COLOQUIO DE LITERATURA COSTARRICENSE CONTEMPORÁNEA Y PREMIOS NACIONALES:
¿MÁS DUDAS Y RETOS QUE ACIERTOS?
Por: Yordan Arroyo
Los pasados 4 y 5 de agosto de 2025 se realizó en la Universidad Nacional (UNA) el Coloquio de Literatura Costarricense Contemporánea. Dicho evento contó con la posibilidad de grabación y transmisión en vivo (punto muy alto, pues además las transmisiones fueron excelentes, sin problema de audio ni video). Esto expandió su público, más allá de Costa Rica. En cuanto a su estructura, mostró un sentido ecléctico en el que participaron investigadores más consolidados y con formación en disciplinas (hizo falta al menos una persona con formación en sociología) como historia, derecho y filología (clásica e hispánica), estudiantes, escritores, editores (otro punto bastante alto del evento, aunque en el futuro podría pensarse en invitar a otros editores y editoriales, entre ellas de San Carlos, San Ramón de Alajuela, Pérez Zeledón y Guanacaste, por ejemplo) y músicos. En esta línea fue notable una variedad de actividades, desde más divulgativas (incluidas ponencias) hasta más críticas y apegadas a lo científico, con posible buen norte para publicación (por el bien de las letras del país).
Dicho evento contó con un total de 37 participantes (en las áreas de crítica textual, historiografía literaria y sociología literaria) y fue creado, mediante esfuerzo colectivo, con la valiosa intención de construir un espacio de crítica literaria cada dos años, en el marco de lo "contemporáneo", primer esfuerzo, en la historia de las letras costarricenses, que se propone en esta línea, lo cual podría ser un impulso de interés (es insensato afirmarlo todavía). Eso sí, podemos hablar de un esfuerzo interinstitucional en el que actuaron la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED). Con el conocimiento de causa de las dificultades de llevar a cabo un coloquio, pues ya he sido organizador, valoro particularmente el esfuerzo detrás por parte de personal administrativo, docentes interinos (varios de ellos en condiciones precarias, lo cual es materia de discusión y diálogo, como parte de las dificultades y condiciones desiguales internas en el ámbito universitario y educativo en general) y estudiantes, entre ellos de maestría, perfilados hacia el futuro de la crítica en el país. No obstante, en otro espacio u ocasión haré un comentario general y lo más detenido posible de las ponencias que allí se presentaron, pues esa tarea sobrepasaría las dimensiones de este texto.
Por el momento, sin ánimo de atacar personas en específico, mucho menos a los organizadores de este coloquio, pues no es ese mi afán, como se me ha llegado a cuestionar, sino sistemático, me enfoco en ofrecer un marco de cuestionamientos en torno a la visión dudosa, acaso irresponsable e irrespetuosa, de Premios Nacionales (mesa concreta, con una breve expansión en la mesa de novela) que logré observar en el coloquio. Esto justifica el título de este artículo, esbozo, para un público no especializado, de una investigación amplia y en proceso. Me concentro en este asunto por ser tema no solo de interés profesional (a raíz de trabajos en esta línea), sino nacional e incluso de manera reciente internacional (según mensajes que he recibido de varios escritores), más en los últimos meses, pues nunca en la historia del país se había creado un grupo para señalar y llevar a materia jurídica, con profundidad, el tema de los Premios Nacionales, como ha sucedido con el "Movimiento Transparencia" ni se habían hecho hallazgos que unen los Premios Nacionales 2024 con otras ediciones. No podemos ignorar este acontecimiento ni reducirlo a una dinámica mediática, cuando no es así.
A pesar de que en algunas participaciones se haya puesto en duda, de manera sorprendente, la idea de que exista un canon y que los Premios Nacionales de Literatura ya no funcionan alrededor de un canon literario, esto, al contener una trampa discursiva dentro, tiene algo de cierto, por tanto es indispensable matizar algunos aspectos. El propio coloquio resulta atractivo porque varias de sus ponencias (que comentaré en otro lugar) dan una muestra operativa de estos cánones, entre ellos comerciales, con motivo de ciertas ideologías importadas y construidos por algunos escritores y académicos, entre ellos integrantes de capillas y lobbies con capital simbólico e institucional que no debemos ignorar. Tales redes grupales llevan años (endogamia institucional, si se quiere neofeudalismos académicos) manejando publicaciones y premios sin que esto en el país se haya hecho público y se haya analizado con la debida seriedad científica (a lo largo de este texto esbozo algunas razones).
