provecho no solo mediático, sino también económico, con dinero público en juego, durante ya hace cinco años. Adjunto enseguida pruebas sólidas de mis argumentos:

 

 

A) JOVELLANOS, ESPAÑA, MARZO 2020:

 


 

B) UNA PALABRA, COSTA RICA, OCTUBRE 2020:

 

4. ¿Ulises, el último embustero de las letras?

 

Señor Catedrático, Señora Supralaureada y Señores Aduladores (en masculino neutro, “inclusivo” en tanto incluye mujeres en concreto, quienes, según la gramática española, no tienen por qué no sentirse aludidas en este llamado), si se van a dedicar a escribir (o a reescribir, cuantas veces lo deseen, no por un asunto de premios), háganlo, pero con honestidad, ética y transparencia, como lo siguen haciendo varios escritores y artistas en este momento, a quienes con mucho gusto seguiré leyendo. Ya muchas personas están cansadas de seres embusteros y mentirosos en el poder y en la política, como para que aparezcan otras especies de “fanfarrones”, “charlatanes” y “calumniadores”[14] (en palabras de Aristóteles), a seguir invadiendo y ensuciando los únicos lugares en donde muchas personas seguimos y seguiremos colocando nuestra esperanza: en la educación, la literatura y la cultura en general. Y advierto, para quienes se encuentran preocupados éticamente por el tema en discusión, Costa Rica no se enfrenta a una problemática de Premios Nacionales, esa es una parte de la montaña vista desde muy lejos, en dicho país centroamericano existe un fenómeno de tráfico cultural preocupante y que hasta hoy, a pesar de exponer una mínima parte de ello, nunca antes había sido extraído de sus tinieblas,  sombras y musgo, mucho menos con dinero público en juego, específicamente, más de 30 000 euros, equivalentes, en moneda costarricense a 17 millones y medio de colones. 

 

5. Lista de materiales utilizados para seguir destapando el musgo del desagüe

 Aguasaco, c., Russo, M., Velásquez Torres, C., Santos, I. (29 de mayo de 2025). ¿Cuál es el límite entre la crítica y la persecusión? ARTEPOETICAPRESS. https://www.youtube.com/watch?v=27NFJrHt3TU 

CEDRO. (25 de abril de 2023). “No es lo mismo reedición que reimpresión”. CEDRO. https://www.cedro.org/blog/articulo/blog.cedro.org/2023/04/25/no-es-lo-mismo-reedición-que-reimpresión

CSIC, C. (2006). Información y documentación. Número normalizado internacional del libro (ISBN). Informe técnico ISO 2108. Revista Española De Documentación Científica, 29 (3), pp. 423–451. https://redc.revistas.csic.es/index.php/redc/article/view/300

Delgado Acosta, F.. (2024). Suturas. Fundación Casa de Poesía.

Edmundo. (22 de abril de 2017). “ISBN. ¿Qué es y para qué sirve?”. Biblio Marketing. https://bibliomarketing.com/isbn-que-es-y-para-que-sirve/

Eguaras, M. (6 de febrero de 2019). “Diferencia entre edición y reimpresión en los libros, y otras yerbas”. Mariana Eguaras Consultoría. https://marianaeguaras.com/diferencia-entre-edicion-y-reimpresion-en-los-libros/?srsltid=AfmBOop_v9T5ut8q447PODF9YaAELmtyhCBJeHukaNdtjxGjzNImLJQT

Escobar Farfán, J. I. (4 de mayo de 2022). “Usos y abusos del ISBN: implicaciones para la selección bibliográfica”. Amontonamos las Palabras [blog de El Colegio de México]. https://bdcv.hypotheses.org/4486 (consultado el 28 de mayo de 2025).

Hernández, J. (2022). Pertenencias (antología). Fundación Casa de Poesía. 

International ISBN Agency. (2017). Manual del usuario del ISBN (séptima edición en lengua española). International ISBN Agency. https://www.isbn-international.org/es/content/manual-del-usuario-del-isbn/29

Kitzalet. (9 de junio de 2020). “5 diferencias entre edición, publicación, reedición y reimpreción”. Ediciones Kitzalek. https://kitzalet.com/editorial-digital/5-diferencias-entre-edicion-publicacion-reedicion-y-reimpresion/

Phillips, N. (28 de mayo de 2025). "Movimiento de escritores pide cambios en los procesos de los Premios Nacionales de Cultura". Semanario Universidad. https://semanariouniversidad.com/cultura/movimiento-de-escritores-pide-cambios-en-los-procesos-de-los-premios-nacionales-de-cultura/ 

Movimiento Transparencia. (13 de mayo de 2025). “El silencio de los Aquileo”. Surcos. https://surcosdigital.com/el-silencio-de-los-aquileos/

Rubric. (5 de diciembre de 2022). “Nuevas ediciones o reimpresiones. No son lo mismo”. Rubric.https://rubric.es/nuevas-ediciones-o-reimpresiones-no-son-lo-mismo/

Varios autores. (2020). El mejor poema del mundo, 2020. Ediciones Nobel.

Villalobos Villalobos, C. (2024a). Donde Nadie. Uruk.

  • (2024b). Desánimo del padre. Fundación Casa de Poesía.
  • (2024c). Antilogía. Cölmenart. https://www.colmenart.com/files/Antilogia.pdf
  • (2023). Donde nadie. Diario Jaén S.A.
  • (2022). Fosario. Nueva York Poetry Press.
  • (1995).Ceremonias desde la lluvia. Editorial de la Universidad de Costa Rica. 

