UN DESLINDE DEL CUERPO EN EL CUENTO “LA MANO DEL COMANDANTE ARANDA” DE ALFONSO REYES | REVISTA AJKÖ KI No 4

UN DESLINDE DEL CUERPO EN EL CUENTO “LA MANO DEL COMANDANTE ARANDA” DE ALFONSO REYES | REVISTA AJKÖ KI No 4

 

UN DESLINDE DEL CUERPO EN EL CUENTO “LA MANO DEL COMANDANTE ARANDA” DE ALFONSO REYES

 

Por: Vidzu Morales Huitzil[1]

 

Lo mismo modela el jarro que el planeta, mueve la rueda del alfar y abre el canal de Suez.

        Alfonso Reyes[2]

 1. Corporeidad en “La mano del comandante Aranda” de Alfonso Reyes

Porque la cara es un espejo y expresión, pero la mano es intervención.

                                  Alfonso Reyes[3]

La mano del comandante Aranda, tiene tres apartados que brindan al lector un deslinde alfonsino de la corporeidad; a saber: 1) introito (Benjamín Aranda pierde la mano en una acción bélica); 2) saturación de significado en el categoremático mano en otros campos gnoseológicos; 3) re – cursividad de la mano dentro de la estructura ficcional (lindero del cuerpo). De esta forma, el tránsito del prolegómeno al tema en cuestión se introduce mediante la siguiente interrogante: “¿estamos seguros de que la mano valga menos que el cerebro o el corazón?”(Reyes, 2010 : 203) Es decir, el cuerpo no es un todo subsumido a una operatoriedad morfológico - funcional, sino una continuidad ayuntada por relaciones fundamentales (sistema nervioso, endocrino, digestivo, etc.).                                                       

Alfonso Reyes, introduce una serie de mediaciones conceptuales, que lindan el binomio mano – cuerpo, tanto del campo histórico - filogenético como del teológico. En el primer caso, los matices de nuestra corporeidad adquieren una novísima naturaleza gracias a la distensión y ramificación fabril en las industrias y las artes (“el hombre biológico evoluciona merced al servicio de su mano, y su mano ha dotado al mundo de un nuevo reino natural” (Reyes, 2010 : 203). En el segundo, “el hombre teológico ha sido plasmado en la arcilla, como un muñeco, por la mano de Dios” (Reyes, 2010 : 203). Es decir, un elemento partitivo, de basamento tropológico, la mano de Dios es causa divina de la factura humana (conjugación de la abaleidad y la aseidad); a su vez, la mano humana es, por su primer analogado, artífice del mundo circundante.                                                                      

Para el pensador mexicano, la mano es un arquetipo contrapuesto, tanto de la fineza en la digitación, como de la fortaleza requerida en la manipulación del medio, condición antiperistática expresada en la diégesis mitológica de los descendientes de Antíope y Zeus (“si los murallones de Tebas se iban alzando al eco de la lira de Anfión, era su hermano Zeto, el albañil, quien encaramaba las piedras con las manos)” (Reyes, 2010 : 203).                          

Este principio mítico, es un deslinde de la mano en sus vertientes artísticas, siendo el caso elegido por Alfonso Reyes el del muralismo mexicano, en específico El hombre controlador del universo de Diego Rivera. En dicha representación pictórica la mano se convierte en el fundamento de la industria, del quehacer bélico y de un cosmismo convergente con el diamat. La figura central de dicho mural, para Reyes,  tiene dos símiles con la representación de Tláloc en Tetitla, a saber: a) ambos encumbran la generación y la destrucción, el primero mediante la técnica, el segundo por la relación numénica con uno de los elementos de la naturaleza; b) la proporción de la mano y el cuerpo con los demás elementos iconográficos.                                                                                                               A su vez, para el pensamiento alfonsino,  la mano funge como signo programático del cuerpo político, siendo una operatoriedad que rige y dicta el ritmo histórico de los pueblos bajo la prolepsis concordante con la cosmogonía en la que se incrusta, así “las manos en alto de Moisés sostienen la guerra contra los amalecitas. A Agamemnón, “que manda a lo lejos”, corresponde nuestra Hueman, “el de las manos largas.” La mano, metáfora viviente, multiplica y extiende así el ámbito del hombre.”  (Reyes, 2010 : 204).                                        