Al respecto, la categoría de canon literario de hoy no es la misma de ayer. Esto implica comprender un cambio de un sistema a un polisistema literario con dinámicas y expansiones cada vez mayores y afines al neoliberalismo globalizador y a la tercera revolución industrial, que trajeron consigo un mercado tecnológico-corporativo que llegó para quedarse y para abrir discusiones y alternativas desde el pensamiento crítico. En el presente es más sensato hablar de esferas canónicas, en plural, en vez de un canon en específico, tensión que ya se apreciaba desde los años setenta, a partir de una masa dialéctica de pugnas en la Editorial Costa Rica (ECR), entre una literatura más nacionalista y otra de tipo comunista y de izquierdas, como bien lo desarrolla Diana Rojas Mejías en su valiente e importante libro Construir una literatura costarricense. Crítica literaria, escritores y la Editorial Costa Rica, 1950-1980 (2022).
En la línea de “(re)construir” entran en materia de tensión, a mi manera de ver, tres aspectos: 1) producción literaria del presente (los datos en novela resultan alarmantes, más de 600 obras en el lapso 2020-2024, según el señor Iván Molina Jiménez, ¿cuánto de ello es relevante y cuánto se publicó bajo mínimos detalles editoriales y filtros?) 2) análisis literarios que están construyendo las academias (en donde es notable, en buena parte, la muerte y el debilitamiento del sujeto letrado) y desde los cuales están formando estudiantes y 3) el debate constante de los Premios Nacionales. El panorama, repito, a pesar de los esfuerzos conocidos para organizar un coloquio de esta envergadura en tan poco tiempo (incluidas posibles dificultades económicas), y los resultados de diálogos y de preguntas que esto permitió, en materia de Premios Nacionales remiten más a un campo complejo de dudas y vértigo que de aciertos.
Aparte del tema endogámico, nada nuevo hoy, es notable una tendencia de los sectores universitarios hacia un tipo de literatura apegada a ciertas ideologías (algunas de ellas premiadas), entre ellas identitarias, y a tendencias de moda y del sector comercio, más allá de su calidad, tal es el caso de Larissa Rú (recomendada por personas con cargo de catedrático, incluidas personas jubiladas). Como lo expuso de manera positiva Alfonso Chase (quien con su formación autodidacta hizo poner barbas en remojo), resulta preocupante que no exista capacidad crítica para discernir (asunto que se traslada a los propios Premios Nacionales) entre una obra literaria que merezca un detenido estudio filológico y un simulacro de obra literaria. Esto forma parte de nuevos paradigmas literarios, tal y como el auge de la literatura ententainer, con diálogos y personajes planos (con fuerte tendencia hacia una autoficción poco trabajada y con el aval institucional de premios, y aquí por supuesto que hay un serio problema con el horizonte de expectativas del jurado, tema que sobrepasa la dimensión local y es materia de debates en países como España), y afín a cláusulas neoliberales globalizadoras de marketing editorial.
También, de la mano con la excelente participación del señor Carlos Francisco Monge, es notable un anquilosamiento dogmático (catecismos en palabras de Monge) por parte de varios sectores universitarios, pues están reproduciendo teorías por doquier sin generar pensamiento crítico, producir y proponer nuevos horizontes de análisis. Existe un afán de seguir la esfera de adoctrinamiento bien para no entrar en problemas con el statu quo (posible oligarquía intelectual) o bien para mostrar supuesta erudición, aunque la mayoría de análisis críticos no respalden este dato. Ahora mismo pienso en países como Chile y Argentina, quienes son vanguardia en investigaciones de la así llamada nueva sociología literaria, entre ellas de crítica del valor, dinámica en la que el sector universitario costarricense parece querer distanciarse.
En este último punto teórico de crítica del valor entran en juego los premios literarios. Resulta alarmante que en el coloquio por un lado se pusiera en duda que en el campo cultural costarricense existe corrupción (además del irrespeto que esto representa para varias personas), pues en realidad la única interrogante que debería haber es si existen mafias o no, por el problema que tal término atañe. Este tema, debido a que el asunto fue tratado muy por encima y de manera bastante cuestionable, conduce a otros términos que no fueron tomados en cuenta, entre ellos: capillas, lobbies, sectas, gurúes y en materia jurídica: tráfico de influencias (“Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública Nº 8422”), asunto que hasta hoy nadie ha podido o logrado sistematizar en el plano de la investigación como corresponde, sin aseverar que no existe material suficiente para emprender esta tarea.