 

Páginas web:

Lozano Impresores: https://lozanoimpresores.com/blog/consejos/diferencias-entre-edicion-y-reimpresion-de-libros/?srsltid=AfmBOoqZPWpdM2ltUck1c0HZuyibNqMTwIHr6VKzKCs4-7U39Nex0bO8  

Museo Virtual del Libro Gardel y su Tiempo: http://librosgardel.blogspot.com/2010/07/reediciones-reimpresiones-traducciones_20.html

Universidad Técnica Nacional de Loja:  https://procuraduria.utpl.edu.ec/Paginas/faq_pi/isbn.aspx

 

Otros enlaces de interés:

1) https://revistaajkoki.com/index.php/ensayos/230-apate-en-las-letras-hispano-costarricenses-tercera-y-ultima-parte 

2) https://revistaajkoki.com/index.php/ensayos/231-fadir-delgado-acosta-la-temperatura-exacta-del-miedo-y-cama-de-hospital-vista-desde-abajo 

3) https://revistaajkoki.com/index.php/ensayos/233-lucidus-ordo-yordan-arroyo

4) Cadena de siguiente lectura: https://revistaajkoki.com/index.php/ensayos/234-otra-reescritura-mas-en-las-literaturas-costarricenses 

 


NOTAS

[1] La mayoría de comentarios circulan en redes sociales. 

[2] Como material de apoyo tengo en cuenta la publicación “El silencio de los Aquileo” (2025), a cargo del así llamado “Movimiento Transparencia”.

[3] Varias de estas normativas poseen redacciones imprecisas y ambiguas. Se requiere mano profesional para establecer una reforma. Aun así, en este caso me atento a sus propias palabras.

[4] Según Biblio Marketing (edmundo, 2017), respecto al ISBN:

Este número identifica cada edición diferente de un libro. Recordar esto: no identifica la obra ni el libro que tenemos entre manos, sino la edición. Por tanto una misma obra (por ejemplo El Quijote) puede tener diferentes ISBN. Dos libros idénticos pueden tener dos ISBN diferentes por el simple hecho de que ha cambiado el tipo de tapa (tapa dura o tapa blanda). (párr. 2)

[5] Cuando se trata de una reedición, es decir, desde su contenido hasta cambio de portada (como lo llegan a asumir algunos), CEDRO (2023) menciona lo siguiente: “En este caso, se indicará en la anteportada que se trata de una edición revisada” (párr. 5). Este dato no aparece en la versión costarricense, por tanto, podría ser un fallo por parte de su editor, con quien se tuvieron que haber firmado, por ley, los nuevos derechos de autor, luego de su traslado de España.

[6] Según la página de la Universidad Técnica Particular de Loja, sus cuatro partes remiten a 1) identificador de grupo o país, 2) identificador de editor, 3) identificador de título o la edición y 4) cifra de control.

[7] Las variantes de la novela de Carlos Villalobos en materia de edición, diseño, tipo de papel, tipografía y portada [algunos especialistas consideran este hecho importante para hablar de reedición, no así de primera edición o libro nuevo], ISBN, editorial y país diferente; no en términos de contenido. Si fuera totalmente igual, en el mismo país y con la misma editorial, sería una reimpresión, lo cual no requiere un cambio de ISBN.

[8] Algunos autores hablan de reedición, aunque resulta más pertinente y preciso “segunda edición general” y así, simultáneamente. Nueva edición y reedición suelen ser términos que se confunden, como bien lo señala Rubric (2022) más que nada por asuntos de marketing: “¿El motivo de que se confundan los términos? Sobre todo por una cuestión de marketing. Simplemente, al hecho de que «suene» mejor uno que otro” (párr. 9). A este mismo asunto se refiere Escobar (2022), para quien muchas veces las editoriales o de manera concreta los editores manipulan el tema de los ISBN haciendo pasar un libro por nuevo o novedoso para poder generar más ventas.

[9] Un marco amplio sobre este tema, alrededor de Carlos Gardel se ofrece en el siguiente enlace: http://librosgardel.blogspot.com/2010/07/reediciones-reimpresiones-traducciones_20.html Una misma editorial, en un mismo país, podría lanzar una nueva edición de un libro, con ISBN diferente, siempre y cuando posee variantes importantes y amplias en cuanto a su contenido.

[10] Se han dado menciones honoríficas cuando se quiere, tal y como sucede con los premios compartidos, ambos inexistentes ante la Ley. Parece ser que los propios jurados están legislando.

[11] Como lo ha expresado el Señor Catedrático en sus redes sociales “antología de edición local”.

[12] “Enseño la poesía de […] en la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia, porque para mí su obra es una de las más interesantes de la actualidad en la literatura escrita en español”. Comentarios de esta índole, repletos de subjetividad, amiguismo y carencia de rigor respecto a los saberes literarios, son lo que vemos, principalmente, en torno a su propia obra, con objeciones y burlas, al frente mío, de personas que la idolatran, de manera contradictoria, en sus redes sociales. Además, insisto en el hecho de ser profesora sin cumplir (según información ofrecida por una profesora de la institución donde imparte lecciones) con el requisito de contar con un máster universitario.

[13] In uerbis etiam cautusque serendis / dixeris egregie, notum si callida uerbum (Horacio, vv. 46-47).

[14] Al ser calumniador se refiere Aristóteles en Tópicos (V, 126a).

 


*SOBRE EL AUTOR: Poeta y lector apasionado. Máster en “Textos de la Antigüedad Clásica y su Pervivencia” de la Universidad de Salamanca, misma casa en donde es investigador predoctoral. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

*Portada: La Bacanal de los Andrios, 1523-1526. Tiziano (Museo del Prado. Madrid).