Por su parte, Reyes atiende al sentido manual que complejiza los campos semiológicos de la oralidad, “gran invento de la palabra. [que] no logra desprenderse del estilo que creó la mano”, (Reyes, 2010 : 204); co – determinando el sentido como disposición corpórea, a saber: el lenguaje de señas, la antigua retórica, la gesticulación pragmática, la quiromancia etc. Es decir, la estructura diegética, mediante el desplazamiento de la mano puede fungir como: a) epíclesis / anagogía (“[la] mano inspirada de San Mateo que escribe el Evangelio bajo el dictado del Ángel”)  b) anábasis (“en el Enterramiendo del Greco las manos crean ondas propias para la ascensión del alma del conde)” (Reyes, 2010 : 204) c) anagnórisis (“en [el] Caballero de la mano [del Greco], con sólo ese ademán declara su adusta nobleza)” (Reyes, 2010 : 204). De esta forma, la circunscripción antrópica, se complejiza por las variaciones de la digitación, el tacto, la seña, el roce, la trituración y la manipulación, donde la mano “lo mismo modela el jarro que el planeta, mueve la rueda del alfar y abre el canal de Suez” (Reyes, 2010 : 204). Esta distensión operacional configuró, para el pensador mexicano, el concepto de profundidad, por el cual “el universo no [es] un plano igual por el que simplemente se deslizan los ojos” (Reyes, 2010 : 205).                               Por ende, para el polímata mexicano el deslinde entre numerales, mediante los dedos, circunscribe a la mano al orden económico, místico y metafórico (“¡flor maravillosa de cinco pétalos, que se abren y cierran como la sensitiva, a la menor provocación! ¿El cinco es número necesario en las armonías universales?”) (Reyes, 2010 : 205). De esta forma, el sentido estereognóstico, apercibe lo que en otras instancias del cuerpo es mera discontinuidad o parcialidad ambigua (“la mano capta mil formas fugitivas, y penetra las corrientes translúcidas que escapan al ojo y al músculo, aquellas que ni se ven ni casi oponen resistencia)” (Reyes, 2010 : 207).  Así, la morfología de la mano, funcionalidad continente de actividades pretéritas, adquiere matices por la diferenciación entre individuos, de ahí que:

Los quirománticos tal vez tengan razón en sustancia, aunque no en sus interpretaciones pueriles. Si los fisionomistas de antaño – como Lavater, cuyas páginas merecieron la atención de Goethe – se hubieran pasado de la cara a la mano, completando así sus vagos atisbos, sin duda lo aciertan. Porque la cara es espejo y expresión, pero la mano es intervención (Reyes, 2010 : 205).

 2. Conclusión

 

Moreno Villa intenta un buceo en los escritores, partiendo de la configuración de sus manos.

                                  Alfonso Reyes[4]

Este cuento alfonsino, tratado breve de la mano, concluye magistralmente cuando la mano del comandante Aranda, tras leer a Maupassant, Nerval, José Gaos retorna inerte, donde residía tras ser amputada al comandante Aranda. De esta forma, el escritor mexicano conceptualiza la mano dentro de la estructura ficcional, empero, al instituirle límites operatorios, al final de la narración, expresa sus continuidades y discontinuidades con la totalidad corpórea y con diversos campos gnoseológicos:

El resultado es sereno y triste. La orgullosa mano independiente, que creía ser una persona, un ente autónomo, un inventor de su propia conducta, se convenció de que no era más que un tema literario, […] llevado por la pluma de los escritores. Con pesadumbre y dificultad […] se encaminó a la vitrina de la sala, se acomodó en su estuche, que antes colocó cuidadosamente entre las condecoraciones de campaña y las cruces de la Constancia Militar, y desengañada y pesarosa, se suicidó a su manera, se dejó morir (Reyes, 2010 : 211).