Por otro lado, se puso en entredicho que dinámicas recientes contra los Premios Nacionales hayan caído en una especie de espectáculo y linchamientos públicos contra los jurados y escritores participantes en tales certámenes. Esta perspectiva, sin duda, además de ser también totalmente irrespetuosa para muchas personas que incluso han abierto trincheras legales, reduce y simplifica el problema de los Premios Nacionales (de literatura y cultura) como parte de un polisistema, en donde es indispensable analizar la responsabilidad de agentes mediadores y el valor que en ello tienen ciertos lobbies universitarios, sector responsable, durante varios años, de asumir, incluso con los mismos nombres en diferentes categorías, jurados y otorgarle capital simbólico y respaldo institucional a ciertos escritores y a algunas editoriales. Este coloquio, me refiero a sus participaciones, yendo más allá de sus esfuerzos administrativos y personal organizador, proyecta buena parte de ello en materia de ponencias.
En términos generales, hay un desfase por parte de algunos sectores universitarios encargados de emprender crítica y estudios literarios en el país. Esto conduce a dos preguntas clave: ¿acaso esto se debe a un horizonte de adoctrinamiento legítimo, ya oficial y de transmisión entre los propios estudiantes, por parte de las academias, lo cual impide que se desconozcan investigaciones como las de Martín Rodríguez Gaona, Ana Gallego Cuiñas, Vicente Luis Mora, Eloy Fernández Porta, Rosalind Krauss, Estalisnao Cantero, Neil Postman, Jean Pierre Faye, Álvaro Camacho Guisado o contenidos como los que desarrollaron en España desde el blog “Addison de Witt” y a partir del colectivo “Alicia bajo cero”? o más bien ¿dicho coloquio ha intentado funcionar como una suerte de lavadora institucional para intentar limpiar y desviar la atención respecto a lo que varios profesores universitarios han venido haciendo como jurados o como participantes en este tipo de premios? Quizás la respuesta a ambas interrogantes sea afirmativa, hechos y pruebas sobran.
En caso de que no exista la corrupción cultural en Costa Rica (como se dijo en un espacio que ofrece respaldo y legitimación institucional, materia que no puedo ni debo ignorar por el peso de su irrespeto), este tipo de análisis que propongo en el país sea un nudo de aseveraciones sin rigor científico y los Premios Nacionales sean simplemente un mecanismo que actúa bajo demanda de circunstancias económicas del presente, es necesario plantear varias dudas (algunas, porque hay más y que requieren de espacios mayores para su desarrollo. Continuaré con la línea de coloquio):
1) ¿Por qué en tal coloquio universitario se les dio espacio, para hablar de Premios Nacionales, a personas con índices altos de mitomanía y cinismo, quienes han cometido acciones, entre ellas encubrimiento y complicidad, que rebasan el marco legal y en este momento se encuentran sometidas a procesos y evaluaciones jurídicas, incluso en la propia UNA? ¿Habrá que tener más cuidado con este asunto en materia de filtros?
2) ¿Por qué la Academia Costarricense de la Lengua (ACL), durante la presidencia del señor Víctor Sánchez Corrales (2017-2025) y con el respaldo del actual presidente, el señor Alexánder Sánchez Mora, intentó aplicarme un corrillo (con la actuación, además, de Yadira Calvo Fajardo, Emilia Macaya Trejos, Carlos Rubio Torres y Carlos Cortés Zúñiga, integrantes de un aparente lobby) el día 7 de mayo de 2025 para intentar cancelarme, luego de que les solicitara, con el debido respeto, abrir una investigación en torno a movimientos dudosos por parte de la señora Marta Rojas Porras, recién nombrada en la ACL? Para certificación de pruebas véase el siguiente enlace: https://drive.google.com/drive/folders/1kkf229sora5CKlaINsmOXZzTOVGO_rfi?usp=share_link
