ALFONSO KIJADURÍAS | REVISTA AJKÖ KI No 4

ALFONSO KIJADURÍAS | REVISTA AJKÖ KI No 4

 

 

SECRETO

 

Que el amor es la muerte

                                          tú lo sabes

porque a solas te lo he dicho 

                                     muchas veces

Por eso no lo digas

                                a nadie

No sea que al decirlo

                   se cumplan mis palabras

 


 

NO DEJAR HUELLA

 

Todas las bibliotecas se disputarán tus obras.

En todas partes celebrarán homenajes a tu nombre.

En lugares privilegiados se alzarán monumentos que honrarán tu memoria.

Se habrá así hecho justicia a tus noches y días de soledad y angustia.

Mejor hubiera sido no ser nadie, o en el mejor de los casos

haber ganado la suprema perfección que exige no dejar huella.

 


 

LA VIDA

 

Este es un nuevo día.

El ejercicio de la felicidad lleva la vida.

Hoy te ríes de lo que ayer te atormentaba.

La vida está pasando a toda prisa.

Escúchala como se va de noche

en la estación del metro,

mientras esperas.

¿Qué es lo que esperas, si lo que esperas ya pasó?

 


 

EL DOLOR

 

Duele. A veces duele hondo: un gran dolor.

A veces duele y deja de doler porque el dolor es grande.

A veces duele como esponja, chupón de hielo.

A veces como aguja, cebolla o alfiler aquí en el Ser.

A veces diferente. El dolor abrazado al gran dolor.

Doliente a veces por exceso de ser.

Duele y está bien que duela. Que duela tanto, aquí muy hondo, en su placer.

 


 

EN MI CUMPLEAÑOS

 

En mi cumpleaños bebimos y cantamos

                      las canciones de siempre.

Sonreía atontado ante el ramo de rosas

                 que marchitaban lentamente

                             en un jarrón de porcelana.

Me dio risa, mucha risa cumplir tantos años,

y para que no me vieran reír a solas

sin decirles adiós abrí la puerta.

Como otros años en la calle

me pareció escuchar la risa contagiosa de un niño

ante la sombra tambaleante de un borracho cantándole a la luna.

 


 

EMBOSCADA

 

Salta la noche

                        sobre el día

le mete las uñas los dientes

                                  lo desgarra

Todo se tiñe de sangre

Agoniza

Una campana dobla Duelo

Vuela un pájaro ¿O es una llama?

¿O es el alma del día que expira?

Silencio Funeral Sombras

Saciada la pantera se transforma en árbol

en cuyas ramas negras

                                 revientan las estrellas

 

Arte Gráfico de ‌Irina Tall (Novikova).

Graduada de la Academia Estatal de Culturas Eslavas

 


 

MADRE DE LOS VIENTOS LLÉVAME

 

Madre de los vientos

                                  llévame

sin llantos ni tristezas al lugar de mis muertos

ahora que veloces han pasado los años

Serenos como los abismos son mis ojos

                       ausentes de sondear el sombrío horizonte

en busca de una isla

                       donde el gozo y el amor sean eternos

Cuando se va la vida nos vemos como somos

Cae la noche se fue mi juventud para siempre ¿A dónde? Yo no sé

Y nadie puede comprender la inmensidad del amor que rebasa mis años

Feliz el que despierta bajo la sombra del amor

y recibe del mundo lo que al mundo le dio

De lo que ayer sembré hoy recibo los frutos

                       que guarda mi alma agradecida y arrogante

la ternura de perdonarlo todo

lo que ahora es en mi atrevimiento de amar todas las cosas

Madre de los vientos llévame espárceme

                                              yo soy también una semilla

que nada más desea que el picó de un gorrión

                                                                   la haga caer

                                                 en tus abismos

 


*NOTA ACLARATORIA:

Debido a que la obra de este autor se encuentra publicada de manera dispersa, decidimos, por excepción, no agregar el origen de sus poemas. Es necesario asumir la tarea de publicar una poesía reunida de este escritor.

Yordan Arroyo


 

Alfonso Kijadurías (El Salvador, 1940): Poeta, narrador, pintor y artesano. Ha vivido en países y ciudades como Nicaragua, México, San Francisco, Nueva York, Vancouver, su última residencia estacional. Cuando la nieve aparece en Canadá, vuelve a Quezaltepeque, su ardiente ciudad, donde se dedica a escribir poesía y narrativa. Obtuvo dos menciones honoríficas del prestigioso Premio Casa de las Américas en 1969 y 1970. Muestras de su poesía han aparecido en antologías en Cuba y España. En 2009 el Gobierno de El Salvador le otorgó el Premio Nacional de Cultura, máximo reconocimiento que el país otorga a un representante de las artes. Es considerado un escritor de culto y uno de los grandes poetas vivos en América. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Poemas (1967), Los estados sobrenaturales y otros poemas (1971), Obscuro (1997), Es cara musa (1997), Toda razón dispersa (1998), Confusión (2003), Certeza de la duda (2005) y Fragmentos del azar (2012). También ha incursionado en narrativa: Cuentos (1971), La fama infame del famoso a(pá)trida (1979), Lujuria tropical (1996) y Las tribulaciones del pequeño Larousse (2007). Tiene inéditos Sivela (novela), La venganza del cerdo (cuentos), La brevedad del tiempo (cuentos), Majestuoso desastre (novela) y Espejo de sombras (novela).  En 2016 aparece Nada por Ediciones Venado Blanco.

 

CURADURÍA: Sean Salas (Costa Rica).