 

3. Referencias

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Arellano, H. (2014) La hermenéutica filosófica en la obra de Alfonso Reyes. BUAP, 2014

Forcellini, E. (1828). Lexicon totius latinitatis. Sumptibus Baldwin et Cradock, Paternoster-Row; et Gulielmi Pickering, Chancery-Lane.

Gómez, J. (1989). “Posición de Alfonso Reyes en el Desarrollo del Pensamiento Mexicano”. Nueva Revista de Filología Hispánica (NRFH), vol. 37, no. 2, pp. 433-463

Jiménez, G. (2021). El concepto de ficción en el Deslinde de Alfonso Reyes. UV.

Malavé, M. (2012). “Ficción y verdad según la teoría literaria de Alfonso Reyes”. Nueva Revista de Filología Hispánica, vol. 40, no.1, pp. 275-290.

Mendoza, J. (2014). “Alfonso Reyes o de la Hermenéutica”. Revista Analéctica, no. 2.

Perea, A. (2018). Árbol de la vida: Alfonso Reyes y la inteligencia poblana (1911-1959). El Colegio Nacional.

Pineda, S. (2007). La Musa Crítica: Teoría y Ciencia Literaria de Alfonso Reyes. El Colegio Nacional.

Pineda, S. (2017). “Para un crítica literaria hispanoamericana”. Revista Rubricas, No. 12.

Pineda, S. (2015). “Teoría literaria de Alfonso Reyes: La ausente de toda antología”. Espéculo: Revista de Estudios Literarios, no. 31.   

Rangel, A. (1993). Las ideas literarias de Alfonso Reyes. COLMEX.

Reyes, A. (2014). “Atenea Política”. Fundación de Arte Contemporáneo. RM Verlag.

Reyes, A. (2010). Cuentos. Lectorum.

Reyes, A (1944). El Deslinde. El Colegio de México.

Reyes, A. (2020). Homero en Cuernavaca. Ediciones Odradek.

Reyes, A (2013). La Cena. CONACULTA.

Reyes, A (1995). Obras Completas III. FCE.

Reyes, A. (2009). “Alfonso Reyes, Censor de Película”. Alfonso Reyes y los Territorios del Arte. Museo Nacional de Arte.

Salazar, J. (2009). “Alfonso Reyes, Prosa Volátil”. Arqueologías del Centauro: Ensayos sobre Alfonso Reyes, CONACULTA.

Schneider, L (1989). Alfonso Reyes en Caricatura. UNAM / Instituto de Investigaciones Bibliográficas.

Ugalde, S. (2013). “A la sombra del ensayo: Filología y teoría literaria en Alfonso Reyes”. Revista de El Colegio de San Luis. El Colegio de San Luis.

Ugalde, S. (2019). “Alfonso Reyes lee a Nietzsche: Cultura clásica y ethos agonista”. Nueva Revista de Filología Hispánica, pp. 131-153.

Ugalde, S. (2013). Un Cierto Encanto Goethiano: Correspondencia Alemana de Alfonso Reyes (1914 - 1959). El Colegio de México.

 


NOTAS 

[1] Doctor por la Universidad Autónoma de Puebla. Su formación en los idiomas clásicos se consolidó bajo el método natural, gracias al auspicio de Alexis Hellmer Villalobos. Realizó estudios en latín y griego en España (Caelum) y en Italia (Vivarium Novum). Ha participado en diversos proyectos de investigación y docencia en la Academia Mexicana de Ciencias, Studium Angelopolitanum y el Archivo General del Estado de Puebla. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[2] Reyes, Alfonso. Cuentos. Lectorum, 2010, p. 204  

[3] Reyes, Alfonso. Cuentos. Lectorum, 2010, p. 205 

[4] Reyes, Alfonso. Cuentos. Lectorum, 2010, p. 205