3) Por qué el señor Sánchez Corrales permitió que la señora Rojas Porras le dijera que el tema de aparente falsificación de ISBN, en 2022, de la revista CALIGO (con una beca de casi dos millones de colones por parte del Colegio de Costa Rica del Ministerio de Cultura y Juventud, MCJ), del señor Byron Ramírez Agüero, con su complicidad, estaba ya resuelto, cuando en realidad lo que hicieron fue ir, ante el respectivo órgano estatal, a entregar los ejemplares correspondientes por ley (no lo habían hecho: con atraso de tres años), aunque ahora sin ISBN. El contrato legal se firmó bajo el compromiso, entre otras cuestiones incumplidas (entre ellas una página web para la que se recibió dinero, con facturas aparentemente falsificadas), de entregar la revista con ISBN (según se había hecho a través de la Editorial Siempre Viva de la señora Rojas Porras y Alfonso Durán Mora, aunque con posible alteración, sin que la agencia ISBN de Costa Rica lo supiera)? Para certificación de pruebas véase el siguiente enlace: https://drive.google.com/drive/folders/1p4ARC81j9cq9wHA7yGlfddyfFrw6TxrO?usp=share_link
4) ¿Por qué el señor Alfonso Durán Mora me escribió el día 20 de junio de 2025 a intentar intimidarme en el marco legal, con la mención de un supuesto abogado (en palabras de Durán Mora, el licenciado Ricardo Morales), y levantar calumnias en mi contra, cuando tengo pruebas de que la Editorial Siempre Viva es de él y de la señora Rojas Porras? Para certificación de pruebas véase el siguiente enlace: https://drive.google.com/drive/folders/1qcPn_h5aca3VNolv8n1Jj-ylJt2ITO8v?usp=share_link
5) ¿Por qué la señora Rojas Porras le dijo a la ACL que no tuvo que defender al señor Sánchez Corrales para que ganara de manera compartida (asunto inexistente en la Ley de Premios Nacionales) el Premio Nacional de Investigación Luis Ferrero Acosta 2024? Luego de recibir esa afirmación por parte de la señora Rojas Porras me di a la tarea de investigar hasta conseguir los respectivos videos. Esto me permitió enterarme de que al señor Sánchez Corrales fue al único que le puso nota perfecta (100) y desde el principio de las reuniones insistió en que debía ser el ganador (idea que ya tenía desde el 6 de enero de 2025, con discurso preparado y sin haberse leído todos los libros postulados). Además, desarrollar un nudo amplísimo de relaciones entre ambas figuras, materia preocupante. Para certificación de pruebas véase el siguiente enlace: https://drive.google.com/drive/folders/1X6HwpooGjLv-aMhX2SG8Ulh8j-rvCkXS?usp=share_link
6) ¿Por qué a pesar de que la señora Rojas Porras y el jurado que la acompañaba prohibieron votaciones en casos de cercanía con los libros postulados, se permitió que la señora Rojas Porras participara en la votación del libro del señor Sánchez Corrales, investigación en la que ella trabajó desde 1991? Para mayores detalles véase el siguiente documento de relaciones y muchas pruebas adjuntas: https://drive.google.com/drive/folders/1vnEkIM8-Hft5ger4zXZx49o6ax3GeBgF?usp=share_link Dejo estas pruebas a disposición de quien desee, bajo posible tráfico de influencias, abrir un proceso legal de nulidad (luego de otorgarse un Premio Nacional se puede suspender hasta cinco años después si se confirma irregularidad) en honor a la ética.
7) ¿Por qué la señora Rojas Porras en apariencia ha alterado facturas (trabajando en equipo con los señores Byron Ramírez Agüero y Carlos Manuel Villalobos Villalobos y con la señora Fadir Delgado Acosta, según consta en documentos legales y oficiales), incluso metiendo pagos viejos de la UNA, ante el Colegio de Costa Rica del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), lo cual entiendo es un posible grave delito para el Ministerio de Hacienda (¿qué hará esta institución al respecto?) y quizás debería también serlo para el MCJ (qué hará también esta institución. Además, cuál es la posición de universidades como la UNA y la UCR, donde personas involucradas laboran)?
8) ¿Por qué razones la ACL ignoró mi solicitud de investigación ante estos hechos, que en principio rebasan el marco legal de manera amplísima, y se quedaron con la respuesta por parte de la señora Rojas Porras, lo que expandió la red de dudas en la que se encuentra inmersa?
9) ¿Por qué posterior a estos hechos y peticiones de investigación y luego de recibir oficialmente el Premio Nacional de Investigación Cultural Luis Ferrero Acosta 2024, el señor Sánchez Corrales renunció casi de inmediato a la presidencia de la ACL? Véase el siguiente enlace: https://www.facebook.com/ACLCostaRica/posts/pfbid0226BmmYK2SdcrV6M3fjwSQagUAQkW5C2DnYjzhPHdLeQrhcLkCSGPkmrk8rdJdfsnl
10) ¿Por qué se permiten jurados, en Premios Nacionales, con amplias relaciones entre los participantes, entre ellas reuniones y fiestas? ¿Quizás mucho más delicado, por qué se premia un libro que ya había sido postulado en 2023 y que había recibido felicitaciones de dos de sus jurados, los señores Mijail Mondol López y Dorde Cuvardic García desde 2022, cuando la propia señora Rojas Porras, como consta líneas atrás, siendo jurado del Premio Nacional de Investigación Cultural Luis Ferrero Acosta 2024, dijo lo siguiente: “si es reimpresión no califica, ni nueva edición, ya eso pasó en otros momentos” (y a los días estaba felicitando al señor Villalobos Villalobos)? Véase el siguiente documento de relaciones y aspectos dudosos entre los señores Dorde Cuvardic García y Carlos Manuel Villalobos Villalobos, principalmente, así como entre este último y el señor Mijail Mondol López: https://drive.google.com/file/d/1QlTi5fjIgOITwW6kIB1etIiifdEwWjOC/view?usp=share_link
11) ¿Por qué se le otorga el Premio Nacional de Literatura Aquileo J. Echeverría 2024 a alguien por supuesto currículum (quien además ha metido en varias ocasiones, junto con su esposa, libros a Premio Nacional con poemas publicados en ocasiones anteriores, con cambio de títulos o en el mayor de los casos mínimas alteraciones para inducir a error a los jurados), por temas de equidad de género y por haber publicado en una supuesta editorial de prestigio, como lo es Alfaguara, más allá de valorar la calidad de una obra, según sucedió con los libros Donde nadie (2023 / 2024) de Carlos Manuel Villalobos Villalobos y Una mujer insignificante (2024) de Catalina Murillo Valverde (novela por encargo y con un título que remite a la superventas española, de muy dudosa calidad, Corín Tellado)? Véase el siguiente enlace: https://drive.google.com/drive/folders/1BiPGT8ITOX4F8mGuFdQcId2sZSsdZwa6?usp=share_link ¿Leyeron todos los libros los jurados? Las pruebas parecen revelar otro dato.
12) ¿Por qué, con presencia de dos docentes universitarios, se permite que alguien sin formación literaria, con relaciones íntimas (entiéndase según la RAE: amistad muy estrecha, fraternal, entrañable [amistad que ofrece capital simbólico]) con el expresidente del Partido Liberación Nacional (PLN) Óscar Arias Sánchez, con cargos anteriores, por Desamparados, para el Partido Acción Ciudadana (PAC), con un poemario publicado de calidad dudosa (según mis criterios de análisis respecto a poemarios costarricenses) y con claras evidencias de que sea la posible creadora del perfil falso “Pablo Vallejo” desde el cual se han comentado obras de autores costarricenses, dé un simulacro de cátedra sobre poesía, con el objetivo logrado de premiar el libro El incendio del ser (2024) de Edmundo Retana, publicado en una editorial sin los debidos papeles legales al día? Además, es sabido que dicha persona, Laura Gómez, permitía que su pareja le leyera los libros postulados y tomara decisiones sobre ellos, como si él fuera jurado. ¿Es eso ético? Para las relaciones entre Gómez y Retana véase el siguiente documento: https://drive.google.com/file/d/1TgBxOh4n5dkkgd7m0p3-HfTIKoV_i3CZ/view?usp=share_link
13) ¿Por qué, a pesar de todo esto que apunto, el actual Ministro de Cultura, Jorge Rodríguez Vives (inmerso en un proceso legal de manera reciente), ha preferido ignorar la gravedad de este asunto, con dinero público en juego? ¿Por qué hizo caso omiso a denuncias formales en los Premios Nacionales Aquileo J. Echeverría 2024, por parte del señor José María Zonta, quien, según tengo conocimiento, recibió respaldo financiero de algunos escritores costarricenses que sí creen en el valor de la ética en la sociedad?
14) ¿Por qué en 2023 se le otorgó el Premio Nacional de Literatura Aquileo J Echeverría al poemario La culpa (2023 / 2024) del señor Gustavo Solórzano Alfaro, con dos poemas (“Poema apócrifo del río Wang” y “Fosa común”) ya presentes (reescritos) en el libro 25 x 25 Poemas escogidos de un muchacho que sonríe (2018-1993), publicado en 2018 por la editorial Perro Azul? ¿Asimismo, por qué se otorgó dicho premio con la presencia de la señora Ariadna Calderón Herrera (sin obviar la presencia de la señora Ruth Cubillo Paniagua, quien posee relaciones con Solórzano Alfaro a través de la Universidad de Costa Rica, la Editorial Costa Rica y el Ministerio de Cultura y Juventud), editora de la Editorial Estatal a Distancia (EUNED) de la cual el señor Solórzano Alfaro es director desde 2022 y editor desde 2007?
15) Por qué en la EUNED se han publicado más de 30 libros, incluidos con premiaciones, de amigos íntimos del señor Solórzano Alfaro, quien lidera una red cultural en Costa Rica que todavía no se ha investigado como corresponde, y para lo cual, al haber dinero público en juego, será necesario preguntarse si es posible dar un salto del concepto de “red cultural” al de “red de tráfico de influencias”.
16) ¿Por qué entre 2018 y 2019 el actual director de la EUNED, el señor Solórzano Alfaro, se dirigió al expresidente del PLN, Óscar Arias Sánchez, con vocabulario soez, mientras en 2024, tras la publicación del libro a su cargo Páginas de mi memoria, dijo, entre otras cuestiones, que el susodicho es “una de las personalidades políticas más relevantes que ha habido en los últimos años” y “un líder político”?
Todas estas preguntas y muchas más, al ser orgullosamente hijo de la educación pública, con excelente formación humanística gracias a varios de mis profesores, y creyente en la importancia de la ética para el desarrollo y bienestar sociocultural de cualquier país, podríamos responderlas en un eventual coloquio dedicado a corrupción cultural (sería necesario para el país), materia a la que en apariencia de manera irresponsable, se le intentó restarle mérito en el Coloquio de Literatura Costarricense Contemporánea, de lo contrario no se hubieran hecho comentarios burlescos y despectivos contra esfuerzos valiosos por parte de varias personas que están fuera de los círculos y gurúes universitarios nacionales. Aunque eso sí, no debo ignorar que allí hubo excepciones complejas. El 5 de agosto de 2025, el señor Alfonso Chase Brenes fue bastante tajante al anunciar aspectos de interés (lecturas de libros por parte de terceros, entre ellos estudiantes, y premios otorgados desde antes de cerrarse las convocatorias).
Lo que el señor Chase Brenes dijo no es de ignorar porque conoce estos asuntos de primera mano y por eso afirmó la existencia de corrupción cultural en Costa Rica. Él, todavía con gran poder (capital simbólico e institucional) en órganos culturales del país, fue el encargado de recomendar a Rodríguez Vives, al gobierno actual, para el cargo de Ministro de Cultura. Además, tiene una capacidad retórica y sofística impresionante. No es para nada una casualidad que haya denunciado, para bien dentro de este coloquio, la corrupción cultural que se vive en el país. Ante ello, es imposible ignorar una entrevista realizada por Juan Carlos Flores Zúñiga en 2021. Allí, Chase Brenes despotrica muy bien a partidos políticos del país (Liberación Nacional, Acción Ciudadana y Unidad Social Cristiana), indicando, por ejemplo, que un artista y pensador en general no puede vivir a las falsas de un partido político porque eso le resta libertad.
Aunque, no debemos obviar las muchas veces que el señor Chase Brenes habla y denuncia desde sus grandes experiencias, frente a ello, es necesario preguntarse: ¿cuáles fueron sus relaciones con el PLN durante sus cargos en el MCJ y en la ECR?, ¿cuál ha sido su relación y militancia con el Frente Amplio (FA) desde 2011, posterior a Arabella Salaverry Pardo? y ¿cuáles han sido y siguen siendo sus relaciones con Óscar Arias Sánchez? Insisto, estas preguntas y otras más también podríamos responderlas en un eventual coloquio que, siguiendo los distinguidos argumentos del señor Carlos Francisco Monge, proponga ideas, genere teorías, métodos y pensamiento crítico, como lo hicieron algunos de los colegas participantes. Todo aquel que crea en la ética, en su aplicación y en nuevas maneras de analizar los modelos operativos de la cultura y sus literaturas para posible limpieza y mejora de un país, bienvenido será y máxime si es con el dinero público que reciben las universidades estatales.
*SOBRE EL AUTOR: Poeta y lector apasionado. Máster en “Textos de la Antigüedad Clásica y su Pervivencia” de la Universidad de Salamanca, misma casa en donde es investigador predoctoral. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
